sábado, 27 de abril de 2013

La ciudad

La ciudad duerme perezosa al otro lado de los cristales. Los abro con quietud para fumar un pitillo y no despertar a Ana. Casi agradezco haberme desvelado a las 4 para disfrutar de esta calma inusual. Las sombras de los árboles se deslizan cual serpientes por el recién regado pavimento; un inofensivo borracho deambula cantando una canción de "Los Suaves"; los camiones de la basura ya han pasado.
El pitillo se consume muy lentamente, contagiado del ritmo de la ciudad. No se escucha ni una sirena, nada perturba mi comunión con las calles.
Siempre que me desvelo es a las 4, la hora en que murió mi abuelo. Es él, que me lanza guiños desde el cielo. Como la habitación 208, en la que murió, que cada vez que voy a un hotel sé que me va a tocar. Hace 35 años que murió y aún siento veneración por él. Tenía EL DON.

Es hora de recuerdos agradables y preciosos: mi padre y mi abuelo, qué dos personajes. Dos hombres hechos a sí mismos, en todo el sentido de la palabra. Mi padre sólo tuvo un año de escuela y acabó trabajando con ordenadores en MS-DOS. Mi abuelo, emprendedor como buen catalán, creaba negocio tras negocio, y cuando había triunfado, lo liquidaba y a por otro.
Mi abuelo me inculcó la música, mi padre la literatura. Sin ellos probablemente sería un desgarramantas.

Pero dejemos este interludio de añoranzas familiares y volvamos a la ciudad.: estoy enamorado de ella, de su blanca linea de costa repleta de pequeñas calas. De su precioso y perfectamente conservado casco viejo. Del ensanche de principios del XX con cierto aire parisino. Esta hora de la madrugada es ideal para volar con creces sobre toda la ciudad, rociándola de mi amor por ella. Siento que lo recibe y me lo devuelve aumentado.
Me vuelve a entrar el sueño, y retorno a cama, repleto de amor; también por Ana, la mujer que llena mi vida entera.

A la mañana siguiente, en el trabajo, una noticia que me me horroriza : ¡ Me trasladan!. Y a una ciudad espantosa que ya conozco. Me anega el llanto, no puedo vivir en otro lugar fuera de mi maravilla.. Hago todas las gestiones, pero nada, es inevitable, el traslado será efectivo en menos de un mes, casi el tiempo justo de hacer la mudanza de un apartamento repleto de discos y libros. Y tengo que buscar piso allí.

De repente, una idea quizás salvadora : ¡Las radios!. Todos los miércoles realizo un modesto programa de Blues, de 12 a 2 de la madrugada, en una radio de ámbito regional. El programa tiene buena acogida.
En esta villa hay al menos 12 emisoras, y mis amigos dicen que soy una autoridad. Una enciclopedia andante en casi cualquier estilo : no solo Blues, también Jazz, Bossa Nova, Soul, Funk, Rock clásico, Heavy, Musique Française, Pop alternativo, Americana, Reggae, Barroco, Música Africana...Tengo casi 15.000 discos.
Así que elaboro maquetas de 12 programas, uno de cada estilo (para ello cuento con la gentileza de mi actual emisora), y las presento en todas las radios.
Van pasando los días y no hay respuesta, y se acerca la fecha límite del traslado. Y de repente todas ellas en tropel : ¡me han admitido en seis! Y no se solapan estilos ni horarios.. ¡Ana y yo somos inmensamente felices!. En unas emisoras estaré en nómina y en otras cobraré en "B". Sumado todo no supondrá el monto de mi sueldo de funcionario (la radio está muy mal pagada), pero Ana cobra un buen sueldo, y nos arreglaremos perfectamente. La verdad es que estaba harto del funcionariado, y por fin voy a ejercer ampliamente mi verdadera vocación. Ahora a trabajar duro y a realizar excelentes programas, que sé que puedo.
Renuncio al traslado, presento mi dimisión como funcionario, y los "¡Tú estás loco!" de mis ya ex-compañeros me persiguen. Pero mi familia, mis amigos, y Ana, sobre todas las cosas Ana, saben que hago lo correcto. La radio, Marconi, ese invento que cambió el mundo y lo sigue cambiando. Muy a pesar de las radio-formulas. La radio es mi pasión, y con 15 añitos ya hacía un programa en una radio libre, y seguí con la radio intermitentemente hasta la actualidad. Ahora voy a a hacerlo cobrando una pasta decente.
Como casi todos los programas son nocturnos, y siempre he sido muy noctámbulo, disfruto como nunca en mi bicicleta, oliendo las calles de la ciudad -libres de polución- y los penetrantes aromas de las plantas de este mediterraneo mío. Mi amor por la ciudad no se mantiene, incluso se acrecienta con estas pequeñas excursiones de madrugada. Todos los días del año, al despertar -tarde-, y aprovechando el clima suavísimo del que disfrutamos, me pego un chapuzón en alguna de las calas. Definitivamente, esta es mi ciudad.
Incluso Ana está celosa de este amor. Son sólo celillos, que se le pasan cuando le pido que nos casemos : "Ana, vivo en la ciudad más bonita del mundo, y tengo como compañera a la mujer más maravillosa del universo, quiero que me acompañes por siempre". Echó los brazos a mi cuello llorando descontrolada entre síes.
Bella radio, bella ciudad, bello amor...

7 comentarios:

  1. Historia con final feliz.
    No todos lo tienen todo, amor, trabajo para elegir y encima de lo que gusta y una ciudad o pueblo tan especial y estupendo del que uno no se quiera ir.
    A quién le pase, felicidades!!

    Me ha gustado... :)

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  2. Me alegro de que te haya gustado, estos feedbacks son muy buenos para mí. Estoy intentando escribir relatos positivos -que con mi natural melancólico es dificil- para evadirnos siquiera unos instantes de la mierda que nos rodea

    Besos

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  3. Hola, un placer pasar por tu buen blog, te felicito por tu gran trabajo, aquí me tienes felicitándote. Te invito cordialmente a que leas mi nuevo poema titulado “El poema cósmico”, es un poema romántico entre estrellas, está publicado en el Blog de Boris Estebitan.

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  4. Gracias, Boris!!! Ahora mismito me paso por tu blog.

    Niebla, en la contestación se me olvidó decirte que sí, que lo tiene todo, pero por el pelo un lagarto. En principio le destrozaban la vida, se agarró a un clavo ardiendo, y le salió bien. Besos.

    SALUD!!!

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  5. ¡Quiero ser el protagonista de tu historia! ¿Cómo van los demás a tener suerte si la tiene él toda de su lado? Te juro que, a medida que iba leyendo, crecía en mí un sentimiento de envidia y no de la sana precisamente. Lo dicho, quiero ser él.

    P.D: Pásate por los comentarios de mi última entrada, a ver si encuentras algo que te resulte familiar.

    Un abrazo.

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  6. Me ha encantado este relato! Fluye genial la mezcla de sentimientos hacia el padre y el abuelo, la ciudad, su amor y la pasión de lo que le gusta hacer. Has conseguido algo que a mi me ha resultado ameno y sentido.

    Buena semana!

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  7. Jajaja, Mister, vaya con el Boris ese, yo ya le he pillado en un par de blogs más con el copia/pega. Cutreeeeeeeeeeeeeeee!!!!

    Amaia, comentarios como el tuyo son los que animan a seguir, me encantaría verte a menudo por aquí.

    Besitos

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Gracias por colaborar a que esto mejore :-) Sois tod@s muy bien recibid@s. SALUD!!