jueves, 14 de marzo de 2013

AMOR

Caminaba como un anciano, o, mas bien, era un anciano quien caminaba. Un anciano de 32 años. Roto por una mujer, una mujer a la que él rompió. 10 años a solas; fue, y sigue siendo, la mujer de su vida. Diez de lo que su cuadrilla llamaba, de coña (si supieran lo que se sufre...) “sequía goleadora”. La mayoría de su cuadrilla estaba emparejada, y quien no, tenía varias amantes. No la había vuelto a ver, vivian en ciudades diferentes, pero próximas. Ya no tenía su teléfono ni su e-mail, ni los recordaba, pero sí perfectamente donde vivía, entonces con sus padres, ahora él suponía que en otro lugar con su pareja e hijos.

La había destrozado por el alcohol, desde los 18 hasta los 23 era un borracho empedernido. No llegó nunca a ser alcohólico total, pero en aquellos años de Universidad salía a 3 borracheras semanales. Borracheras de las de verdad, de no recordar lo que había hecho. Desde que ella le abandonó, no volvió a tocar el alcohol, Lo único bueno que sacó.

Se conocieron en primero de carrera, y el flechazo fue instantaneo. Pero, rápidos que son los vascos para estas cosas, a pesar de verse todos los días, y haberse dado cuenta toda la pandilla, él no le dijo que le gustaba, -con un miedo atroz- hasta mediado el segundo curso. Cuando ella le dijo que sentía lo mismo, el cielo entero se abrió y de él brotaron limoneros y delfines.En aquella época era normal bajar los fines de semana de Leioa a Bilbo a pegarse una juerga. Dos fines de semana -seguidos- él se pilló unas borracheras descomunales, pero le dijo -y era cierto- que estaba celebrando el estar juntos por fin. Tardaron un mes en hacer el amor, y yo sigo pensando que la de los Euskaldunes es la mejor manera, a la antigua.

Pero pronto las borracheras empezaron a ser demasiado intensas, demasiado brutales. Ella le amaba con total intensidad y devoción, y estaba segura de que él a ella también; y le perdonaba constantemente porque, cuando estaba sereno, y también cuando sólo estaba achispado, era el ser más dulce de mundo, y le demostraba un amor verdadero y que se intuía eterno.

Aitziber pensaba que él dejaría de beber cuandoempezaran el segundo ciclo, muy exigente. Pero no; Antxon tenía una memoria increíble, una enorme capacidad de síntesis, y una intuición que le llevaba a saber lo que cada profe quería leer en el examen. “Yo saco el segundo ciclo con la punta de la minga” era su frase. Y fue así en cuarto, pese a sus constantes borracheras. Aitziber le seguía amando con auténtica veneración, pero cuando él, para “curarse la resaca” se empezó a tomar un par de cañas por la mañana, creyó llegado el punto. Aprovechando que ese fin se semana no estaban sus padres en casa, en Bilbo, le llevó allí y le dijo “¿Sabes que te estás convirtiendo en alcohólico?” Que va, mujer, yo esto lo dejo cuando quiera. Así fue durante dos semanas, las más felices de su relación. Cuando al tercer Lunes, al ir a desayunar, se encontró con él tomando un patxaran, le dijo “Antxon, hemos terminado, y no digas nada, te dí una oportunidad y me has fallado. Adios para siempre, ni me saludes”. Dos amores rotos porque se cruzaron las botellas, malditas que se cruzaron.

Faltaba el último examen, y Antxon no se pudo presentar, Aitziber tampoco. Dos prometedoras carreras de Derecho tiradas abajo por la bebida. Nunca hicieron quinto.

Antxon les contó a sus padres que Aitziber le había dejado, por supuesto sin entrar en el tema del alcohol. Les djo que iba a recorrer españa de camping en camping, y ya llamaría de vez en cuando, pero que no le llamaran, por favor.

Y asi hizo, de camping en okupa, de okupa en camping..Un par de chicas se le declararon -siempre había sido un tío atractivo- pero su corazón estaba totalmente ocupado. De todos modos, aprendió mucho en ese viaje, y le sirvió para, al menos, asumir la pena, y llevarla como si fuera el bazo o un pulmón que dolían pero no mataban.

Diez años, 10. Y un fin de semana que ella fue con sus amigas a un concierto de Radiohead (para el que Antxon también tenía entrada) , se encontraron en la parte vieja de Donosti, él en una terraza que nunca podrá olvidar, ella paseando. No se puede describir el nerviosismo que entró a los dos: Pánico, emoción, horror, amor... Ella estaba igual que siempre, que hace diez años; él, por lo que le decían, igual salvo el pelo más corto

Como hace 12 años y medio, consideró que él debía ser quien diera el primer paso, así que levantó y dijo: Hola, Aitziber. “Hola Mario, como estás”; si dijera que bien mentiría, llevo muchos años triste ”¿Sigues bebiendo?” Ni una gota, ni siquiera en las fiestas, llevo 10 años limpio. No voy a cometer el mismo error otra vez.”No hueles a alcohol, desde luego”. Cerveza sin alcohol es lo que tomo, de ahí la barriguita!. La vió sonreir, sobre todo con los ojos, eso era importante.

Le imploró que dejara demostrárselo, que salieran de noche, que preguntara a sus amigos. Le dijo
“el movimiento se demuestra andando”.Él se despidió de sus amigos y pasó toda la tarde con ellas. Comprobó que bebía cerveza sin alcohol, más aún, conocía todas las marcas del mercado. Se fue convenciendo.

Fueron al concierto de Radiohead, uno de los escasos gustos que compartían: a ella le iba la música española y a él el Hard -Rock.. En “I will” Aitziber acercó su mano a la de Antxon y se apretaron fuerte. La suma exponencial de dos amores debería haber echo llorar de emoción a todo el Velódromo. En lo que dura la corta canción era imposible que hubiera 2 personas más felices en el mundo.

Por uno de esos milagros de los 3 ó 4 que Dios tiene reservado para cada uno de nosotros, a Antxon estaban a punto de darle el mes de vacaciones, y ella se ofreció a que se trasladará a su apartamento en Bilbo. Aunque ella estaba trabajando, estaban con el horario de verano, y podía acostarse entre una y dos de la mañana y tener las tardes libres

Se contaron todas sus vidas, que no habían sido demasiado interesantes. Ninguno de los dos acabó la carrera. Él, cuando pudo volver a estudiar, hizo un curso de doblaje y se dedicaba a doblar series de dibujos animados al Euskera en una pequeña empresa. No les iba mal. Ella había estudiado secretariado y en seguida sacó las oposiciones en el ayuntamiento de Bilbo.

Él, de amores, cero. Ella había tenido un aventura de 15 días, pero sólo pensaba en él, así que lo dejó.

Salían habitualmente de noche y Aitziber comprobó, definitivamente, que Antxon no bebía, pero en el apartamento siempre había unas cuantas cervezas “sin”para cuando él se tomaba “su momento”, que consistía en, a media tarde, escuchar a Free o a Grand Funk Railroad (sus grupos favoritos), tomarse una cervecita y fumarse un purito. Aitziber se iba a la otra habitación, a descojonarse en silencio de las ocurrencias de su Amor,...y a escuchar Cadena Dial.

Antxon volvía a caminar erguido, como un hombre, como debe caminar un hombre joven. A veces, para algunas personas, la redención existe.

Dedicado a la mejor banda de Rock que ha pisado el planeta, THE WHO, y a su versión de “Young Man's Blues” (ojalá esos tiempos, esos “old days”, vuelvan)


16 comentarios:

  1. Estupendo, Sastrecillo!!

    Una de mis grupos es Radiohead, respecto a los Who, who are they?
    jaja, creo que exageras un poco...

    saludos!!

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  2. Una historia con muchas tristezas, pero hay una redención sobre el final.
    Coincido con Zavala, creo que con lo de los Who exageras un poco.
    Sobre gustos no hay leyes, decía un amigo mientras se comía una cucaracha ;)
    Un abrazo.
    HD

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  3. ¡¡Muchas gracias por pasaos y por vuestros comentarios!! Me alegro de que en general os haya gustado. Sobre los Who se puede discutir, sobre música siempre se puede departir hablando tranquilamente alrededor de unas cervezas. Tengo una banda por encima de The Who, pero los considero más allá del bien y del mal, a ver si adivinais quiénes son.

    Dinah: ¿Te importaría asumir que todo acabó y dejarme en paz?

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    1. Sólo puede haber una, la más grande de todas y de todos los tiempos: The Beatles, of course.

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  4. Hola, Sastrecillo. La bebida ha arruinado muchas vidas, aunque siempre queda la esperanza de la redención y el reencuentro.
    Volveré por tus dominios a cotillear un poco tus textos.
    Un saludo
    Pilar

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  5. Una buena escritora siempre será bienvenida. SALUD!!

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  6. No son las Beatles, son una banda que 3 de sus 4 miembros quedan vivos, y el que no es el hijo del batería, les han colocado un cheque de 200 millones de dolares por cabeza por una gira de retorno, y han dicho NO!. Para mí, la banda más íntegra del planeta. Led Zeppelin.

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  7. Genial!!! Este relato encierra una de las ideas de la que siempre he estado convencido, que no solemos valorar lo que tenemos, así que hay que perderlo para aprender a apreciarlo. Lo malo es que no siempre se da una segunda oportunidad como en tu historia. Me ha encantado.

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  8. GRACIAS!!! Casi todos tenemos un amor perdido por no saber cuidarlo, y no, no hay segundas oportunidades...

    SALUD!!!

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  9. Muy bueno compañero. Ójala lo lea mucha gente, en especial muchos jóvenes, y puedan (podamos) abrir los ojos con el tema del alcohol, aunque esté difícil en el país en el que vivimos.
    Un saludo.

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    1. Se me había pasado este comentario, armonicista, perdona. Tienes toda la razón, vivimos en un paía de alcohólicos reales o potenciales, yn la publicidad de la bebida campa a sus anchas. Una de las decisiones de las que más contento estoy en mi vida fue cuando a principios del 2009 decidí dejar de beber. No era alcoholico ni nada parecido, pero tuve una especie de "iluminación" de que el bebedor social juega con fuego.

      UN ABRAZO

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    2. La gente no es consciente de lo fuerte que es el alcohol. Es una droga muy agresiva que puede ser tan peligrosa (o más) como las ilegales. Mientras siga la publicidad, y no sólo anuncios directos, sino también la publicidad indirecta que se le hace al alcohol en las series de televisión, programas, películas, y continúe también la falta de ejemplo, de educación y de concienciación de los jóvenes, sí, tienes razón, todos somos alcohólicos en potencia.

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  10. Es una droga que crea una adicción terrible, y yo por desgracia lo he padecido en la familia. Está muy bien tomarse unas copas un día de fiesta, pero alguien que bebe todos los días o todos los fines de semana es un alcohólico. Yo no soy abstemio absoluto, igual me puedo tomar 6 cacharros al cabo del año, especialmente algún gin-tonic en una terraza veraniega. Pero de ahí no paso.

    La falta de concienciación entre los jovenes es tremenda, especialmente si la comparamos con el tabaco.

    SALUD!!!

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  11. ¡Una historia triste con un final feliz! Es tan profunda y llena de sentimientos como el resto de tus escritos. Me encanta. El alcohol destroza vidas, y no siempre se tiene una segunda oportunidad para recuperar lo perdido.
    Pero en tu relato la felicidad acaba siendo un hecho y no sólo una esperanza. Eran la pareja perfecta, debían estar juntos y el destino se ha encargado de unirlos de nuevo. ¡Felicidades!
    ¡Un saludo!

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  12. Me parece que ya tengo una fiel seguidora ¡¡ Gracias Indira !! Siempre escribo desde el corazón, unas veces acierto y otra no. Soy un romanticón empedernido, de ahí la segunda oportunidad.

    SALUD !!

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  13. Mi nombre es Fran Cid y administro un blog de relatos cortos. Si usted quisiera y fuera tan amable de promocionarlo en su pág.
    Muchísimas gracias
    www.tecuentomisilencio.blogspot.com

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Gracias por colaborar a que esto mejore :-) Sois tod@s muy bien recibid@s. SALUD!!