sábado, 16 de marzo de 2013

JULIÁN

La  pelota rebotaba de lado a lado de la calle. A todos los vecinos de la rúa nos reconfortaba ese sonido, tras tantas luchas, Julíán jugando a ser lo mal portero que no era para ver felices a sus hijos. La calle es corta, estrecha, con una amplia acera y sin apenas tráfico. Un pequeño campo de futbol. No son sólo los hijos de Julián, también los de Nacho y otros.
Nuestra calle ha sido siempre una piña, donde todos nos conocíamos, apoyábamos, y sufríamos cuando al otro le iban mal las cosas. Ver volar libres a los hijos de Julián era una bendición. Una ex-mujer alcohólica, infiel y noctámbula, no era el mejor de los ejemplos para unos hijos. Así que, tras tramites y juicios, le acabaron dando la custodia al padre. Julián era el rostro de la felicidad... y toda la calle por contagio.

5 comentarios:

  1. Un juego tan sencillo cuanta felicidad puede expresar. Yo también me alegré por Julián al leerlo. Un abrazo

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  2. Gracias por pasarte, Amaia!!! Yo también me alegro por ese hipotético Julián. Un besico.

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  3. Bien por Julián. Siempre me ha parecido muy injusta la situación de algunos padres, con horario establecido para disfrutar de sus hijos, a causa de madres desnaturalizadas que utilizan a los niños como armas para dar donde más duele.

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  4. A la inversa, mi mejor amiga es pagada con 350 miserables euros al mes porque el padre no quiere saber nada de los hijos.

    Pero sí, todos conocemos también algún Julian.

    SALUD!!

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  5. Una historia corta que te llena de ánimo y energía positiva. Gracias, Mario.

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Gracias por colaborar a que esto mejore :-) Sois tod@s muy bien recibid@s. SALUD!!