jueves, 21 de marzo de 2013

El disco que nunca existió

Cuando por fin estuvieron los 250 rollos de cintas cargados en la enorme furgoneta, pensaron que el esfuerzo empleado había sido casi tan grande como crear el disco, pero entonces todos rieron con la exclamación de Miles "We got it, motherfuckers”, en su característica voz baja y ronca.

Sí, el esfuerzo había sido titánico, incluso para lo que Hendrix estaba acostumbrado. Un mes de ensayos eternos, dos meses de grabación “real”, y otros dos meses de edición, mezcla, los inevitables y necesarios “corta y pega”, peleas eternas por la elección del mejor fragmento, vuelta a grabar algunas partes...

Tenían que sacar un LP doble (unos 80 minutos) de una ingente cantidad de cintas. Menos mal que el nucleo duro del álbum estaba en 10. El ambiciosamente ideado “mejor LP de la Historia de la música negra”, ya estaba listo. Todos los envueltos en el proyecto (incluídas las limpiadoras) se mostraban entusiasmados.

Ni Miles Davis ni Jimi Hendrix habían soñado jamás en trabajar tanto, hubo sesiones de 3 días seguidos sin dormir. Pero, para ellos, el esfuerzo fundamental había valido la pena. Escuchaban una y otra vez la copia maestra y pensaban que tenían el “Hamlet” de la música negra entre las manos.

¿Cómo lo acogería el público?  Esa era la gran incógnita. El nombre Miles+Hendrix vende mucho de entrada, pero si no satisfacía respectivamente al fan del otro, habrían parido un niño muerto. Y luego estaba la terrible crítica, que podría devastar hasta “Los conciertos de Brandenburgo”.

Pero eran optimistas, nunca se habían vendido a nadie, y habían triunfado. Y ésta podía ser la primera de otras colaboraciones. La lucha de egos temida por todo el entorno se había convertido en una sana camaradería, fruto de la tremenda admiración mutua.

La inversión económica previa de la compañía de discos habia sido enorme: mantener en exclusiva  el Columbia 30th Street Studio, en New York, durante 5 meses, supuso unas tremendas discusiones, y al final un desembolso millonario. Ya que, aunque eran unos estudios propiedad de Columbia, allí grababan artistas de muy diversas compañías. Ahora tocaba amortizarla. Pese a su seguridad en la inmensa calidad de la música, tambien latía un deje de temor si columbia no veía colmadas sus expectativas.

Habian hecho dos copias en cinta convencional para que, antes de que pudieran paladear ni una nota los ejecutivos de Columbia, los escucharan sus familias en Alton (Illinois) y en Seattle. Decidieron hacer el viaje en furgoneta, les atraía ese periplo, además que era una aventura, un viaje de dos amigos por todos los USA. Pero...nadie pensó en los riesgos, hasta que un temible accidente de 15 coches en cadena en una autopista hizo morir a Jimi, Miles, y arder toda su obra, con la mezcla final, las diferentes pistas, y todas las tomas alternativas, ensayos, etc  -material que quizás hubiera ayudado a reconstruir parcialmente el disco bajo la supervisión de Teo Macero. 

Pero, leyenda o no, y aquí es donde entra un prestigiosísimo periodista musical, al parecer hay una segunda copia, que se trata de localizar. El contrapunto cachondo a la seriedad del periodista musical-investigador se lo da el ingeniero de sonido, Bruce "Animal" Stevens. El periodista que busca el discose llama Sean "Little Funk" Ryan. Bruce es conocido como "Animal" porque, entre otras cosas, es capaz de tirarse 5 horas delante de la TV bebiendo cerveza tras cerveza, y luego meterse 3 horas de gimnasio (en sus tardes libres, claro). "Little Funk" se explica solo: es un tipo de 1' 60 obsesionado con el Funk.

Se caen de puta madre, conectan a la primera, pero Bruce se pasa todo el rato llamando “Enano” a Little, y Sean “Bestia Inmunda” a Bruce, la típica forma que tenemos los tíos de demostrarnos afecto. Después de registrar el estudio de arriba abajo y escuchar cientos de cintas sin etiqueta, se entrevistaron con cualquiera que pudiera haber tenido relación con los protagonistas del proyecto, empezando con los músicos intervinientes, claro. Así pasaron unos 6 meses (registrando entre otros el hotel donde se albergaron los protagonistas) y cuando ya se habían rendido, aparece esa segunda copia, que Bruce ha tenido escondida en un doble fondo en su sillón todo el tiempo sin saberlo, y que fruto de una borrachera monumental provocada por la depresión y el agotamiento, cae volcando el sillón y una lata etiquetada simplemente como “2nd Copy” cae al suelo.

El revuelo que causó el hallazgo en la comunidad musical fue de tremendas proporciones. Cuando aún no se había editado, había un millón de ejemplares en pre-venta. En los primeros seis meses se vendieron 15 millones de copias, pulverizando records. La crítica fue unánime, estábamos ante el mejor disco del Siglo XX.

(Una fantasía que nunca se hizo realidad)

2 comentarios:

  1. Interesante! voy a registrar los sillones por si me encuentro algún tesoro.

    Me apetecía escuchar a Miles Davis y a Jimi Hendrix (¿por qué no nos pones algún video?) he puesto en mi personalizado youtube: "mejor LP de la Historia de la música negra" y lo primero que sale es Ray Charles.

    https://www.youtube.com/watch?v=lsC4cH-v3ns

    Un abrazo

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  2. No pongo videos porque luego el blog pesa demasiado y no puedo cargarlo, supongo que por tener sólo 1 Gb de RAM. De Miles y Jimi vas a encontrar millones de cosas en el tubo, supongo, yo no lo uso mucho. Juntos, sólo en este relato, jaja.

    Abrazos

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