lunes, 25 de febrero de 2013

Por fin me acerqué a ella

Había escuchado hablar de la belleza que transmitía, pero nunca habíamos coincidido, lógico, nos movíamos en diferentes revueltas de la vida. Sólo había degustado una foto de ella, donde lucía con candidez pero exuberancia un vestido de cuerpo entero. Estaba deliciosamente preciosa. Por fin, un día, en una tienda, nos topamos, y la convencí para que me acompañara a casa. Una vez aquí, la desnudé, la coloqué sobre la plataforma giratoria, y mi casa se preñó de magia. Si, así fue como descubrí a Ella Fitzgerald.

8 comentarios:

  1. Gracias Amaia!! No sé si te tengo enlazada, si no es así, mándame la dirección de tu blog. Un besito.

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  2. Ja, ja, ja, ja, y ese fue el comienzo de una hermosa amistad, ¿verdad? Mola.

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  3. Sí, más que una amistad, nunca hemos sido amantes, pero significamos tanto el uno para el otro...

    Salud!!

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  4. Polat y yo te seguimos en tu nuevo blog, y after browsing enseguida nos atrapó esta pequeña perlita. Un abrazo

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  5. Gracias, hermanita. No me gusta ser pesuntuoso, pero creo que es uno de mis microrelatos mas redondos. Besos

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  6. Sea quien sea , siempre merece la pena encontrar a alguien a quien querer de una u otra forma.
    Muchísimas gracias por pasarte por mi blog.
    Seguiré creyendo en lo que creo que nunca dejara de existir ;) Y sobretodo seguiré escribiendo sobre ello.

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    Respuestas
    1. Me encanta tu postura, Patri, hay que seguir creyendo en k que creemos, y luchar para que no nos lo roben. Un besico.

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