miércoles, 27 de febrero de 2013

INSOMNIO

Padeces de insomnio crónico. Eres como Edward Norton en El club de la lucha antes de apuntarse a todos los grupos dolientes de auto-ayuda. Pasas las noches delante del ordenador escribiendo malas poesías de lo que el día te ha sugerido. Al salir del trabajo ni comes, te vas a pasear 4 ó 5 horas a ver si de una vez te cansas y duermes. Un día dormiste una hora, es tu triste record. Lo normal son cinco minutos sueltos de vez en cuando. Al menos, con tanto paseo y tanto ver gentes y cosas, tus poesías van mejorando, y buscas certámenes por internet.

El médico se resiste a recetarte nada, dice que llegará un día en que el sueño se normalice. Pero ya llevas así 3 meses. Pides cita con el psiquiatra y te la dan para octubre del año siguiente. Consecuencias de la privatización y la reducción de personal.

Recuerdas con añoranza los tiempos en que dormías 4 horas (nunca necesitaste más)

Lo más jodido es que no tienes ni idea de porqué este insomnio. Tienes un trabajo relajado y cobras un buen sueldo. Paseas hasta hartarte. Ninguna mujer te ha roto el corazón y tienes varias amigas con derecho a cama. Pero ni siquiera después de una noche de sexo coges el sueño.

Empiezas a sentir temblores y mareos, tmbién nauseas, consecuencia lógica de 6 meses sin dormir. A veces en el trabajo pierdes la noción de lo que estabas haciendo. En tus paseos te despistas y no sabes donde estás.

Poco a poco te vas convirtiendo en un poeta insomne. Eres tu mejor crítico, y aunque lleves ya 9 meses de insomnio, eres consciente de que en los últimos dos has escrito verdaderas joyitas.

Tienes un conocido en una editorial y le llevas lo que tú juzgas mejor. Se muestra realmente entusiasmado y te dice que están preparando una antología de poetas jovenes (menores de 30 años), y que hay lugar para tus poesías. Por supuesto tienen que pasar por edición, pero cree que casi se podrían editar tal cual.

Ante semejante alegrón piensas que esa noche dormirás como un bendito. Logras dormir media hora seguida, algo es algo.

Hace años que no pruebas ni gota de alcohol, pero una noche sales -de pura desesperación- a emborracharte y te tomas 5 whiskys. Sólo consigues que la cama te dé vueltas y encima bloquearte para escribir. Piensas que el día siguiente en el trabajo va a ser terrorífico. Vas sin afeitarte, sin ducharte, desaliñado, oliendo a alcohol...

Tú jefe, por supuesto, se da cuenta y viene a preguntarte qué ha pasado. No te echa de primeras la bronca porque te aprecia como trabajador y personalmente. Le mientes y le dices que ayer fue el cumpleaños de tu hermano y, como habitualmente no bebes, te tomaste unas copas y estás hecho polvo. “Bueno, por esta vez pase, pero que no se repita”. No, tranquilo jefe, no se repetirá, ya sé lo que es una borrachera y no quiero otra más en mi vida. El jefe se ríe y te mira con aprecio “No quiero perder al mejor empleado que tengo”

Por fín llega Octubre, el día “D”. Cuando le dices al psiquiatra lo que te pasa hace más un año, lo pimero que hace es ciscarse en todos los muertos de tu doctor de cabecera. “¿Pero cómo ha sido capaz de manterte un año así? Pedazo de cabrón!, voy a solicitar su inhabilitación”

¿Has tomado somniferos alguna vez?” No, nunca, y además soy de poco dormir, con 4 horas estoy fresco como una lechuga. “No es lo habitual, ya lo sabes, pero conozco otros casos”. “Mira, te voy a dar un somnifero suave, que no crea adicción, y que se usa en niños y ancianos. Te tomas dos pastillas media hora antes de acostarte, y ya verás que duermes fenomenal. Te doy cita para un mes y vemos qué tal vas, vale?” Vale.

¿Fenomenal? Esa noche dormiste 7 horas!!! Estuviste 2 semanas tomando las 2 pastillas, recuperando todo el sueño perdido, durmiendo entre 6 y 7 horas. Al cabo de dos semanas quitaste una y pasaste a dormir tus 4 horas reglamentarias. 4 de sueño y 4 de poesía, y tus largos paseos, eras feliz!!! En el trabajo rendías aún más, y el jefe te dejó caer la posibilidad de hacerte fijo.

Cuando llegó la segunda consulta con el psiquiatra le dijiste la verdad y te dijo “Mira, el insomnio puede ser provocado por mil causas psicológicas que llevarían años de terapia, o por causas químicas, del cerebro, que aún no conocemos” “En tu caso, por la vida que llevas, estoy practicamente seguro de que es químico” ¿Tengo que seguir tomando la pastilla? “Pues mira, tómala 15 días más y luego la quitas. Te doy cita para dos meses y ya vemos” “Eso sí, si vuelves al insomnio vuelve a tomarla, que ya te recetaré un somnifero aún más suave la próxima vez”

Pasados los 15 días retiraste la pastilla y se obró el milagro, dormíste 4 horas de un tirón, y al día siguiente, y al siguiente...y así hasta hoy.

La antología poética ya está en la calle y está recibiendo muy buenas críticas, especialmente tus poemas, lo cual te obliga a superarte. Las ventas no son precisamente las de Ken Follett, pero para ser poesía son dignas.

Poeta por insomnio...poeta por un médico ya inhabilitado. Puedes dar las gracias.

2 comentarios:

  1. Es curioso como a veces de algo malo pueden surgir tantas cosas buenas. Suelen decir que donde llueve, siempre escampa. Muy llevadero el relato, se lee muy bien. Te felicito.

    Un saludo. Nos leemos.

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  2. Hola, Ander!!! Gracias por la felicitación, sea buena o mala la idea, siempre intento ser ameno. Aunque probablemente sea porque mi mente no da para la complejidad de los grandes autores.

    Un saludo!!!

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Gracias por colaborar a que esto mejore :-) Sois tod@s muy bien recibid@s. SALUD!!