jueves, 23 de mayo de 2013

RECIÉN HOSTELERO

( y con éste queda cerrado el ciclo de 4 micros que se me ocurrieron en mi holganza primaveral, y pasaré a publicar aproximadamente cada 10 días. Si la inspiración me sonríe, será cada menos tiempo)


RECIÉN HOSTELERO

Había conseguido, a través de un amigo, un no mal pagado trabajo para lo que era la hostelería en estos tiempos: 10 € la hora -en negro, claro. Trabajaba de 6 de la tarde a 2 de la mañana, jueves, viernes y sábados: 240 euros el fin de semana, lo cual, más sustanciosas propinas, le convertían en desahogado mileurista. ¡¡Era feliz!!

Al tercer día de estar trabajando allí, apareció por la puerta Frank Sinatra. Oskar hablaba un muy buen inglés -eso sí, mezcla de mil acentos- fruto de sus nueve meses recorriendo los USA. Así que le dijo “Hey, Frankie, come here, if you don't mind”. Sinatra, sorprendido por encontrar a una persona que hablaba un inglés decente y respetuoso en aquella pequeña ciudad, casi un pueblo, se acercó, claro.

No, no me importa, eres la primera persona que me reconoce, creo que ya estoy mayor -y sonrió. Oskar, sin llegar a ser un sinatrófilo, era un gran fan, y por un momento estuvo tentado de freírle a preguntas, pero le pareció poco educado, así que le dijo “Mr. Francis Albert, no sé cómo abordar mi curiosidad por su vida, pero en lugar de someterle a un interrogatorio, me parece más educado que Ud. me cuente las experiencias vitales que prefiera” “OK, let's go”

La siguiente hora y cuarto, regada por Sinatra con 3 Bourbon, trancurrió en un vuelo y en un sueño, acompañado de risas, muchas risas; hasta que sus dos compañeras se acercaron y le dijeron: ya te vale, tío, TRABAJA!!!. Tengo que dejarte, Frankie. “OK, no problem”, y se marchó, sin duda en busca de otro bar.

¿Qué carajo hacías hablando con ese tipo de pelo sucio y lacio y una vieja camiseta de los Ramones? “¿Qué carajo?, hablaba con SINATRA!”. Sí, y yo con Blancanieves, no te jode...¡Venga, a trabajar!

Al llegar a su casa pudo reflexionar sobre lo ocurrido, básicamente sobre el hecho de que Frankie llevaba 15 años muerto. La noche anterior se había corrido una juerga monumental para celebrar que tenía trabajo, y seguro que quedó dormido sobre la barra. No le dio más importancia.

Cuando, al día siguiente, Frank entró a la misma hora, tiró el mandilón al suelo y corrió veloz y presuroso a la consulta de una psicóloga amiga suya. Cuando corría, le paró un tipo picado de viruelas, de aspecto sucio y descuidado, con una trillada camiseta de los Ramones, que le dijo: Oskar, ya te he grabado el disco de versiones que me dijiste ayer que te faltaba.

4 comentarios:

  1. A veces confundimos sueños y realidad, pero tanto...
    Una copilla y se le pasa ;)
    Un abrazo

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  2. De eso va la historia, del límite indefinible de sueño y realidad, en tono jocoso. ¡¡Gracias por estar siempre ahí, Niebla!!

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  3. Jeje, la hostelería engancha!

    Abrazote

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  4. Espera a que tu protagonista lleve un año trabajando de camarero. Verás entonces lo que son alucinaciones de verdad, jeje.

    Un abrazo.

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Gracias por colaborar a que esto mejore :-) Sois tod@s muy bien recibid@s. SALUD!!