martes, 31 de diciembre de 2013

FELIZ 2014 !!!!

Os deseo un año nuevo plagado de salud y el amor de vuestros cercanos. Realmente, pensándolo bien, esto es lo único que en verdad tenemos.

SEAN MUY FELICES !!!

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Estábamos en el ecuador de un largo viaje de 23 horas. Nos hubiera salido más barato en avión, pero aquel era un viaje de celebración. Un eterno San Sebastián-Málaga, que sin embargo a todos nos provocaba escozores de felicidad. Mamá y Papá -se llevaban 25 años- detrás nuestro, delante el abuelo y yo. Adoraba a mi abuelo, eterna fuente de batallitas y anécdotas. Había trabajado toda su vida de camarero de cruceros, y había conocido a más celebridades de las que yo pudiera imaginar.



Aquel era nuestro viaje de tercer aniversario.



Somos una familia: padre, madre, hija y abuelo, pero realmente no lo somos, no hay hilazón de sangre entre nosotros. Nos conocimos en este mismo larguísimo recorrido, nos enamoramos todos de todos, y nos fuimos a vivir juntos y disfrutar de nuestras soledades compartidas.


lunes, 30 de diciembre de 2013

(microrelato) EL CALLEJÓN

Desconocía totalmente aquel callejon estrecho y sucio, pese a haber pasado cerca de él miles de veces. Una única farola iluminaba el pasadizo, encajonado entre muros de ladrillo viejo de color terroso.

Apestaba a basura y al humo del último coche que se aventuró por allí. Pero siempre me han atraido esos lugares ruinosos que de repente aparecen de la nada en una gran ciudad.

Recorrí la calleja entera, sintiéndome cómodo y no con miedo, desahogado y sin turbación. Cuando salí a la ciudad, a sus neones y tráfico brutal, mire a derecha e izquierda para saber dónde estaba.

Más ó menos ubicado,ví justo enfrente mío, en la otra acera, un cartel que sólo decía B&J, sobre una fachada de aspecto acogedor. Me llamo la atención. Crucé, y, como sospechaba, era un local de Blues y Jazz.

Increíblemente, aquella noche tocaba "Pinetop" Perkins, y quedaba una única entrada. Palpé mis bolsillos y tenía el dinero suficiente. Mr Perkins es historia viviente, pero él nunca sabrá lo que aquel encuentro representó para mi historia personal.

He vuelto docenas de veces al B&J, pero el callejón ya no existe. No está tapiado, simplemente allí jamás ha habido un callejón, nadie lo vió nunca

Dedicado, evidentemente, a la memoria de "Pinetop" Perkins
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(si tirais para abajo hay un par de cosas nuevas)

domingo, 29 de diciembre de 2013

ELOGIO DE LOS SONIDOS SUCIOS...

RASPOSOS, HIRIENTES, RUIDOSOS, OSCUROS, CRUDOS, MORDEDORES....

 
Hoy, un día de diciembre del año dosmil y pico, de esta era que decimos cristiana, a punto de entrar en un año que aún será peor, a este milenio no lo veo esperanzado sino desorientado y confuso. Tal vez por eso escucho a Charlie Parker, que ya en los años 40 del pasado siglo sentía esa desesperanza -odio y rabia, miedo y frustración-, y sin embargo era capaz de destilarla en una de las más bellas músicas que se puedan escuchar. Oír sus discos es casi como hablar con él, sentir su aliento, tenerlo cerca soplando al oído; maravillas de la tecnología que no siempre es aborrecible. Paradojas.

¿Cuál es la música de hoy?. No me atrevo ni a pensarlo, pues mirarse al espejo siempre produce vértigo. Y tampoco deseo parecer un viejo que juzga lo que escuchan los adolescentes como simple ruido. Ese es el problema, que no es ruido, y pienso que necesitamos ruido, mucho y muy intenso, ruido de todas las formas y colores, ruido que haga estallar la campana de cristal que nos rodea en mil trocitos imposibles de componer. Necesitamos que al estar sentados en una cafetería, envueltos en un hilo musical, el café de la taza no bostece sino que hierva; que las ondas de sonido alrededor sean excitantes y poderosas, que nos despierten.

Esa amalgama de sonidos amables y perfectos de la música que se compra y se vende no es más que una estúpida pantalla para ocultar el vacío que existe detrás. No son más que pequeñas dosis de soma para una sociedad adormecida y que aún pide más somníferos para poder dormir, que no le llega con la venda y quiere el antifaz. La perfección no existe, pero nos la venden como si fuera real. Es música fácil para un mundo difícil, que hace chirriar mis engranajes y dobla los alambres de mi corazón.

No es este un momento para andarnos con tonterías, no es tiempo de felicitarnos por lo maravillosos que somos sino de bucear en lo más profundo y extraer el dolor, golpear allí donde creemos que todo está bien hasta que la capa de polvo de sueño desparezca y nos muestre la cara oculta, oscura y desagradable. Siempre hay un fondo más allá del fondo y allí debemos llegar, hasta extraer la última gota de locura de esta aparente cordura, hasta restablecer ese orden primigenio que ya ni nos atrevemos a mirar.

Pero no podemos hacerlo mientras sigamos con los buenos modales, con la música repintada y adormecida. Necesitamos una música que haga llorar los oídos y desgarrarse las neuronas, que nos haga sentir libres otra vez y despierte el sentido de la realidad del ser humano. Tienen que sonar los tambores de guerra, las guitarras aceradas, saltarnos los tonos establecidos, disonar los acordes, gritar como los animales a borde de muerte que somos para catalizar una revuelta de la especie, y volver a empezar desde el último cruce de caminos, donde perdimos el norte.

Nos hace falta más Jazz, más Free-Jazz, más músicos negros tocando acordes imposibles y haciendo sangrar sus labios y las uñas de sus dedos, y también mas Rock sucio, puro y desagradable, más Blues del delta sonando sobre chasquidos de aguja y vinilo. Somos negros, negros en la Norteamérica de mediados del siglo pasado, y estamos a punto de explotar; que tu voz lo demuestre bien alto. Sufre, grita, llora, balancéate de dolor, baila con la muerte y así podrás llevarla hasta el borde del precipicio y empujarla para siempre jamás. Pero mantén siempre la sonrisa en los labios, la mirada al frente y el orgullo de ser quien eres.

Tan ólo es necesario que las ondas de sonido vuelvan a su cauce, que vuelvan a ser una expresión de humanidad y no de cuentas corrientes. Cuando sentado en esa cafetería de antes veía la música moverse a mi alrededor en ondas suaves y amarillo pastel, echaba de menos picos y caídas, no ondas sino líneas quebradas, no amarillo sino rojo sangre. Pero eso puede volver porque aún no se ha ido, y siempre habrá quien la mantenga viva y desgañitándose. Una vez alguien me dijo, en ese instante en que los pitillos se acaban y la conversación está a punto de morir, que es fácil distinguir cuando una canción está echa desde las vísceras o desde la cabeza. La conversación no murió, los pitillos volvieron a encenderse y yo asentí. Pero, si es tan fácil: ¿porqué lo que hoy en día padecemos desde los medios de manipulación o en los bares es tan cerebral, porque parece, ya no hecho con la cabeza, sino directamente con la tarjeta Visa conectada a un chip del cerebro?. ¿Dónde está los aullidos del lobo y el rodar del alud ?. ¿Se ha perdido la esencia o sólo está escondida y agazapada, lista para saltar a morder?.

No se ha perdido, no lo quiero creer, pero nos la ocultan tras una suave manta de dóciles teclados y baterías programadas, de guitarras cristalinas y susurros demasiado limpios para un oído salvaje y por ello sensible; un oído que anhela más, que busca y necesita la plenitud.

La libertad, creo que esa es la palabra que estoy buscando, la libertad de poder crear la música, o la literatura, o la danza o la escultura que nos pida el cuerpo, sin necesidad de preocuparnos en cómo venderla, en si alguien la comprenderá o no. Alguien la comprenderá siempre, porque siempre hay un ser humano, al menos uno, que entiende a otro casi a la perfección. Y aunque no lo entienda, le gusta lo que hace sin preocuparse de si está o no de moda, de si aparece en un anuncio de televisión o en el último tugurio abierto en la noche de una ciudad perdida. Esa libertad que los medios nos roban, de la que las grandes producciones y el flujo de dinero -el arte prostituido- nos despojan día a día, es la que tenemos que recuperar con nuestros gritos. Si la sociedad reclama músicas sumisas, démosle rugidos infernales, voracidad que engendra voracidad, energía contra sometimiento, pasión frente a frío cálculo; hagamos que esa misma sociedad reclame más ruido dentro de un tiempo, cuando vea que la verdad y belleza se ocultan tras él, y que queme todos los discos amables de este mundo. Ese estallido libre, esa creación desbocada de ecos profundos, puede ser la puerta hacia un nuevo sentir, hacia otro mundo nacido de las cenizas que la música libre deje en pie. Soñar no cuesta tanto.

PARA MI CHICA

Un bosquejo de tu mirada.



Un bosquejo de tu mirada. Inasible mirada. Intento aprehender las emociones pero van demasiado veloces para mí. Son como un vaporoso y dulce olor a almendras garrapiñadas, con su leve pizca de canela.



Me siento tan perdido como vacío, caracoles sin oro trepando lento por aligustres imaginarios.



Irregular, sí, era tu cabello ondulado, en toda su negritud, a merced de la brisa marina y la sal. Firmes tus pechos, onduladas tus curvas, rizado tu vello



Así te veo en mis sueños, soñándote más bella que cuando te ibas. Despierto y estás abrazada a mí, carne contra carne. ¡Bendita realidad!

jueves, 26 de diciembre de 2013

METAL ON METAL

Hace casi 8 años vendí toda mi colección de vinilos, era todo Rock, y pensaba que en el resto de mi vida sólo escucharía Jazz y Blues. Pecado y penitencia: varios de esos vinilos los he visto por internet de segunda mano a más de 100 euros !! Afortunadamente conservé casi todos los CDs rudos como el granito gallego, y de ellos me alimento desde hace unas dos semanas. Anthrax, Megadeth, Slayer, Fear Factory, Pantera, Sepultura, Cathedral...Definitivamente los '80 y los '90 fueron una época gloriosa para el "verdadero Metal", jaja. En la década maldita no había escapatoria posible: o te ibas a moñear con los chicos de las permanentes, o te tirabas de cabeza al Thrash.

Se nos ha muerto este año Jeff Hanneman, el principal compositor de Slayer. No sé que haran el resto de los chicos, creo que deberían dejarlo...Al fin y al cabo ya han entrado en la HISTORIA DEL ROCK, su Reign in blood ya está en las enciclopedias como uno de los discos más influyentes de todos los tiempos, e incluso la poco sospechosa de Heavy "Rock de lux" lo incluyó en su lista de los 200 mejores discos de la historia. No es para todos los públicos, evidentemente, pero creo que una vez en la vida (al menos) merece la pena escuchar esa brutal descarga sónica. Una curiosa anécdota: en los ensayos previos el disco duraba 40 minutos, y al grabarlo se quedó en 30, o sea que aún lo metieron mucha más velocidad. QUE BRUTOS SON !!! y como he disfrutado las 5 veces que les he visto en directo.

Stay Tuned For More Rock&Thrash

martes, 3 de diciembre de 2013

LA LUCHA NECESARIA : por una huelga general indefinida

El aluvión de recortes y actitudes déspotas, reminiscentes de un pasado que queremos olvidar, con que el actual gobierno ha inundado estos dos cortos años de legislatura que se han hecho eternos, está exigiendo ya una respuesta salvaje. Todo el sistema de garantías del estado del bienestar se tambalea, y nadie está libre de ser la próxima víctima. Gobiernan para la troika, para la banca, y para ellos mismos. Los sindicatos del sistema responden tímidamente, pero no podemos ni debemos olvidar que se alimentan del pesebre gubernamental. Por tanto, desde este modestísimo blog me gustaría plantear la necesidad de una respuesta a bocajarro. Es hora de que el pueblo se organice de forma horizontal al margen de acomodados sindicatos y partidos "de izquierda", e iniciemos una lucha frontal contra las indignidades del PP. La situación de alarma social es ya insostenible, y tenemos derecho a luchar por lo que es nuestro y sólo nuestro. Una huelga general de duración indefinida es lo menos que se merece el fascismo que nos gobierna, al cual NO debemos dejar llegar más lejos. Parece utópico, sí, pero podemos recordar que en el Siglo XIX, en la occidental Inglaterra, había niños y niñas trabajando en las minas de carbón.
Y sí, no se me caen los anillos por llamar colaboracionistas, estúpidos, fascistas y mangantes a todos aquellos que aún hoy apoyan al PP. Para trabajadores, parados y pensionistas, un desierto como el aeropuerto de Castellón. Y para ellos todas las contabilidades "B" del mundo.

HUELGA GENERAL INDEFINIDA YA !!

sábado, 30 de noviembre de 2013

Con la que está cayendo....

la verdad es que a uno se le quitan las ganas de escribir relatos alejados de la realidad. Hoy era el día de la recogida de alimentos, y contribuimos con lo que pudimos a la salida del super. Las estadísticas ya no valen para nada, la realidad social las supera día a día. El gobierno sólo entiende una palabra, y es "represión". Los políticos profesionales, al fin y al cabo, son todos de la misma estirpe y no se van a morder entre ellos. Cada vez que abro un periódico (a la TV ni me acerco) se me humedecen los lagrimales. o se me afilan los colmillos. No puedo quitar de mi cabeza la fotografía que vi hace algunas semanas en un dominical: dos hermanitos ateridos de frío que "vivían" en un vertedero en Nepal. El mayor no tendría 7 años. Tal vez el futuro que nos aguarda no ande demasiado lejos. No pretendo escribir un artículo de opinión, carezco de nociones de política o economía; aunque sé que lo que eufemísticamente llaman "democracia" no es más que una oligarquía de partidos políticos entre cuya mínima oferta los ciudadanos elegimos a ciegas. Importamos el "black friday" y exportamos científicos, el club de futbol del que simpatiza Aznar reconoce una deuda de 275 millones, y en el suplemento de fin de semana que está leyendo mi chica se anuncia un bolso de señora de 6.000 euros.
La fractura social es escandalosa, cualquiera de nosotros puede caer mañana en la exclusión más absoluta y tener como habitación un cajero automático...y a mis oídos sólo alcanza a llegar una palabra...¿Revolución?

lunes, 18 de noviembre de 2013

GARY

Te despiertas a las 7 de la mañana. Normal, ayer te acostaste pronto. Ésta es la hora en que la ciudad está mediodormida-mediodespierta. Increiblemente, el gimnasio de enfrente está abierto, y hay un flujo no pequeño de deportistas que están entrando. Siempre has aborrecido el deporte.

La música, siempre la música, es necesaria para empezar el día con buen pie, lo cual no siempre significa música alegre, sino música que sintonice con el momento.

Piensas en Keith Jarret, pero necesitas algo más fuerte, necesitas un Blues, un Blues antiguo, un blues femenino. Así que vas a la caja de 5 CDs de Ma Rainey y eliges uno al azar, todos son excepcionales. Sí, esa es la música para empezar el hoy.

Enciendes el ordenador para ver cuantas visitas tuviste ayer, y echar un vistazo a las noticias.

Gary Moore ha muerto. Thin Lizzy han muerto por segunda vez. Te caen las lágrimas, Ma Rainey ya no tiene sentido, apagas el reproductor. Te llama tu madre para decirte que un tal Gary, músico de Blues, ha muerto en Andalucia. Le dices que ya lo sabías y cuelgas, llorando.

Necesitas un abrazo y no tienes quién te lo dé, hace años que no recibes un abrazo. Dicen que son nesarios 8 abrazos al día para ser feliz, eso explicaría porqué llevas tantos años vegetando.

Hoy te vas a emborrachar, ya no aguantas más, tu puta vida es una mierda, y Gary ha muerto.

A las 9 de la mañana, cuando la gente normal está tomando su cafecito, tu ya llevas encima dos White Label. Recorres todos los bares del barrio a base de whiskies, y además compras dos litronas frías en el 24 horas, para seguir bebiendo en casa oyendo a Gary Moore, tu disco favorito en repeat: “Old new ballads blues”.

Después de las dos litronas vuelves a la calle. Está tu amigo Julián tocando la guitarra. Le cuentas lo de Gary, y te dedica Parisienne walkways. Te ve tan borracho y tambaleante que llama al 061. En tu mente sólo hay un pensamiento, morirte. No mueres porque ya estás muerto, esa mujer te mató hace 12 años.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

¡¡UN RELATO, al fín!! (y largo)

Aunque me arriesgue a que no lo leais íntegro,  no es un texto que se pueda partir sin joder la marrana. Espero que os enganche hasta el final.

LA RECTA

El rugido de mil voces me sobresalta: los cajones han debido de abrirse; no lo esperaba tan pronto, la Carrera ha comenzado y yo aún no he alcanzado las escaleras. Dieciséis participantes en busca de la gloria y yo de espaldas a la pista, intentando abrirme hueco entre la masa de cuerpos que gritan, temblando de esa emoción que sólo se siente una vez al año -cuando llega esta Carrera, el Gran Premio de Otoño, la más importante del año, la reina del medio fondo.

Me abro paso a codazos, ansiando llegar a un sitio desde el que pueda ver algo. Maldigo la ocurrencia de pasarme por las taquillas a echar un último vistazo, a ver cómo iban los boletos de apuestas; una semana de expectación, de discusiones, apuestas y conjeturas, nervioso como nunca, casi sin dormir, para en el último momento perderme la salida. Nunca me había pasado, no vivir ese momento único en que las puertas de madera se abren, sincronizadas, y ya sólo pueden hablar los 2400 metros de hierba que hay por delante. Siento angustia ante lo que me puedo perder, miedo de no encontrar un sitio para ver la curva del río y la entrada en la recta final; temo no ver la llegada que promete ser apasionante, una de los más disputadas de los últimos años.

Los mejores del país frente a un único enemigo de fuera, pero basta con él: el dominador absoluto de la temporada en las Islas: cuatro salidas, cuatro victorias, todas en premios millonarios. ¿Podrá con él alguno de los nuestros?. Las apuestas no son optimistas, el isleño es el gran favorito. Yo al menos no he apostado por él, está en la pista con el número 3 uno de los mejores caballos que he visto correr jamás en este Hipódromo, nacido aquí y con los colores de una cuadra de la casa. He jugado por él, a ganador, con más fe que esperanza, con el corazón y las ganas de empujar desde la grada, que no se crean los Ingleses que pueden llegar aquí con su mejor alazán y su más prestigioso jinete, en avión, el día anterior, y arrasar como si los nuestros fueran cojos.
Por fin me puedo acomodar, dar la vuelta y mirar hacia la pista. Apenas 200 metros, no he perdido casi nada. No distingo los colores: ¿quién está lanzando el inicio?. Es igual, ahora me enteraré, al primer paso por meta, y además está ya la megafonía dando posiciones. <<Colocación al paso por los 300 metros: Guajira, Aketegi, El Dorado, Blue Nile, Singapur, Arco Iris,... >>. De momento, lo esperado, tirando del grupo los compañeros de cuadra de los favoritos, Guajira endureciendo la carrera para Estrómboli, El Dorado para Tres de Oros, Aketegi como siempre, en punta, haciendo su propia carrera, pero creo que la distancia le queda demasiado larga, el jinete se ha equivocado de táctica, es un caballo de milla, no de milla y media. El Inglés esta bien situado, cuarto, atento a lo que pasa por delante, dicen que es como le gusta correr a Blue Nile, se siente más cómodo.

Se acercan a las tribunas, al primer paso por la recta de meta; el resonar de los cascos se mezcla con los murmullos del público. Van muy agrupados pero la carrera está lanzada, es uno de los principios más rápidos que recuerdo, puede que hoy batan el record del Gran Premio.

Están ya justo frente a la tribuna, nos estremecemos con el retumbar de las pisadas, del galope, las herraduras sobre la hierba, el contacto entre las grupas sudorosas, un fragor intenso resaltado por el silencio casi místico del público. La nube parda de los caballos pasa a nuestra altura, rápida, veloz como una mancha, levantando una humareda de tierra y césped. El número 5 ondea suavemente en el costado de un Blue Nile que parece tranquilo, demasiado, su jinete lo está reteniendo. Por eso la multitud calla, callamos, porque el Inglés parece que va sobrado, de paseo, y Al-Mansur, nuestra gran esperanza, el potro por el que yo he apostado, el de las grandes polémicas de la semana -si podrá o no con el "crack" foráneo- aparece casi al final de la caravana, encerrado contra los palos, incómodo, revolviéndose y sudoroso, demasiado sudoroso. Su jockey, vestido con los clásicos colores -lila y amarillo- de esa cuadra legendaria, parece sin embargo tranquilo, concentrado en el cuello de su cabalgadura, sin mirar adelante ni atrás. Todavía es pronto, queda mucha pista, está todo por resolver.


Las brillantes chaquetillas de los jinetes nos dan la espalda, faltan cien metros para afrontar la primera curva, la del aparcamiento, la que aún no es decisiva. Se cruzan y recruzan para coger la punta o los palos del interior, para entrar al giro bien colocados y arrancar en la recta de enfrente. Blue Nile prácticamente en cabeza, igualado con Guajira, que va por dentro, tirando a muerte, sacrificando todas sus opciones para un Estrómboli al que no veo en forma. Al-Mansur se ha situado algo mejor, por el exterior y en mitad del grupo, no es caballo al que le guste ir encerrado. Se estiran para ceñirse al arco, las posiciones se aclaran, los del interior buscan los setos, empujones, choques, cuartos traseros contra cabezas, hay que trazar por dentro, ahorrar esfuerzos.

Ya se han situado, la curva empieza y ralentiza el ritmo, un respiro necesario después del impresionante comienzo. Me da tiempo a levantar la vista y veo las nubes -gordas y oscuras, de lluvia- volviéndose a cerrar rápidamente. Hace viento, refresca. La pista ya estaba pesada por los primeros aguaceros de otoño, pero parece que se nos viene encima otro chaparrón antes de que acabe la carrera; otra buena noticia para Blue Nile y su jinete, acostumbrados a correr entre auténticas cascadas, allí, al norte.

Abandonan la curva, enfilan la recta de enfrente, el grupo se rompe; Aketegi ha lanzado un terrible acelerón, sólo puede responder Blue Nile; la fila se tensa, se resquebraja, se hace añicos en grupitos de dos o tres, poco más; algunos jinetes empiezan a manejar las fustas viendo esfumarse sus opciones: Turista hace honor a su nombre, Estrómboli va junto a él, cerrando la carrera; dos caballos de la Cuadra Urbasa (Sureño y Júpiter) marchan un cuerpo por delante. Por arriba Guajira se mantiene a tres cuerpos de la cabeza, hace de enlace con el grupito de cinco del que tira Al-Mansur, a otros tres cuerpos de la yegua, que está haciendo un carrerón, lo contrario que su compañero de cuadra, Estrómboli, que ni debería haber salido a la pista, lleva unos meses desconocido, ni sombra de lo que era desde una pequeña lesión en primavera.

Me fijo en Aketegi y no entiendo la táctica de Cristóbal Cabrera, su jinete; a un caballo de milla no se le puede exigir así en los 2400, lo va a desfondar antes de entrar en la recta. Cierto que ya no es un potrillo, tiene cinco años y a estas edades empiezan a ganar resistencia, pero este mismo verano fue segundo en la Copa de los 1600, sigue siendo un gran velocista, y esto es medio fondo.

Las distancias entre los de delante se reducen, parece que Aketegi pierde fuelle, Blue Nile dirige ahora con autoridad pero baja el ritmo, el grupito de Al-Mansur (con Playa Azul, Singapur, Alondra y Arco Iris) alcanza a Guajira y se acercan a la punta, el resto parece que no cuentan salvo Belle-de Jour, Tres de Oros y La Terca -la única de la cuadra Urbasa que aún aguanta- que luchan por no descolgarse; la carrera se va a resolver entre once como mucho y sólo está mediada la recta de enfrente, quedan casi 1000 metros, un Gran Premio duro de verdad, cinco caballos fuera de carrera a falta de un kilómetro.

Empieza a llover, fuerte y repentino, una cortina de agua que dificulta la visión y hace abrir los paraguas a los pocos precavidos. La irrupción de la lluvia me distrae un momento, imagino el hipódromo visto desde arriba, una elipse con dos colas en extremos opuestos. Dos rectas, dos curvas, verdor, y poco más: tan sólo la mancha blanca de las tribunas en la recta de meta; y otra mancha, pequeña, alargada, móvil, parda y matizada de colores, casi invisible para mi imaginario paracaidista, donde se está desarrollando esta pequeña historia que es tan importante, lo único que ahora mismo existe para las miles de gargantas que ya empiezan a alborotar ante la cercanía del final.

La proximidad de la última curva acelera el ritmo de forma salvaje, hay cambios en la cabeza, el dúo que ha mandado toda la recta cede, aparece Belle-de-Jour, la importada esta misma temporada con un historial impresionante, que parece querer demostrarlo. Le acompañan Tres de Oros y La Terca, un trío que apenas se destaca un cuerpo de sus perseguidores, un grupo de ocho ahora compacto donde mandan Blue Nile y Al-Mansur, por fin costado con costado, mirándose las caras sus jinetes, conscientes de su papel de favoritos.

Entran en la curva, la lluvia arrecia y el ángulo es malo para ver lo que pasa, los prismáticos mojados no ayudan mucho. Estiro el cuello para intentar enfocar por encima de las cabezas, todas vueltas en la misma dirección. No lo consigo, bajo los prismáticos; a mi lado, un tipo elegante, endomingado de estreno -chaleco, traje, corbata, sombrero, prismáticos de lujo- con cara de pisar un hipódromo por vez primera, está leyendo en voz alta la reseña de una revista hípica: <<Nacido y criado en los jugosos pastos de nuestra tierra, entre montañas y ríos, bautizado con un nombre árabe de resonancias históricas, Al-Mansur, Hijo de Haizea y Ortegal, hijo del viento, se enfrenta hoy a su mayor reto... >>. Desconecto de la monótona voz de mi vecino y vuelvo al verde, donde están pasando cosas, muchas cosas. Encuentro un hueco por donde apuntar con los prismáticos. Ya hay más descolgados: Arco Iris, Alondra, Playa Azul y Singapur, los que acompañaban a Al-Mansur en la recta de enfrente, se quedan cortados en plena curva, casi ocho cuerpos los separan de la cabeza, demasiado para poder recuperarlo en la recta; quedan siete caballos en esta carrera de eliminación, estoy seguro que la más rápida de la historia.

La curva acaba, entramos en los metros decisivos, la perspectiva acorta las distancias, los siete parecen agrupados, no distingo posiciones, menos mal que hay megafonía: <<Colocación a falta de 600 metros: Blue Nile, Aketegi, Guajira, La Terca, Belle-de-Jour, Tres de Oros, Al-Mansur,... >>. El resto no importan, entre esos está el ganador. No parece fácil para mi número 3, que viene cerrando el grupo: Blue Nile se ha puesto en cabeza con algo de ventaja.

Faltan 500 metros para la meta, 300 para llegar a nuestra grada, la perspectiva mejora y están tan cerca que los prismáticos sobran. Ahora empieza la carrera de verdad, la hora decisiva. Blue Nile destacado, a tres cuerpos aguantan, increíbles desde la salida, Guajira y Aketegi. El inglés no viene exigido, viene fácil, casi parece de paseo. Las peores predicciones se van a confirmar, llegar y besar el santo, parece que nuestros caballos no están al nivel de estos fuera de serie. Blue Nile aún no está a tope de revoluciones, su jinete mira hacia atrás, tranquilo, midiendo distancias, decidiendo si reservar o sacar todo de su cabalgadura, disfrutando más de una marcha triunfal que de la llegada de un Gran Premio.

A falta de 400 metros un caballo da un brusco bandazo hacia el exterior, se abre buscando la tribuna, encuentra su carril en mitad de la pista y acelera brutalmente, el jinete colgado sobre su cuello, fuera de la silla, usando la fusta de pleno: Al-Mansur ha reaccionado, ahora sí que la tribuna retumba de gritos, ánimos, exclamaciones, un estruendo de voces rotas; nos volvemos locos, cada quien animando a su caballo, a su favorito, más que las apuestas importan los sentimientos, todos tenemos un caballo al que queremos ver ganar aunque no hayamos jugado, no es cuestión de dinero, es la épica del Gran Premio, el orgullo frente al Inglés -salvo los muchos que hayan apostado por él, que para mí no cuentan, sus voces entran en el escándalo general y animan a los nuestros, a Al-Mansur, a Aketegi.

En pleno diluvio se va a jugar todo en esta recta final de infarto, Al-Mansur ha reducido distancias de forma espectacular, está a menos de un cuerpo de Blue Nile, cuatro metros por fuera de los palos a los que se pega el Inglés, ahora sí exigido por su jinete. Aketegi y Guajira no ceden, La Terca empieza su propia carrera, su terrible "rush" final; siempre le gustaron a esta yegua los desenlaces furiosos, puede ser hoy su día, anda muy bien con barro y lluvia.

Casi a la altura de nuestra tribuna, apenas a 300 metros del espejo, vemos que Al-Mansur ha alcanzado a Blue Nile, vienen paralelos, echando el resto, los jockeys sacando las fustas y las últimas energías de los dos. Es una lucha a muerte, el paseo del Inglés se ha convertido en una agonía, no esperaba esta resistencia, esta batalla más allá de las fuerzas de nuestro mejor caballo. Al-Mansur viene con el cuello estirado al límite, las venas marcadas, espuma entre los dientes, los flancos lívidos de sudor pese a la lluvia. César Marín, su jinete, volcado en el costado izquierdo, fuera de los estribos, colgando, cayéndose de la silla, la cara casi oculta bajo una capa de barro, la cabeza contra el cuello de Al-Mansur, la vara en la derecha moviéndose como un metrónomo enloquecido, marcando un ritmo imposible de seguir. Ya están frente a nosotros, veo todo a cámara lenta: por dentro un caballo ganador de Grandes Premios en el país donde este deporte es rey, por fuera el pura sangre que llevábamos años esperando tener en nuestras cuadras, los dos lanzados hacia los doscientos metros últimos, hacia la foto-finish de la gloria. Pasan frente a mí como bólidos de Formula 1, pero las imágenes quedan talladas en mi memoria para siempre, fotograma a fotograma, grabo con los ojos más que miro. Cesar Marín está haciendo la carrera de su vida, de varias vidas, pase lo que pase en la meta está naciendo un mito en este mismo momento, bajo este cielo plomizo y dentro de un mar de agua, fango y hierba. Al- Mansur y César son uno sólo y también lo somos los miles de pares de ojos que los vemos pasar, atónitos, absorbidos por una escena nunca vista e irrepetible: montando casi a pelo, la silla destensada, caída bajo el cuerpo del caballo, recubierto de barro y sudor, la cara contraída de sufrimiento, sujeto más a las crines que a las riendas, más a la carne y la piel que a los estribos, volcado en una misión suicida, intentando hacer lo imposible, tratando de ganar al que tal vez sea el mejor caballo del continente. Pero ya no importa quien gane, la belleza de esta recta final es más importante que el triunfo.

Están cabeza con cabeza, igualados hasta lo indistinguible, en cada tranco asoma un ganador diferente: Blue-Nile, Al-Mansur; Al-Mansur, Blue-Nile. Ya han pasado, ahora les vemos las espaldas, las grupas, no vamos a distinguir la llegada, habrá que esperar a la megafonía. Faltan 100 metros, no comprendo cómo Cesar Marín se mantiene sobre el caballo, está a punto de caer por el costado izquierdo; no monta, empuja, espolea, corre con su propio cuerpo, tira de su cabalgadura hacia delante, le transmite la poca fuerza que cabe en sus 53 Kilos de gran jinete.

Blue Nile y Al-Mansur se acercan al espejo, no vamos a verlo, la perspectiva es mala, la oscuridad del cielo, algún relámpago aislado, el alboroto de los espectadores, el telón de lluvia intensa, la estela de nubes de barro, dos caballos y sus jinetes que ya han sobrepasado su aguante y corren por inercia. Al-Mansur se ha vuelto a cerrar, apenas lo separa medio metro de las piernas del jockey Inglés. Dos amasijos de barro y músculos hacia un final de vértigo. Cincuenta metros, las piernas de los jockeys abrazando los flancos, exigiendo el último esfuerzo; treinta metros, las nuestras también, pateando el hormigón de las gradas; veinte, las fustas vuelan en las manos, los caballos casi chocan, corren ciegos, dando tumbos; diez, cabezas estiradas, tendones a romper, las nuestras, los de ellos; cinco, escalofríos de dolor en la pista, de emoción y placer en tribuna... Ya!, ya está, han llegado al espejo y no sabemos quién ha ganado, ni tal vez los de galería de meta lo sepan.

Ahora llega La Terca, a algo más de seis cuerpos, también acelerando, también sufriendo y luchando por el tercer puesto, que es casi un primero después de lo que acaba de suceder delante de nuestras miradas. Aketegi y Guajira entran luchando por el cuarto lugar, casi igualados, al límite de su resistencia, vaya carrera la de estos dos, en punta todo el tiempo, teóricos comparsas que han rechazado su papel. Increíble Aketegi, totalmente fuera de distancia, exigido por Cristóbal desde el primer metro, y se mete entre los cinco primeros. Después Belle-de-Jour, Tres de Oros y el resto, cubiertos de barro hasta las orejas, exhaustos, distanciados, casi haciendo eses, algunos al paso, incapaces de seguir un ritmo salvaje; los jockeys con los brazos bajados o intentando quitarse el barro de los ojos, de la cara, del pelo; los números invisibles en unos dorsales húmedos, marrones. La carrera ha terminado, ha sido durísima, más allá de lo esperable,

De repente el silencio se adueña de nosotros, un silencio casi reverente, místico, respetuoso ante los que acabamos de ver -la mejor recta de nuestras vidas. Nos miramos, buscamos la complicidad de las caras conocidas, de los perros viejos en esto del Turf; sonreímos felices, sabemos que esta carrera se recordará por siempre, que Cesar Marín y Al-Mansur se han ganado el Hipódromo del Cielo, que esta recta final tendremos que contársela a nuestros nietos. Todas las miradas se dirigen hacia los altavoces, como si pudiéramos escuchar con las retinas, esperando esa voz mágica que nos diga quién ha ganado. Silencio espeso, expectante, casi sólido...
Atención, resultado provisional de la Quinta Carrera, Gran Premio de Otoño: Primero, caballo número... “
Explosión, escándalo, no se escuchan las posiciones; manos levantadas, gargantas que se quiebran; apuestas perdidas que vuelan rotas como confeti; carreras hacia las taquillas, hacia la meta y la entrega de premios; empujones, gritos histéricos. Otros nos quedamos quietos: la sonrisa esbozada, la mirada brillante, los ojos abarrotados de imágenes, recuerdos que ya son parte de la historia, inolvidables, gloriosos.

La grada se va vaciando, quedamos pocos, tal vez un centenar, los rostros habituales, los que coincidimos en los entrenamientos, las tertulias, las subastas; los locos de este deporte. Sé lo que están sintiendo, lo mismo que yo: felicidad inmensa; incredulidad ante lo visto, incapaces de digerirlo; gratitud por haber estado hoy aquí, no cambiaríamos esta recta final por nada del mundo; tristeza por saber que ha terminado, demasiado breve, demasiado intenso, queda un año hasta el próximo Gran Premio y tal vez un siglo hasta uno como este.

Bajo poco a poco las escaleras, apartando con el pie los montoncitos de boletos rotos, las revistas arrugadas y encharcadas: restos de la batalla. Melancólico y feliz, absorto en mis pensamientos, noqueado, inmensamente triste y alegre a la vez, mis pasos me llevan fuera del hipódromo. Aún queda por celebrarse la última carrera, pero es igual. Voy paseando lentamente por los caminos entre las gradas y el bar, rodeado de hierba y de algunos que corren a recibir al ganador, triunfante en el recinto de pesaje. Sigue lloviendo, pero ahora más suave, más lento; una llovizna agradable que se filtra en mis pensamientos. Salgo por la puerta principal, desierta, parece que todo el mundo está haciendo cola ante las taquillas de cobro o jugando para la siguiente. Al llegar al coche echo mano al bolsillo para coger las llaves y toco unos papeles: mis apuestas. Enciendo el motor y el coche arranca a la primera. Tengo que maniobrar para salir del aparcamiento, y luego trato de enfilar por la carretera. Es casi inútil, debería concentrarme en la circulación pero no puedo, sigo lleno de escenas de lo ocurrido en la pista, mis ojos ven caballos, hierba; emoción y sudor. Pero lo que hay delante son coches y más coches y una carretera mojada; el tráfico reclama definitivamente mi atención, es denso un domingo por la tarde, me sorprende, resulta que no está en el hipódromo toda la ciudad. Pongo la radio y están informando del resultado definitivo sobre una música de fondo suave, aséptica: ha ganado Al-Mansur, a corta cabeza Blue Nile, a siete cuerpos La Terca, cuarto Aketegi, quinta Guajira. Era cierto, ha terminado, ya hay incluso resultado definitivo. El ganador de Al-Mansur se debe pagar bastante bien. Llevaba unos cuantos miles, soy casi rico.... Bueno, ya lo cobraré otro día en las oficinas del centro.

Deseo que al llegar a casa pasen la carrera por televisión, me gustaría grabarla en video, volver a ver A Cesar Marín colgando, nadando en barro, a Al-Mansur al límite, a Guajira, a Aketegi...

Dedicado a Rheffissimo y Red Regent; y a Román Martín, por hacernos vivir la recta final más bonita que recuerdo. Y a Ceferino Carrasco, Cristobal Medina, y tantos otros que nos hicieron sentir la magia. Gracias.

martes, 12 de noviembre de 2013

Lester Young, acostándome y levantándome con él...

Sólo he tenido 3 amores verdaderos en esto del Jazz: Lester, Coltrane, y Miles. Prez fue el primero, y ese amor no se olvida.

Era un hombre melancólico, la música ideal para mi estado. Las polémicas sobre si perdió o mejoró tras su estancia en el barracón de detención, y ser licenciado "con deshonor" del ejército, seguirán abiertas por siempre. A mí, la verdad, me-la-pela. No soy músico, y por tanto no puedo entender de si perdió facultades técnicas o no. Sólo sé de EMOCIÓN, y de eso va Lester sobradísimo, a lo largo y ancho de toda su genial carrera. Es absolutamente increíble, nunca hubo ni habrá nadie como él. "Yo sólo soy un músico de swing", decía, con su característica baja autoestima.

Si hay alguien por ahí que aún no se haya metido con LY, yo le recomiendo las "Aladdin Sessions" para empezar, una preferencia personal como cualquier otra:






O sino, que además andan muy baraticas, las dos cajitas de "The small group sessions"




Y POR SUPUESTO, una de las obras cumbre del Jazz, Lester y Billie, el amor imposible (cómo me gustaría ser capaz de escribir una novela sobre el tema, redios)


Hala, ahí os dejo con deberes!!

Y de paso recupero un "poema" (sic) que escribí hace un tiempo.


Se me escapan las metáforas,
intento describirlo y se atragantan las palabras
que hubieran solventado y matizado lo que siento.
Grandioso, esa pobre palabra
es todo lo que se me ocurre .
Escucho y mi mente parece despegar,
hablándose a sí misma con imágenes y símbolos.
Veo carteles de musicales de Broadway.
Tenía escritas un montón de palabras inconexas
en un pedazo de papel.
He tirado el papel pero su nombre aparecía en él.
Me encuentro de nuevo
en el mismo estado de bloqueo paralizante.
Escucho y pienso que ni siquiera oigo,
dudo de que las piernas me sostengan.
Consigo reestablecer
todas las lineas de comunicación
entre corazón y cerebro.
El placer y la incredulidad caminan de la mano
Como dijo Sherlock Homes,
una vez eliminadas todas las explicaciones imposibles,
lo que queda es la respuesta,
por improbable que pueda parecer.

La respuesta es que existió, de eso no hay duda.
Y sonaba así.
Pero eran 2 hombres,
eso lo es cualquier persona
que existe en el mundo real,
y una personalidad que crea mundos

Pobremente he intentado describir lo que sentí
la primera vez que escuché a Lester Young.

De regalo, algunos videos:


Una de sus obras maestras "Lester Leaps In"



Y el último adiós entre los amantes más trágicos de la historia del Jazz


lunes, 11 de noviembre de 2013

Sobre la entrada "Busco blogs de relatos cortos y poesía"

Ya me perdonareis que aún no os haya visitado a todos, pero desde que estoy "namorao" ando un poco lelo, jaja  A ver si entre esta semana y la que viene cumplo con los deberes. Me alegro de que esta entrada haya servido sorpresivamente para un propósito para el cual no estaba destinada a priori: que un montón de blogs literarios se conozcan entre sí. Cuantos más seamos más nos reiremos. Salud!!

Ando con el Blues Triste estos días...

No me refiero a que estoy obseso con la música Blues (que también) sino a su segunda acepción (melancolía, tristeza). Vamos, saberlo ya lo sabía anticipadamente, todos los años es la misma puta historia: bajonazo blue en otoño, bajonazo blue en primavera..."I woke up this morning/feeling so sad"

Ahora he pìnchado a Sinatra, etapa Columbia, para sintonizar la mente y el alma (tristes), con una música también triste. Resulta curioso, cuando estás de depresión, lo que te cura es un ambiente musical también de depre. No se trata de pinchar a Metallica para animarse, se trata de fluir con la melancolía y dejarla curarse poquito a poquito. Por primera vez en varios lustros soy "víctima" ;-)) de un amor correspondido, que me entiende y apoya, y eso ayuda un huevo.

La verdad es que con la que está liada en Filipinas no debería quejarme de nada, pero necesitaba desahogarme dando el coñazo otra vez. A ver si se me ocurren relatos, pero by the moment sigo seco...

viernes, 8 de noviembre de 2013

¿Cuantos relatos sobre músicos callejeros he escrito ya?

La verdad es que he perdido la cuenta, pero al menos deben de ser media docena. Ya os habreis dado cuenta de que ando seco para escribir, así que simplemente os contaré mi encuentro de hoy.

Hace ya días -bastantes- en que me quedaba con un saxofonista alto que toca en la esquina de mi calle. Hoy venía de comprar tabaco con unas monedillas, y le he preguntado a ver dónde se las echaba, pues nunca le ví con ningún recipiente a tal propósito. Me ha contestado que de momento no pedía nada, que se arreglaban bien su mujer y él con la pensión: toca en la calle porque le resulta placentero e inspirador. No es que toque exactamente Jazz, no es un gran improvisador, pero tiene un tono muy chulo.

Si ya pensaba que mi fascinación por los intérpretes de la calle había tocado techo, topar con alguien que no lo hace por dinero supera mis límites. Me recuerda al personaje de un relato que tengo en papel y que por pereza no transcribo.

Hemos estado un buen rato charlando, y me ha comentado que tocó en varios grupos de la "movida viguesa". Resulta estimulante que a sus 71 años un músico no pierda la ilusión.

Bueno, That's all folks ! . Disfruten de la noche de Viernes, y, a ser posible, no beban.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Me ha vuelto a picar el Bitxo del BLUES

Cuando empecé mi aventura bloguera, allá por Abril del 2010, estaba en una fase exclusivamente Blues, y lo más que me alejaba era la Allman Brothers Band (pan con pan...). Asi que creé mi primer blog :

http://elbluesyotrashierbas.blogspot.com.es/

La etapa Blues duró cerca de dos años (!), dos años en los que disfruté como un niño levantándome con Rory Gallagher o Eric Sardinas, y acostándome con Charles Brown o Li'l Son Jackson . Hacia mediados del 2012,  mis intereses musicales variaron, y dejé de escribir en el Blog, aunque ahí sigue para quien le interese. Pero ahora que he vuelto al seno materno, a mi verdadera esencia musical, existen posibilidades de que lo reabra.

Recuerdo con cariño aquellos años; en que, pese a las recaídas de mi enfermedad, fui bastante feliz. Fueron tiempos de repasar mi discoteca, comprar más, y sobre todo bajar y tostar como un poseso. Debo de tener unos 350 CDs de Blues tostados. Cuando se lo comente a un coleguilla punky su respuesta fue "Ah...¿Pero hay tantos?". No es criticable, tan solo demuestra la inmensa marginalidad de este genero, del cual el común de los mortales sólo conoce a BB. King.

Sin embargo, sobre una estructura tan sencilla, la variedad es infinita. Escuchar al legendario Charley Patton y luego al joven Kenny Wayne Shepherd te hace creer en la existencia de universos paralelos.

Soy incapaz de explicar lo que significa el Blues para mí, simplemente es mi columna vertebral.

Os dejo con con un yotuff de mi blues-rocker actual de cabecera, el gran Eric Sardinas.


sábado, 26 de octubre de 2013

Que GOZADA encontrar un CD que creías vendido !!

Cuando hice la última mudanza, hace 7 años y medio, llevaba años en una fase Jazzera absoluta, y creí -erroneamente- que jamás volvería el Rock, así que vendí todos mis vinilos y CDs rockeros.

Últimamente he estado -y sigo- escuchando bastante Rock, así que me hice un regalo tras la horrible experiencia del síndrome de abstinencia: la caja del "Sector 3" de RUSH (un trío que me flipó siempre, y la caja está de madre).

http://www.amazon.es/Sector-3-Rush/dp/B005ORVN1Y/ref=sr_1_1?s=music&ie=UTF8&qid=1382794479&sr=1-1&keywords=Rush+sector+3

Pues bien, resulta que rebuscando entre los discos de Fat Possum, para cambiar de ambiente y pinchar algo de Blues, ME ENCUENTRO CON "Different Stages", un triple en directo que estoy escuchando mientras escribo esto.

WARNING : Si hay alguien que lee esto y no está familiarizado con este grupo, que vaya con cuidado : lo suyo es el Hard Rock Progresivo, con unas estructuras complicadísimas, pero una vez que has penetrado en su mundo no puedes salir.

Escuchad algo en Spotify, con las orejas y la mente bien abiertas.

DISFRUTADLO!!!

jueves, 24 de octubre de 2013

LED ZEPPELIN

Les amo !!. Nunca les cito entre mis favoritos (The Who, UFO, Thin Lizzy, AC/DC, Dylan, Hendrix...) sencillamente porque juegan en otra liga, están por encima del bien y del mal. Son un regalo de los dioses..

Además, son la banda más honesta del Planeta. Cuando murió Bonham dijeron "se acabó", y se acabó. Desde entonces se han reunido 4 veces, a saber:

1) Live Aid
2) 40 aniversario de Atlantic Records, a petición expresa de Ahmet Ertegun, con quien les unía una fuerte amistad.
3) como homenaje a Ahmet Ertegun, a su muerte
4) El concierto del 02 en el 2007, para recaudar fondos para la ONG fundada por Ertegun. Con este concierto podemos alucinar gracias al doble CD y doble DVD. Se mantienen en plena forma. Como anécdota, para un aforo de 16.000 hubo ¡¡20 millones !! de compradores potenciales,así que decidieron  sortearlas.

Su honestidad no conoce límites. Les han llegado a ofrecer 200 millones de dolares por cabeza (Page y Plant triplicarían su patrimonio personal) por una gira de reunión, y nones.

Mientras Robert Plant mantiene una interesante carrera musical y John Paul Jones se dedica a producir, Page es el responsable de Mantener vivo el legado Zepp. A él le debemos el DVD del 2003, "How the west was won", "Mothership", el citado concierto del 2007, las BBC Sessions...

En principio estaba previsto que hacia finales de este año apareciera remasterizado todo el catálogo zeppeliniano. Ahora ni siquiera es seguro que aparezca LZ I. Jimmy Page es un enfermo de la perfección, y los fans a sufrir.

En fin, esto evidentemente no es un relato, pero hoy he vuelto a ver el concierto del O2, y reboso de amor por esta banda. Tenía que expresarlo.



jueves, 17 de octubre de 2013

Coltrane se limpia

(inspirado muy levemente en el episodio más oscuro y misterioso de la vida de John Coltrane)


Tomar la decisión fue fácil, pero sabía que el esfuerzo iba a ser titánico. Una cama y su saxofón como únicos compañeros. Y la luz del exterior, recordándole que había vida afuera, una vida a la que no quería volver.

Dejar la heroína, el tabaco y el alcohol de forma simultánea, era algo que no conocía a nadie que lo hubiera conseguido. Bueno, no es del todo cierto, tenía el ejemplo de Miles a principios de 1954, y Miles el ejemplo de Sugar Ray Robinson.

El 15 de Marzo de 1957 le dijo a Naima "estoy preparado", y dio ordenes a su esposa y su madre que no le dejaran salir de su habitación, hasta que él dejara salir el saxofón, esa sería la contraseña de que se había conseguido limpiar. Mientras tanto, sólo le darían comida y agua 3 veces al día. Así que la mañana del 15 de Marzo de 1957 se encerró en su habitación con un único objetivo : limpiarse.

Las primeras seis horas aproximadamente (se encerró sin reloj, para no mirarlo cada cinco minutos) fueron tranquilas: Estuvo sereno, ensayando con el saxo. A partir de ahí la vida empezó a doler hasta convertirse en un infierno. Lo primero que sintió fue una opresión en el pecho y un diafragma que subía hasta dejarle prácticamente sin respiración. Intentaba tocar el saxo y no podía, de sus labios sólo salía un hilillo de aire que hacia imposible soplar en su amado instrumento. Lo siguiente fueron los temblores. Empezaron imperceptibles y , cuando le pasaron la comida (sólo verduras y fruta, esa había sido su orden), apenas podía coger el vaso sin derramarlo, así que cogió la comida con la mano, era incapaz de manejar los cubiertos. A partir de ahí todo fue a peor : era capaz de manejar la falta de respiración y los temblores, pero el ansia de tomarse un whisky y meterse un chute eran abismales. Estuvo a punto de salir y decirles a sus 2 mujeres que no lo había conseguido, pero la fortaleza interior de Coltrane siempre había sido sobrehumana, así que aguantó e incluso cenó con apetito. Los temblores seguían, el ansia por tomarse al menos una cerveza era insufrible, pero ya había pasado la opresión en el pecho, así que tras varios intentos consiguió introducir la embocadura en el saxo y dedicarse a improvisar sobre standards de Gershwin y Porter. Era una música que siempre le había encantado, pero que raramente había tocado. Sin embargo, podía tener 200 ó 300 standards grabados a fuego en su cabeza.

Las improvisaciones podían llegar a la media hora o más, quizas prefigurando las larguísimas -de sonido bellamente horrísono- que haría a partir de 1963 aproximadamente. Aquella noche no durmió, ni siquiera lo intentó, sabía que no podría dormir ni 10 minutos. Así que dedicó la noche al saxo.

A la mañana siguiente, después de toda la noche entregado con esfuerzo al saxofón, y con el soporcillo del desayuno, consiguió dormir un par de horas, o eso calculó en función de la luz exterior. Los temblores seguían, el ansia por la heroina y el alcohol también, pero ese par de horas que consiguió dormir le animaron bastante. Empezó a pensar en Miles Davis y Sugar Ray Robinson, dos ejemplos de que dejar la heroína y el alcohol se pueden hacer "Cold Turkey" (a pelo), sin pasar por carísimos tratamientos que él no podría pagar. Conocía los riesgos: el Delirium Tremens y un posible fallo cardiaco: Pero sólo eran riesgos, no tenían porque ocurrir. Volvió a pensar en el que había sido su jefe en Prestige, Miles, que 2 años después de dejarlo era una mente jazzistica prodigiosa, un lider nato, y nadie hubiera dicho que en 1954 era un heroinómano, porque sus facultades mentales estaban intactas. Pensar en Miles le llevó a coger el saxo de nuevo después de comer,e interpretar desde standards tocados de forma literal a improvisaciones de una hora, e incluso componer alguna cancioncilla. Cuando anocheció se percató de que el ansia por el alcohol y la heroina se habian reducido, aunque seguían martirizándole. Consiguió dormir lo que el calculaba que fueron 4 horas. Y para no pensar en los tóxicos, volvió a coger a su mejor amigo.

Naima contaba que a veces se quedaba dormido con el saxo en la boca, y desde luego el "Cold Turkey" hubiera sido imposible sin la compañía de su mejor amigo. Afortunadamente no hubo rastros de Delirium Tremens, y aunque el riesgo de fallo cardiaco nunca era descartable, sentía que Dios tenía planes para él. Así transcurrieron 7 días, y al séptimo se levanto sin un sólo rasgo de ansiedad por el alcohol y la heroína. Decidió darse un par de días más de encierro para confirmar lo que sentía, y a la noche del noveno día depositó su querido saxo en el plato con las sobras de la cena.

Y cuando salió, ya limpio y sin ninguna apetencia, sino sintiendo un profundo asco por la heroina y el alcohol, dió unos profundísimos abrazos a Naima y a su madre y dijo : GRACIAS, DIOS. Pero no era un gracias rutinario como había dicho hasta ahora durante su vida anterior, era un Gracias profundo, sentido, REAL, penetrante, insondable, un Gracias que marcó un antes y un después, un despertar espiritual en un hombre que años después nos regalaría "A Love Supreme" y “Crescent”.



miércoles, 9 de octubre de 2013

Ana Botella Vs. Músicos Callejeros

Supongo que ya todos conocemos la fascistada de esta hija de su madre, así que me ahorro buscar enlaces.

Republico un cuento en el que ya predecía algo así...

ERIC, un Bluesman en Ponferrada


El Amor, esa fuerza que mueve el mundo.No sabía vivir sin el Blues; ni podía ni quería. Era tan esencial como su respiración, como el agua. Un hombre negro en Ponferrada no era algo habitual de ver, y menos cantando Blues con una voz profunda y poderosa, de barítono total. ¿Cómo había acabado en Ponferrada? Porque los designios del corazón son inescrutables.

Èl era de Memphis, Tennessee, ciudad de referencia para el Blues: la mítica Beale Street, donde se forjaron tantos talentos, No sólo B.B. King empezó su carrera allí, también Howlin' Wolf antes de mudarse a Chicago, Ike Turner, Junior Wells, el joven Eric Gales... Baste decir que en los libros especializados aparece un apartado dedicado al 'Memphis Blues'

Él (al que llamaremos Eric, aunque no sea ese su verdadero nombre), desde que vió las primeras fotografías de obras de Gaudí, quedó absolutamente absorto y su sueño fue viajar a Barcelona. Tenía una posición económica muy desahogada, era Catedrático de Derecho Romano en una de las universidades de su ciudad, pero carecía de vicios -aparte de tocar y cantar Blues- y provenía de una familia humilde que le había inculcado el ahorro por encima de todo. Y él siguió esa máxima, de forma que a sus 42 años tenía algo más que un buen pico bien colocado.

Y entonces Eric tomó la decisión de dejar su posición en la universidad y viajar a Barcelona. No sabía si se quedaría allí, o quizas recorriera Europa, el continente mítico para los norteamericanos. Pasó una relativamente importante cantidad de dinero a un banco español. Y tocaría y cantaría en la calle o en conciertos, incluso quizá se podría formar un trío con musicos locales, que en Barcelona debía haberlos por miles. Lo de tocar en la calle le atraía no sólo por el placer, sino por ganarse unos dineritos, que los ahorros se acaban. Lo que él no sabía es que el gobierno ultra-conservador acababa de aprobar una ley en cual se prohibía "cualquier actividad callejera con fines económicos".

Así que llegó a Barcelona y al tercer día de estar tocando en la calle se le acercó una pareja de policias y le dijo que eso era ilegal. Entendió perfectamente porque hablaba castellano, así como francés, alemán, ruso e italiano. Su otro gran hobby eran los idiomas. Pero no entendió la ley, en todo Estados Unidos era legal tocar en la calle, y él consideraba que Europa era más liberal. Pero le pusieron una multa de 200 euros, multa que pagó religiosamente, en la erronea creencia de que pagando esa multa ya había cumplido.

Eric era un hombre de suerte, siempre lo había sido, tenía estrella. Así que fueron muy pocas las veces que la policía le sorprendió ejerciendo su actividad, pero una multa de 200 euros cada vez le parecía injusto. Era un hombre de convicciones profundamente democráticas, y cumplidor de las leyes, siempre que fueran justas, y ésta no lo era. Así que decidió no pagar las multas, y que pasara lo que tuviera que pasar. Alternaba su actividad musical con largos paseos por Barcelona, visitando y re-visitando obras de su amado Gaudí. En La Sagrada Familia y en el Parque Güell no pudo contener las lágrimas.

Compró un completo libro sobre la obra de Gaudí, así tuvo un necesario catálogo de todo lo que el arquitecto regaló a Barcelona, repleto de explicaciones sobre cada obra. Eso le sirvió para volver a cada una de ellas y apreciarlas exhaustivamente.

Cuando llevaba cerca de un año en Barcelona pensó que quizás era hora de levar anclas e instalarse en otra ciudad europea. París le atraía sobremanera, y en Francia no existía esa estúpida ley. Pero...

empezo a tener una fan diaria, que permanecía todos los días de 5 a 8 disfrutando de su música. Pronto empezaron a charlar. Ella estaba en barcelona e iba a permanecer allí casi 3 semanas más, cogió su mes de vacaciones y lo dedicó integramente a Barcelona, su ciudad soñada. Sólo tenía una vaga idea de lo que era el Blues, habitualmente escuchaba música comercial de las radiofórmulas. Pero el potentísimo estilo de cantar y tocar la acústica de Eric le habían seducido sobremanera. Al poco estaban viviendo un romance. Ella era de Ponferrada, funcionaría del Ayuntamiento en asuntos sociales. Cuando se tuvieron que separar por el final de las vacaciones de Esther (tampoco es su verdadero nombre), ella lloró angustiosamente, pero Eric le dijo que en un par de semanas estaba en Ponferrada, sólo tenía que solucionar algunos asuntos. Fue al ayuntamiento y solventó el tema de las multas. Tenía siete, 1400 euros que pagó a tocateja, y así quedó libre.

No pasaron 5 días antes de viajar a Ponferrada. Fue al ayuntamiento, preguntó por asuntos sociales, y cuando Esther le vió entrar por la puerta sufrió un desvanecimiento. Una vez repuesta, el abrazo que se dieron fue más que de oso.

Ponferrada es una pequeña ciudad de casi 100.000 habitantes en su área metropolitana, repleta de historia y monumentos, la ciudad de los templarios. Esther no le había contado nada de eso, y Eric se sorpendió muy gratamente. Además, el Gobierno Municipal era de izquierda pura y, entre otras cosas, la policía municipal tenía orden de no molestar a los músicos callejeros.

Eric compró 3 libros sobre los Templarios y no cesó de maravillarse en esta ciudad monumental. Siguió tocando en la calle, pero empezó a poner carteles de "Guitarrista y Cantante de Blues busca bajo y batería". Pronto tuvo 2 llamadas y alquilaron un garaje para ensayar. Eric tenía dinero más que de sobra para  insonorizar el local, y solicitaron el pertinente permiso municipal, que obtuvieron casi al instante. Lo que quedó claro desde el principio es que la acústica de Eric, incluso con amplificación, no sonaba lo suficiente. Así que compró una Fender Telecaster (el mismo modelo que su admirado Albert Collins) y un potente ampli Marshall. Desde los primeros ensayos con esta nueva guitarra quedó claro que eran un super-grupo. El nombre, que encantó a los otros dos, lo tenía en le cabeza Javier-nombre real-, el bajista, hace años : "Black House Burning". Consiguieron unos pocos bolos en Ponferrada, Astorga, León, y su nombre se extendió pronto por todo Castilla-León y por la cercana Galicia, tocando en Vigo, Santiago y Coruña. Llegaron incluso a tocar en Madrid, donde les surgió la posibilidad de un contrato discográfico con la casi recién nacida "Electric Blues Records", discográfica centrada en el Blues eléctrico, pero tambien abierta al acústico y al Jazz. Y lo más importante, tenían contrato de distribución con Universal.

Así que entraron al estudio y grabaron todo en primera toma, nada de Pro Tools ni leches. El repertorio estaba compuesto todo por versiones, ya que aunque tenían 7 temas propios, aún no estaban maduros. Así que tiraron de Albert King, Albert Collins, Gary Moore (a cuya memoria dedicaron el disco), Rory Gallagher, John Mayall, Chis Duarte, Eric Sardinas...El repertorio habitual de los conciertos.

A pesar de los bolos y ensayos, Eric tenía tiempo suficiente para estar con Esther. La compatibilidad era tan grande que a los seis meses ya estaban viviendo juntos, en un apartamento de alquiler que les sedujo a los dos inmediatamente. Eran 90 m2 sin ninguna separación por tabiques, sólo por alturas.

Lo que nunca dejó Eric fue de cantar en la calle con su acústica, porque le encantaba, y porque la gente de Ponferrada era muy generosa, probablemente como respuesta a la injusta ley del Gobierno central.

Quedó demostrado que Eric tenía estrella, había encontrado a Esther y a Black House Burning, y las ventas del disco iban fenomenal. Sí, el Amor es la fuerza que mueve el mundo...y la música es amor. Como apropiadamente canta Anthony Gomes “Love is the Answer”

domingo, 6 de octubre de 2013

(micro) MIL CARAS, MIL ESPEJOS

Desde hacía bastantes años temía padecer paranoia o incluso esquizofrenia. Al fin se decidió a acudir al psicólogo, que le sometió a un tropel de tests, y concluyó que no padecía ninguna enfermedad mental. Pero él siguió sufriendo mil rebotes por las calles, caras que eran su espejo, caras que le devolvían la suya propia, y que se mostraban tan asustadas como él al encontrar a su sosías.

Probablemente todo empezó hacía unos diez años, pero en sus inicios no le dió la menor importancia, al fin y al cabo es muy común que alguien nos diga ¡¡ Cómo te pareces a 'X' !!. Pero cuando con el tiempo el fenómeno se fue intensificando llegó a la situación con que iniciamos el relato.

Estaba muy preocupado, a un paso de la locura, eran cientos de fotocopias suyas las que recorrían la ciudad.

Un día me lo encontré y me dijo que se encaminaba a su trabajo. Todos en el barrio nos preguntábamos en qué trabajaba. Vestía ropas caras y siempre se le veía paseando a su perrilla. Así que la curiosidad me espoleó y le acompañé. Entró en un moderno edificio en cuyo dintel relucía "Banco de semen".

miércoles, 2 de octubre de 2013

LA GRAN CATÁSTROFE (vivimos al límite)

Política y fútbol : que si Bárcenas o Bale. La crisis y el hambre. Sí, en españa se está pasando hambre, y es una verdadera tragedia. Pero la gran hecatombe está ocurriendo lenta pero firmemente.

Recuerdo que, en mi infancia, los reportajes de fauna solían ser motivo de solaz. Ahora lo son de lágrimas. Si el tabaco no me impide alcanzar una esperanza de vida normal, veré extinguirse a cientos de especies.

He visto un par de documentales sobre morsas y osos polares, y se me ha encogido el corazón. No puedo dejar de pensar en que, en unos pocos años, éstas criaturas desapareceran porque el Ártico ya no existirá, será un océano navegable.

Uno de mis ídolos era James Lovelock, el enunciador de la teoría de Gaia. Sin embargo, en "La venganza de la Tierra", tras dar un fuerte repaso a todas las formas de destrucción del planeta que estamos realizando, desarbolar a quienes niegan el cambio climático, y anunciar que probablemente ya hemos alcanzado el PUNTO SIN RETORNO, proclama a los cuatro vientos que lo que hay que salvar es la "civilización". Y defiende la energía nuclear como única alternativa.

¿Que civilización, me pregunto yo? ¿Una civilización que está destruyendo el planeta? No tengo soluciones, sólo gritos.

Desde la revolución industrial no hemos cesado de ir cuesta abajo, arrastrando con nosotros a la maravillosa vida natural. Ahora hay hambruna incluso en los centros del capitalismo, la sociedad de consumo nos ha llevado a la ruina.

Pero es igual, si quieres contratar en abierto los canales National Geographic y decenas más, te cuesta la mitad que añadir los tres de futbol.

Así que sigamos alienados por el fichaje futbolero más caro de la historia, y por eso que llaman "política", y asistamos impasibles E IMPOTENTES, a como todos nuestros compañeros de Gaia caen victimas del llamado "progreso".

HALA MADRID !!

VISCA EL BARÇA !!

VOTA PP !!

VOTA PSOE !!

(hasta que la extinción nos lo permita)

martes, 1 de octubre de 2013

EL BLUES (y yo)

¿Porqué tantos aficionados, críticos, músicos...en un momento u otro de sus vidas han quedado atrapados en las espesas redes del blues y no han podido -ni querido- escapar ya?
Sobre mi amor por el Blues tendría que hablar de tantas cosas personales y familiares que estoy levemente confuso -lo confieso- sobre por dónde empezar. Pero para captar vuestra atención, comenzaré diciendo que en tiempos muy inmediatamente anteriores a lo que los golpistas/fascistas acabaron denominando "Guerra Civil", mi abuelo -Barcelonés- era batería y al mismo tiempo director de una orquesta de Jazz de relativa fama en la vecina Francia y que...llegó a conocer en persona a un famoso director de Big Band cuyo nombre nunca he podido averiguar, o sea que mala del todo su orquesta no debía de ser. Tenía cierta relación con el polifacético Maurice Chevalier, y era amigo íntimo (hasta el punto de irse juntos de juerga y de "chicas") del infravalorado hoy en día -al menos en España- Xavier Cugat.

Cuando yo nací mi abuelo ya estaba dedicado a sus negocios de confección, pero por casa aún había unos cuantos instrumentos de percusión, y si no los había, se inventaban, que buenos ritmos me tiene enseñado el padre de mi madre con cucharas, vasos, platos y cacerolas. Y por supuesto estaban los discos de Benny Goodman, Count Basie, Duke Ellington, Glenn Miller...
Mi relación casi telepática con mi abuelo sería más digna de un blog de psicología que de éste, pero mi madre me ha contado que, viajando en coche y con el cassette puesto, antes de que se inventaran las sillas ergonómicas éstas para bebés (más propias de un monoplaza de Formula 1 que de un vulgar automóvil familiar) el autor de este blog iba en el asiento trasero y casi al mismo tiempo de dar sus primeros pasos marcaba el ritmo de la música con sus piececitos. Desde luego el ritmo, y sobre todo los ritmos swingantes, han sido mi locura desde que recuerdo, y por eso doy mucha más importancia a crear un buen Riff y una buena Base Rítmica que al típico guitarrista que recorre el mastil 37 veces por minuto. Bueno, no es que le dé más importancia, es que lo primero lo adoro y lo segundo lo aborrezco.

Aquí no hay genética que valga, aquí tuve la inmensa fortuna de tener un abuelo que, pese a ser caucasiano absoluto, me educó en la buena música negra. Si tengo algún dia hijos y nietos y llegan a tocar en los Festivales de Cerdanyola y Donosti, entonces ya cogeremos unas muestras de tejidos para los de CSI...

Aclarada una infancia llena de swing, damos un salto en el tiempo y nos situamos en 1978. Por mi decimoprimer cumpleaños, el hijo de la amiga íntima de mi madre (que lo sigue siendo, afortunadamente) me regala una cinta de unos melenudos llamados "Status Quo". Mis neuronas literalmente se esparcen por los altavoces del radiocassette, y es que en las enciclopedias musicales, al lado de la entradilla "Boogie-Rock", figura la foto de estos tipos (y la de ZZTOP, claro). Educado en el swing y con la típica rebeldía pre-adolescente, era lógico que cayera hipnotizado ante semejante descarga de watios rímicamente anclados en lo más negroide. Y cuando aproximadamente un año después escucho en la radio a unos australianos llamados AC/DC, pues eso, con mis escasos ahorros mis dos primeros -y durante mucho tiempo únicos- discos fueron "Whatever you want" y "Highway to hell", ambos con excelsas dosis de Blues más o menos camuflados por murallas sónicas.

Con 13 ó 14 años, el profe de música (que pasaba kilos de hablarnos del barroco y nos enganchaba con lo que nos podía gustar) nos hablaba día sí día también de un grupo llamado "Led Zeppelin", hasta que uno se compra "Led Zeppelin I" y ante esos Blues larguísimos, hinóticos, fastuosos y también -porque no decirlo- sobreactuados, se le cae al suelo la mandíbula inferior. Luego llega el "Stage Struck" de Rory Gallagher, pero eso necesita su columna propia, como "Mistreated" de Deep Purple-Rainbow-Whitesnake.

Pero no todo el mundo ha tenido tantos condicionantes favorables, y sin embargo se cuentan por millones las personas del mundo entero a las que el Blues les llega hasta lo más hondo. Quizás sea cierta la afirmación tantas veces repetida de que hasta que no has sentido en tu vida la segunda acepción de "Blues" (tristeza), no lo puedes comprender. Es muy posible que en las familias Rockefeller, Rotschild, Borbón, Botín, etc, no haya ningún aficionado al Blues. Yo por lo menos, cuando me siento triste y solo, acuciado por problemas económicos, y enamorado sin correspondencia, me pongo una y otra vez el "I ain't got nothing but the Blues" (del Maestro Ellington) en cualquiera de sus infinitas versiones (por el ejemplo la del dueto de guitarra y voz de Ella Fitzgerald y Joe Pass), y me siento más acompañado, porque sé que cientos de miles de personas en el mundo entero se están sintiendo como yo.

Pero también ocurre a la inversa, te levantas de un excelente humor y pinchas el relativamente reciente CD de Walter Trout en Power-Trio, por ejemplo, y no hay pharmaton complex que supere esa brutal descarga de energía!!!

Como estudiante de ciencias puras, no puedo evitar buscarle varias explicaciones de ese palo a la fascinación con que el Blues nos cautiva: En primer lugar se trata de una música con un indudable "groove", que creo que se acompasa perfectamente al ritmo natural del corazón humano. En segundo lugar, cubre esa necesidad de descubrimiento e investigación, de curiosidad innata, que todo ser humano tiene y nos diferencia de los animales: porque, aunque aparentemente limitado en forma, en esta nuestra música puedes viajar desde la más rabiosa actualidad hasta el Delta, pasando por Chicago, Texas, New York y la Costa Oeste, Detroit (un eterno recuerdo para un grande entre los grandes, John Lee Hooker) y donde quieras, siempre descubriendo estilos y artistas que te sorprenden y excitan. Y cuanto más te metes en este mundillo, más puedes aplicar aquello de "sólo sé que no sé nada", y decir "Dios mío, tengo una colección de más de 600 CDs y aún soy un pardillo.
Y no es sólo lo que acabo de decir, es que el Blues (como el Jazz) es una música absolutamente personal: no hay 2 artistas, no ya iguales, es que yo diría que ni muy parecidos. Así como en la música comercial de hoy en día todo suena igual, y yo (quizás por mis limitaciones y un claro prejuicio y subjetividad) soy incapaz de distinguir más allá de si canta un chico o una chica, en nuestra música puedes reconocer claras diferencias, es imposible confundir a un Elmore James con un Muddy Waters o un John Mayall. Aquí prima la personalidad que cada artista le imprime a su música, incluso dentro de un mismo estilo, como puede ser el Blues Eléctrico de Texas, por citar una rama que me encanta.

El caso es que ahí sigue, con sus doce compases, una música con pasado, presente, y un futuro al que no hace ninguna falta que los critiquillos snobs le busquen posibilidades ni hablen de "estancamientos", porque esto va de "feelings", señores, no de evoluciones artificiales. Y siempre surgiran nuevos artistas con su propia voz, y nuevas bandas que basen su sonido en esta, nuestra música. El Blues no morirá nunca, porque como tampoco sabemos cuando y cómo nació exactamente...pues ya se ha convertido en una música eterna.


viernes, 27 de septiembre de 2013

EL OTOÑO : hojas secas, hojas caídas.

Hoy había visto amanecer, quizá por primera vez en mucho tiempo. El amanecer era al fín, como en sus sueños, la hora de pasear lentamente por la ciudad apenas despierta. Se dirigió a la avenida de siempre, su muda compañera de tantas y tantas noches, ahora convertida en una dulce amiga de su primer amanecer. Así lo sentía él, como si nunca hubiera visto la aurora. El paseo le recibió tan misterioso como siempre, tan estático y tan cambiante como siempre. Cruzó la reja y se preparó para dejarse enamorar por esta novedad tanto tiempo deseada, para disfrutar del viento en la cara y el primer sol en los ojos.
Caminaba despacio, jugando sus botas en el marrón brillante y rojizo de las hojas caídas. Le gustaba ver como la puntera se abría camino, firme y elegante como la proa de un viejo buque.Y cómo a menudo perdía de vista sus pies, ocultos bajo una nube de hojas arrastradas por el viento. Eran las primeras hojas del otoño. Ayer mismo había recorrido el paseo al anochecer y lo vió limpio y gris, sin manchas de color que agarraran su mirada. Hoy mereció la pena madrugar. Dejó que su mirada recorriera la extensión oscura y cambiante, hasta posarse en un árbol que aguardaba en un parque, al final del paseo. Apenas se desperezaba la ciudad, y el árbol destacaba en el silencio, recortandose al cielo desvaído del amanecer. Era un árbol grande y redondeado, un árbol protector de fresca y amplia sombra durante el verano. Ahora algunas de sus hojas corrían ya por la hierba, mientras la mayoría aún permanecía sobre las ramas mostrando a la mañana sus tonos amarillos y castaños y algún verde tardío. A contraluz el viento lo convertía en un gigantesco juego de sombras chinescas, que dejaba pasar solitarios rayos de una luz tímida que hería la vista. Se fue acercando mientras descubría nuevas formas y matices que le atraían. Cuando llegó tan cerca que podía tocar el tronco húmedo con la punta de sus dedos, el sol estaba ya alto, y la ciudad y el paseo llenos de bulliciosa vida. Se quitó el impermeable, lo extendió sobre la hierba, y se tumbó cómodamente, boca arriba, bajo el árbol, con las rodillas levantadas y los ojos ávidos de registrar todos los movimientos con que el viento, juguetón, mecía las ramas.
Permaneció así un buen rato, cada instante más atento, fascinado por los giros alocados de las hojas en las ramas, por el dulce y anárquico vuelo de las que caían, por el movimiento de las ramas sobre el aire, por la facilidad con que las formas cambiaban, como si fueran los miles de patas de un extraño animal. No prestaba atención a los ruidos de la ciudad ya plenamente activa, sonidos apagados por el silencio del parque,ecos tocados con sordina, sus oídos ajenos a todo lo que no fuera el rumor del viento y el suave golpeteo contra el suelo de alguna bellota caída. Pensó que le gustaría dibujar el árbol tal como era ahora, antes de que perdiera todas sus hojas y se convirtiera en un esqueleto parduzco durante los meses de invierno. Empezó a dibujarlo en su cabeza, tomó nota de las proporciones, trazó lineas que luego borró, y otras que no, sombreó alguna de las ramas para darle volúmen, afiló un lápiz imaginario, y al final rompió en mil pedazos lo que había dibujado. No estaba satisfecho. El dibujo podía ser real, tenía que ser real.
Corrió a una librería cercana a comprar un gran cuaderno de hojas vírgenes, blancas y duras. Mientras elegía los lápices y el dependiente empaquetaba sus compras, se sorprendió aspirando con placer un aroma perdido, a escuela primaria. Salió de nuevo al ajetreo de la calle, reteniendo el olor entre sus pensamientos, arropándolo como si fuera un polluelo caído del nido. Y por fín encamino sus pasos hacia su objetivo.
El viento levantaba torbellinos de hojuelas caídas, torbellinos que duraban apenas un segundo, para luego deshacerse en largas nubes que se perseguían unas a otras, y que terminaban recostadas contra la base de algún gran tronco.
Anduvo despacio entre las breves ráfagas, disfrutando anticipadamente de la idea de un día largo y tranquilo. Volvió a sentarse en su viejo impermeable y empezó a dibujar. Sujetaba con fuerza el cuaderno para defenderlo del viento, intenso a veces. Poco a poco fueron saliendo de su lápiz hojas y ramas, sombras y luces, contornos, volúmenes, y se fue insinuando sobre el papel la forma de un gran robleque empezaba a perder su follaje en los primeros días de otoño. Tan solo algún niño jugando se acercó a mirar por encima de su hombro, y en seguida perdió el interés ante los trazos finos, coriendo a unirse a los gritos y patadas de sus compañeros.
Ya casi anochecía cuando levantó su mano, estiró las piernas, se incorporó, y dio unos pasos hacia atrás para comparar su obra con lo que ahora veía anaranjado, casi rojo, alumbrado con los últimos rayos del día. En ese momento, un golpe de viento, fuerte y largo, movió todas las ramas y arrancó una bandada de hojas muertas que cambiaron su contorno. Por un instante contrajo el rostro en una mueca de desagrado, pero comprendió en seguida que lo que había dibujado era ya un pedazo del pasado, y que sólo podía aspirar a recoger en su cuaderno un momento breve, casi inexistente, perecedero como el tiempo que tarda el humo en deshacerse con el vendaval.
Volvió a la mañana siguiente y todas las otras mañanas, de frío, de lluvia suave, y también de sol que calentaba la espalda y hacía brotar efímeros arco iris en las fuentes del parque. Fue poco a poco llenando el cuaderno de dibujos de un árbol que parecía muchos, de un árbol cada vez más dormido y fibroso, de primeros planos de hojas que caían, con sus nervios marcados como espinas de un pez fósil. Y con sus dibujos fue formando una enorme colección de instantáneas, imágenes que recordaban a un libro que vió una vez, en la exigua biblioteca de la escuela. En él se sucedían filas y filas de minúsculas fotografías del mismo paisaje, y allí siguió, con su imaginación y sus ojos, el cadencioso ritmo de las estaciones. Aquello le había llamado la atención, sin entender que clase de loco tenía la suficiente paciencia, la infinita paciencia de tomar tantos planos. Sonrió ahora meláncolico ante la paradoja, ante su enorme repertorio de ilustraciones, un repertorio que le convertía en testigo único del otoño del roble y de sus cambios.
Una mañana de un sol frío y pequeño levantó la vista al llegar a su lugar de siempre, y vió que del árbol sólo quedaba el armazón de ramas dormidas. Todas sus hojas estaban ya esparcidas sobre la hierba y los caminos, y muchas de ellas servirían de sustento a la nueva primavera. Se sentó para dibujar ese perfíl desnudo y familiar que conocía tan bien como la piel de una mujer imaginada, y quiso tardar mucho más que ningún otro día. Se recreó en cada linea hasta el infinito, disfrutando cada instante de esos últimos trazos como se paladea el último bocado de un plato exquisito. Cuando terminó, ya el anochecer se apoderaba del parque, las luces del paseo encendidas, y los pocos paseantes escapando del frío con las manos en los bolsillos.
Entonces decidió hacer lo que nunca había hecho: alterar el dibujo, no respetar el original. Y dibujó, a medio camino de una rama, muy alejada del tronco, una única y minúscula hoja que destacaba como una huella en la nieve. Cerró el cuaderno y respiró profundamente, sintiendose satisfecho y triste al mismo tiempo.
Tomó entre sus manos el cuaderno cerrado, henchido de todos sus dibujos, y lo depositó al pie del árbol. Mientras se alejaba, arrebujado en su abrigo, el viento abría el cuaderno e iba arrancando las laminas blanquinegras, que se agitaban en el aire unos segundos, antes de corer a confundirse con las hojas secas en la oscura noche de invierno.