sábado, 22 de junio de 2013

Es una heroína.

Elvira es una heroína cotidiana. Hasta el mes de Mayo esuvo malviviendo de varias fuentes, pero la principal de ellas, los 400 euros, se ha terminado. No podría pedirla de nuevo hasta transcurrido un año. Ha solicitado la Renta de Integración Social de Galicia (RISGA), pero puede tardar en tramitarse 6 meses.
Tiene 2 criaturas a su cargo y el ex-marido le pasa 350 € porque falsificó la nomina con la connivencia del jefe. No le duelen prendas en acudir al banco de alimentos, e incluso regalar pasta o arroz a amigas menos afortundas. Es la persona más generosa y desinteresada que conozco.

Hace un par de meses consiguió un mal pagado (6 €/hora en negro) trabajo en hostelería, donde a veces trabaja de Jueves a Domingo y así va, trampeando. Sus padres le ayudan algo, y sabe que sus muchos amigos (es una persona alegre y positiva pese a las circunstancias, con la que da gusto estar, y siempre se preocupa más por los demás que por ella misma) estaremos ahí para una emergencia.

En su casa sólo hay un "lujo", un ordenador de 10" que necesita para infojobs y demás portales de empleo, y de vez en cuando permitirse un relajo en facebook.

Precisamente en facebook contactó con un antiguo amigo de secundaria, que vivía en Vigo capital (ella vive en una aldea de las afueras). Juan Pedro, un chico que formaba parte de la antigua pandilla, tímido y reservado según ella lo recordaba. Decidieron que, conociéndose durante años, y enviándose fotos actuales, mejor se saltaban el ritual de chats y mails

Él era quien más había cambiado, la calvicie y barriguita que persiguen a muchos otros hombres. Ella estaba prácticamente igual. Decidieron quedar a las nueve en la terraza del Tambo y, poco más allá de recordar viejas anécdotas, se contaron sus respectivas situaciones actuales.

Cuando Elvira le contó su realidad, J.P. se sintió por igual apenado y avergonzado. Apenado por la pobreza de ella, avergonzado por el pastizal en que él vivía. Era dueño de una de las empresas, de una de las pocas empresas, que no paraba de crecer en estos tiempos: tapicería y restauración de muebles. Cuando antes la gente tiraba un mueble, ahoraba lo reparaba. Tenía pedidos hasta 3 meses vista.

Le dijo "necesitamos personal, y a tí te recuerdo y te veo como una mujer fuerte física y mentalmente". "Me voy a saltar todos los CV y la semana que viene te hago una prueba" Elvira casi se echa a llorar. "El horario sería de 8'30 a 2 y de 4 a 8'30, y el sueldo -con contrato- de 900 euros" "El problema son tus hijos". Ya son adolescentes, y todos en mi aldea somos una piña, me ayudarán. Además que mis padres viven en el mismo Vigo.

En muchas partes se ve la solidaridad crecer en los malos tiempos. Quizás, como cantó Dylan:

The Times They Are a-Changin'

6 comentarios:

  1. Bueno, aún hay algo de bondad en el mundo.

    Bien.

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  2. Hola Sastrecillo valiente , la verdad es que si... Por lo menos la mujer tiene trabajo , y ya no estara tan apurada economicamente , un buen relato , si es que no es un caso tipico de la vida real , un saludo de Flor .

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  3. TORO; yo soy de los que piensan que la mayoría del mundo es bondad, pero los dirigentes son corruptos o se corrompen.

    FLOR; es una historia de retales reales cogidos de aquí y allá. Mañana va otro.

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  4. Es una buena noticia, en los tiempos que corren, que alguien que está en el paro encuentre un trabajo digno. No tengo duda de la solidaridad de las buenas gentes.
    Es la primera vez que me paso por tu blog, volveré con más tiempo.
    Un saludo.

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  5. ¡¡GRACIAS POR PASARTE!! (espero que haya más veces). Éste y el de mañana son relatos positivos y solidarios, aunque también tengo de terror, de amor...y un poco de todo. Ya te he enlazado en mi blogroll, pero me ha parecido ver que no tienes cuadro de seguidores.

    Mucha suerte!!

    SALUD!!!

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  6. Un relato muy bonito que refleja la realidad actual. Desgraciadamente, en este país hay mucha gente sufriendo penurias. Pero como tú dices, hay que mantener la esperanza. Yo también creo en la bondad, y en que por muy mal que se pase nada dura para siempre. Cuando menos te lo esperas aparece aquello que andabas buscando. Ya que los políticos no tienen intención de ayudarnos, tendremos que hacerlo entre nosotros.
    ¡Me ha encantado tu historia! Elvira es una mujer valiente y luchadora.
    ¡Saludos!

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