martes, 26 de marzo de 2013

ATRACCIÓN

Le atraían las mujeres a las que interesaba por su dinero. Eran su hobby y su pasión. De hecho, le era muy fácil ver cuando una mujer iba a por eso o porque realmente le interesaba como persona. En cuanto a una mujer le soltaba lo que cobraba y ésta empezaba a deshacerse en en elogios y detalles, estaba claro. Ahí aplicaba la doctrina de "un polvo y p'a su casa". Si la tipa estaba realmente buena, podía incluso pasar un mes antes de darle la patada. Al fin y al cabo,era lógico que sólo le interesaran las mujeres atraídas al olor de los billetes, él se valoraba por idéntica razón.

Estaba realmente orgulloso de sí mismo, un "self made man". Había sacado la carrera de Ingeniería Industrial en tan solo 4 años, con becas, sin depender de sus padres. Nada más salir le contrató una empresa por 3.000 euros al mes, y la remodeló totalmente, cuatriplicando sus ganancias. Alguien así vale un tesoro, así que esto llegó a oídos de una multinacional que puso encima de la mesa una pasta gansa, y a él un contrato de 17.000 euros al mes, en un puesto ejecutivo. La única inconveniencia era irse a Barcelona, y ni siquiera se despidió de sus "amigos" ni de su "novia".

Le apasionaba su trabajo, y le apasionaba Barcelona, terreno abonado de caza. No echaba en falta el amor porque nunca lo había conocido, y sexo tenía a espuertas. Y siempre había vivido en una soledad interna, no necesitaba afecto, sólo retos laborales.

Pero todo llega, y a los 65 tuvo que jubilarse. Creyó que su micromundo se destrozaba, sin un maldito nuevo objetivo empresarial que alcanzar. Continuaba obteniendo sexo cuando quería, pero lo que realmente anhelaba era un despacho y nuevos desafíos.

Un día, viendo un reportaje sobre Micronesia, descubrió que había islas que se podían comprar por lo que para sus ahorros era una pequeña cantidad. "Si me ha llegado la hora de descansar...¿Qué mejor sitio?". Hizo un viaje en avión a Nueva Guinea, y luego recorrió toda la zona Micronesia en medianos viajes en helicóptero. Sabía que buena parte de las islas desaparecerían debido a la subida del nivel del mar, pero le importaba una mierda, no ocurriría antes de que le llegara la hora. Eligió la isla que más paradisica le pareció, poblada de apenas dos centenas de hombres y, lo que le importaba, preciosas mujeres.

Habló con el Gobierno de los Estados Federados, y tras unas breves gestiones, la Isla era suya.

Conocía los experimentos con Drosophila Melanogaster y el "Macho extranjero", donde éste se folla a todas las hembras de una nueva población. Esperaba que en Su Nueva Isla ocurriera lo mismo, pese a su edad nadie le echaría más de 50 años.

Trasladó todo su dinero a un banco Australiano, y viajó a su isla.

Efectivamente, las nativas sintieron una atracción especial por el nuevo macho de blanca tez. En aquella isla existían las parejas, pero también el libre emparejamiento y la ausencia de celos. Una vez que se hubo acostado con todas sus mujeres, volvió su impulso empresarial.

Los nativos pescaban por subsistencia, y las aguas de aquella isla estaban preñadas de riqueza marina. Habló con el “jefe” de la isla y le expuso su proyecto: extraer algo más de lo necesario, no en exceso (conocía lo suficiente sobre recursos renovables), y formar una pequeña empresa para negociar el intercambio con otras islas: de determinadas frutas, por ejemplo, de las que su isla andaba escasa. Después de un par de días, la máxima autoridad dio su aquiescencia. Con el tiempo, lo que empezó como un juego, se convirtió en una comunidad de unas 20 islas, que formaban una empresa dirigida con mano suave pero firme. Volvía a ser feliz!!

3 comentarios:

  1. Bueno, creo que no deberías dar ideas, en cualquier momento aparecerá alguno que las tome y lo haga realidad.
    Sí, realismo puro, nada de fantasía.
    Un abrazo.
    HD

    ResponderEliminar
  2. Me parece un buen relato,pero triste, yo siempre digo" que lo que se paga con dinero, barato sale" en este caso pienso que es tan pobre que solo tiene dinero;hace falta algo más, el cariño de la gente,tener un buen amigo,algo tan costoso que con euros no se pueda comprar,que se de gratuitamente, una buena y sincera amistad, eso es un tesoro,que hay muchos millonarios que no tienen, y gente modesta que gozan de ello.
    Quiza es que lleva muchos dias lloviendo, y la melancolia aflora, pero eso es lo que me parece, despues de leer tú (repito buen relato)tres veces.
    Yo no tengo riquezas,pero me siento millonari@ y más con la que esta cayendo.
    Un saludo muy cordial















    8repito

    ResponderEliminar
  3. Humberto, ¿A que te refieres con "dar ideas"?

    Anónimo, gracias por reiterar lo de buen relato :-)). Y no, no es tu melancolía, es la pura realidad.

    ¡¡¡Gracias a los dos por participar!!!

    ResponderEliminar

Gracias por colaborar a que esto mejore :-) Sois tod@s muy bien recibid@s. SALUD!!