martes, 16 de julio de 2013

Os dejo con una ODA A LA JUVENTUD, que el viaje se ha retrasado hasta hoy tarde

Juventud caprichosa

puedes tener

todo a tu favor

y repentinamente

tomar una decisión

antojadiza

y que tú crees valiente.



Puedes ser

un reputado y ansiado marino

en quien todos ven un futuro capitán

y como en este caso se dice

con verdadera propiedad

“tirar todo por la borda”.



Puedes ser

un brillante y prometedor

científico

y dejarlo todo

por tu banda de rocanroll.



La juventud es así de caprichosa

nadie te va a apartar

del rumbo elegido

aunque la derrota futura

sople fuerte.



Juventud caprichosa

juventud inconsciente

brillante

ignorante

ausente del futuro

¡Bendita juventud!

Que sin embargo

puede romper

por razon invisible

el corazón de un hombre o de una mujer.



Juventud que piensas

durará siempre

y eres imprudente

inconstante

temerario y excesivo

Y puedes ser mortal

sin pretenderlo.

Mortal por abandono

mortal por guiarte

por cantos de sirena

Mortal por antojo

por deseo

por un odio inventado.



Fragil juventud

corta y esbelta

desconocedora de que hay

un mundo adulto

¡Queda tan lejos!



Juventud que juzgas eterna y no efímera

¿Y el día que te abandone

leve como un suspiro?



¿Y el día que sepas

que eres adulto?



Desconoces que ese día llegara

¡Disfruta!

¡Sé libre!

Sé libre como nosotros los fuimos

¡Sé inconsciente!

¡Rompe corazones!

Toca rocanroll y aleja tu tedioso futuro

Bebe la vida y el vino

bébelos hasta saciarte.



Y en la adultez...

¡No te arrepientas de nada!

Aquel tú no es el yo de ahora.




domingo, 14 de julio de 2013


Para cuando vuelvas y si chocolate te deja...

La puerta la tienes abierta
El cómo y el cuándo lo pones tú
Sabes que sabré esperar

viernes, 12 de julio de 2013

Pasear de la mano con ellla

Pasear de la mano con ella es lo más dulce que me ha pasado en años. Quizás se disuelva, quizás se evada, quizás acabe en amistad, en amor...o en la nada. De todos modos este es otro recuerdo bello que no me podrán quitar.

miércoles, 10 de julio de 2013

Las dos últimas semanas del mes

me voy al Festival de Jazz de Donosti, no sé si publicaré algo antes o me dedicaré íntegramente a la playa. Quizás desde un cyber de Donosti haga la crónica de algún concierto.

SEAN FELICES Y CUÍDENSE !!!

martes, 9 de julio de 2013

RELATO COMPLETO "Historia de dos soledades encontradas" (para alergic@s al fraccionamiento)


HISTORIA DE DOS SOLEDADES ENCONTRADAS



El callejón estaba desierto a esa hora del mediodia. La cerca de maderas pobres separaba el asfalto de un solar repleto de cascotes. Unos metros más allá, al doblar apenas la esquina, la ciudad se extendía ruidosa, poblada de coches acelerados . Pero la pequeña calleja era ignorante a todo ese tráfico, inmóvil bajo un sol plomizo o una fuerte tormenta..



Él acostumbraba a incluirla en su ruta para ir al trabajo, salvo cuando el ventarrón la azotaba enloquecido. Nunca se había cruzado con nadie, las gentes de aquel infierno parecían ignorarla, siendo de lo poco tristemente tranquilo de aquella población.

Un día, alucinado, se cruzó con una mujer. Era un día de lluvia sin viento, una lluvia desatada poco después de salir de casa, y que le había cogido con una chaquetilla de lana gris. No estaba empapado, chorreaba.



La mujer, protegida por un amplio paraguas, al verle en aquel estado, se ofreció a prestarle un pequeño paraguas plegable que siempre llevaba en el bolso. Su misoginia le impidió aceptarlo.



Misoginia que desde hace tiempo había estado ahí. Se había acostado con algunas chicas y sólo había sentido asco. Tampoco era homosexual; como les decía a sus amigos: “soy asexual”


Volvió a cruzarse habitualmente con aquella mujer, lo cual le producia repugnancia porque aquel era “su”callejón. La mujer, joven, siempre le saludaba muy amable. Él murmuraba un “hasta luego” inaudible.



Un día, aquella tipa se atrevió a pararle y preguntarle porque era siempre tan poco agradable “pues mira, porque durante años he ido al trabajo por este callejón, y nunca me había cruzado con nadie, y tú has roto la magia del único lugar de esta ciudad que me gusta “¿Te gusta este callejon?”. Tiene un encanto indefinible y abstracto. Tendrías que verlo bajo la luz del verano “Pero hay algo más”- dijo ella.



Sí, soy profundamente misógino. “¿Algún divorcio doloroso?” No, nunca he salido con una chica, ni quiero.”pero no eres gay” No, tampoco, no me interesa el sexo, simplemente, y no me gustais las mujeres. Y no me preguntes porqué, tengo idea del porqué, pero no lo sé seguro. Por favor, no intentes psicoanalizarme, que es vuestro hobby favorito.”No el mío, yo acepto a la gente tal cual es”. Pues serás la única...



“¿Tu misoginia te impediría tomar un café conmigo?”. De entrada sí, pero si adelantamos un poco nuestras pasadas por aquí y tenemos tiempo de conocernos más, igual acepto. Había algo masculino en ella, algo inconscientemente masculino que fue lo que le llevó a ese “igual acepto”.



Él era, lo que se llama vulgarmente, “un hombre hecho a sí mismo”. Doctor en Ciencias Físicas, y licenciado en Geografía e Historia, y en Historia del Arte; las dos últimas, carreras que cursó a distancia y simultáneamente. Nunca pidió un euro a sus padres, todo lo hizo con becas o trabajando.



Ella no le iba a la zaga, Licenciada en Filologías Inglesa e Hispánica.



Al principio charlaban sobre todo de la crisis, y los incapaces que nos gobernaban. Afortunadamente, a ninguno de los dos le gustaba el futbol, a ella porque le aburría, a él porque le parecía inhumano que alguien cobrara 10 millones de euros o más. Charlaban sobre sus trabajos: ambos habían tenido suerte. Ella trabajaba como traductora en una editorial especializada en relatos, novelas o poesía de autores noveles en lengua inglesa, o viceversa. Inexplicablemente, les iba muy bien. Él era el seleccionador, coordinador y contacto de las exposiciones en el muy reputado Museo de Arte Contemporáneo. Los dos escribían, y muy bien: el le iba pasando sus relatos, ella sus poesías. Muy poco a poco, se fueron conociendo. Cinco semanas después, cuando se dió cuenta de que aquella mujer no era como las otras que había conocido, acepto el café. Ella propuso “Podríamos quedar el domingo en el café La Gramola, lo conoces?” Sí, claro. “¿A las seis?” A las seis, vale.



Eso era un viernes, el sabado casi llegó a las manos con el carnicero del supermercado que frecuentaba, por el odio hacia sí mismo que sentía por haber quedado con una mujer.



El domingo por la mañana decidió no ir, pero luego, por razones egoistas, pensó que lo mejor era acudir a la cita. Entre todas las mujeres, y los tíos que le caían mal, odiaba al 75% de la población, y eso no podía ser sano. Así que pensó que lo mejor era darle una oportunidad a aquella chica, y quizás se le curara la misoginia, a más no podía ir...



Ni se le ocurrió coger el coche para ir al centro, así que salió de casa a las 5 y cuarto para ir paseando. Se dió cuenta con sorpresa de que miraba de otra forma a las mujeres, algunas hasta le producian una sensación agradable.



Llegó al café a las 6 en punto, ella a las 6 y diez “perdona, es que el tráfico...” Le dijo que no pasaba nada. ¿Qué quieres tomar? “una caña”. Yo me voy a tomar un albariño, dijo él. “Vale, paso de la caña, que sean dos”. Les sirvieron y ella propuso un brindis.

“Porque se te cure la misoginia”. No sé si quiero..., pero venga.



Él le dijo que buena parte de su misoginia y casi misantropía empezó a formarse cuando inició el Doctorado en Físicas. La gente, y sobre todo las chicas, le miraban como a un semidios, y querían acostarse con él como un objeto de coleccionista. Con todo el descaro, le preguntó si ella era así. “¿Pero tu crees que me importa un pimiento que la gente tenga una licenciatura o sólo primaria?”. “Lo único que me importa es que sean buena gente y tú, pese a tu misoginia, lo pareces, por eso te invité al café”. Bueno, tengo unos pocos amigos que me adoran, eso lo tengo claro.



Estuvieron charlando de sus respectivos trabajos, y vieron que en el fondo no eran tan diferentes, basicamente se reducían a estar a las ordenes de jefes vagos e ineptos. “Ahora eso no vale nada, pero yo estoy fijo.Ya llevo 10 años en el Museo” ”Perdona la indiscreción”, dijo ella. Pero..., ¿Cuantos años tienes?” No es ninguna indiscreción: 42

.“Yo soy un poco más joven que tú, tengo 38, y soy capricornio, así que no digas nada, sé que es el signo con peor fama” . Capricornios y tauros siempre conectamos muy bien, por eso a lo mejor he aceptado tomar un café con una mujer; la última fue hace años.

¿Sabes que casi la mitad de los españoles nunca han léido un libro?” Dijo Azucena (sí, perdonad, me había olvidado de presentaroslos: Azucena y Xavier). Estás de coña! “No, en serio, hace poco lo leí en un periódico, no de los gratuitos, creo que fue en “El País”. “Y también en cerca de la mitad de hogares sólo hay 2 libros: la Biblia y El Quijote, que no los han leído, por supuesto”. ¿Y que hacen en casa, ver telebasura? “Pues supongo que sí”. No, si al final voy a ser un intelectual-dijo riéndose. Yo los Domingos por la tarde me tiro en el sofá tragándome todo lo que echan en el canal “National Geographic”. Acompañado de un Pack de cervecitas es mi verdadero momento de Relax, incluso apago el movil, y que les den!!

Los dos se quedaron en un silencio nada incómodo, y para romperlo Xavier le propuso ir al cine. Eso sí, que no sea una comedia romántica, no las soporto. “¿Una de aventuras?”, propuso Azucena. De aventuras, o de tiros, o de mafiosos (estas son mis favoritas), o de lo que sea menos lo que te he dicho. O mejor aún de cine de países no habituales.

Así que fueron a los cercanos multicines (8 salas) y apenas había colas. “La crisis”, dijo ella. Xavi añadió: fijo, en mi barrio, prácticamente cada semana, cierra un comercio. Es espantoso.

Uno de los actores favoritos de ella era Nicholas Cage, y había una de él que tenía toda pinta de ser de intriga y misterio, así que la decisión se tomó sola.

A los dos les encantó le película: miedo, intriga...y el director, pese a ser un filme de Hollywood, era iraní; una mezcla perfecta. “Te confesaré una cosa: Nicholas Cage es mi amor platónico” Es normal, es un gran actor y sé reconocer a un tío atractivo, y él lo es. “¿No te vas a reir de mí?” preguntó ella.. No, yo, desde que ví “Alien” me quedé pillado con Sigourney Weaver. “Buffffffff, Alien es demasiado para mí, cuando le sale el bicho ya no pude ver más”.

Bueno, hora de retirada, no? -dijo él “¿Te acerco en coche?”, dijo Azucena, Vale, gracias

Se despidieron con un beso en la mejilla, y quedaron en seguirse viendo en el callejón.

Así pasaron varias semanas, o varios meses, y los encuentros en el callejón y el albariño de los domingos se convirtieron en rutinarios. Él se olvidó de sus tardes tirado delante del televisor, prefería estar con ella.

Pero algo estaba pasando, no en la superficie, sino como un magma profundo que quizás surgiera por un volcán. El volcán explotó un Domingo que ella le propuso visitar su casa para que viera su colección de discos de Blues en vinilo. Los dos eran aprendices de melómanos, cada uno en su estilo, y los dos en el Blues, aunque él tenía básicamente CDs. Y ella LPs. Tras apenas 3 ó 4 canciones, sin saber cómo, estaban abrazados besándose en el sofá. Azucena dijo un simple “Te quiero”, Xavier no encontraba las palabras, le dijo que sentía por ella algo que nunca había sentido por nadie, que quería que ese abrazo durara eternamente, y recorrer su cuerpo con caricias. Azucena le dijo “no sabes decir “te quiero”, pero me lo has dicho”. Creo que sí, y me encanta!!- afirmó Xavier.

Tardaron todavía un mes en irse a la cama, y descubrieron que eran totalmente compatibles: a los dos les gustaban las caricias por todo el cuerpo, el amor dulce, tierno, lento...

Xavier no sabía de donde sacó las fuerzas, pero le preguntó: Nunca he salido con una chica, pero...¿Quieres ser mi chica?”Siiiii, hace meses ya” ¿Y porqué no lo decías? “Por miedo”, dijo Azucena, “miedo a ser rechazada, sólo he tenido un novio y los pocos chicos que me han gustado han pasado de mí”

Esa noche durmieron totalmente acoplados, y Xavi y Azucena podrían haber llegado tarde al trabajo de no ser que a las 8 un pintor austriaco llamó a Xavier para proponer enviarle un catálogo con sus trabajos. Azucena ya se había acostumbrado a las constantes interrupciones: pero realmente estaba orgullosa de que su chico tuviera un trabajo de tanta responsibilidad en un museo reputado.

La relación se hizo “oficial” cuando se presentaron a sus respectivas pandillas. Los vaciles fueron tremendos, sobre todo a Xavier “Qué, soltero de oro, te han cazado!!” “Mira tú con el asexual, si es que dos tetas...”Las amigas de ella se alegraron enormemente de que, después de 10 años, hubiera encontrado a su chico.

Era un amor verdadero y recíproco.

Él vivía en un pequeño y precioso ático, en el que no quedaba espacio ni para un gato entre Lps, Cds, y libros de todo tipo. Ella vivía en un piso de 2 habitaciones, porque tenía claro que la sala y una habitación eran para la “cultura”, y la otra para ella. Todos los fines de semana los pasaban en el piso de ella, y se pinchaban música o leían en voz alta pasajes de libros (entre otras cosas, claro). Xavi había conseguido negociar las tardes del sábado libres, alegando, con informe médico, (inexistentes) trastornos de ansiedad.

Las 2 pandillas prácticamente se habían fusionado, y ya había algún esbozo de parejita más.

De repente, un día, Xavi le dijo que había conocido a otra chica que le gustaba más.

Azucena se quedó destrozada. Él le dijo que gracias a ella se le había curado la misoginia, y ahora le gustaban las mujeres. Azucena ni veía ni escuchaba, era un mar de lágrimas y sollozos. Xavier no sabía qué hacer, así que se fue.

Azucena tuvo que ir al médico que le receto antidepresivos y ansiolíticos. Gracias a ellos pudo ir a trabajar, pero cuando volvía a casa, todo era llorar y llorar. Adelgazó 15 Kilos en 2 meses, estaba esquelética. Cuando ya estaba pensando en tomar una sobredosis y suicidarse, una tarde de sábado llamaron al timbre, y ella pensó que era Xavi que venía a rescatarla, o a suicidarla dicíendole que iba a casarse. “Puedo pasar?” Esta siempre ha sido tu casa, tú te fuiste, yo no te eché, y no te cerraré nunca la puerta, siento un inmenso dolor, no rencor. “Gracias”.

¿que tal te va con tu chica?- preguntó Azucena.

Ya no es mi chica, el 'affaire' apenas duró tres semanas

¿Has encontrado a otra mejor?

Sería fácil, persona más superficial es dificil de encontrar. Pero no, cometí un error y ya estoy castigado de por vida.

Que error?, dijo ella, sabiendo la respuesta

Aunque tengo ya 43 años, como nunca había salido con nadie, emocionalmente era un crio de 15. Y, curada mi misoginia, hay mujeres que me resultan atractivas. No supe darme cuenta de que compartía mi vida con la mujer más maravillosa del mundo, y me dejé llevar por cantos de sirena.

¿Crees que volveran esos cánticos?

No, sin tí he tenido que recurrir a la medicación, incluso coger una baja.

Yo también estoy con medicación.

Azucena, aunque emocionalmente sea un crío de quince, intelectualmente tengo 43, y sé que sigo enamorado de tí, y sé que eres irrepetible. He venido a implorar tu perdón y a decirte que seré tuyo de por vida, aprendo fácil.

Xavi, me has fallado una vez, no habrá otra oportunidad.

...¿Eso quiere decir que...?

Que seguimos siendo pareja, sin reproches ni rencores, desde cero.

Xavi se echó a llorar con una mezcla de dolor y alegría. Ella le contemplaba, de alguna manera siempre había intuído que este momento llegaría. Le abrazó, y él lloró más fuerte aún y se agarró a ella con una desesperación terminal.

La pandilla (pues ya era solo una) también lo había pasado fatal, viendo a los dos con medicación, sabiendo que Xavi se había equivocado, viendo a Azucena perder peso de forma increíble...Así que se merecían una alegría: al sábado siguiente organizaron una super-fiesta en casa de Azucena, y lo primero que anunciaron es que estaban buscando piso porque se iban a vivir juntos. De borrachera a cogorza monumental osciló la cosa, Xavier y Azucena incluidos. Al levantarse el domingo con una resaca descomunal, había cinco de la cuadrilla tirados por el suelo de la sala.

Buscar piso era como esperar un hijo, nunca habían sido tan felices.

HISTORIA DE DOS SOLEDADES ENCONTRADAS (parte 4 de 4)

Azucena se quedó destrozada. Él le dijo que gracias a ella se le había curado la misoginia, y ahora le gustaban las mujeres. Azucena ni veía ni escuchaba, era un mar de lágrimas y sollozos. Xavier no sabía qué hacer, así que se fue.

Azucena tuvo que ir al médico que le receto antidepresivos y ansiolíticos. Gracias a ellos pudo ir a trabajar, pero cuando volvía a casa, todo era llorar y llorar. Adelgazó 15 Kilos en 2 meses, estaba esquelética. Cuando ya estaba pensando en tomar una sobredosis y suicidarse, una tarde de sábado llamaron al timbre, y ella pensó que era Xavi que venía a rescatarla, o a suicidarla dicíendole que iba a casarse. “Puedo pasar?” Esta siempre ha sido tu casa, tú te fuiste, yo no te eché, y no te cerraré nunca la puerta, siento un inmenso dolor, no rencor. “Gracias”.

¿que tal te va con tu chica?- preguntó Azucena.

Ya no es mi chica, el 'affaire' apenas duró tres semanas

¿Has encontrado a otra mejor?

Sería fácil, persona más superficial es dificil de encontrar. Pero no, cometí un error y ya estoy castigado de por vida.

Que error?, dijo ella, sabiendo la respuesta

Aunque tengo ya 43 años, como nunca había salido con nadie, emocionalmente era un crio de 15. Y, curada mi misoginia, hay mujeres que me resultan atractivas. No supe darme cuenta de que compartía mi vida con la mujer más maravillosa del mundo, y me dejé llevar por cantos de sirena.

¿Crees que volveran esos cánticos?

No, sin tí he tenido que recurrir a la medicación, incluso coger una baja.

Yo también estoy con medicación.

Azucena, aunque emocionalmente sea un crío de quince, intelectualmente tengo 43, y sé que sigo enamorado de tí, y sé que eres irrepetible. He venido a implorar tu perdón y a decirte que seré tuyo de por vida, aprendo fácil.

Xavi, me has fallado una vez, no habrá otra oportunidad.

...¿Eso quiere decir que...?

Que seguimos siendo pareja, sin reproches ni rencores, desde cero.

Xavi se echó a llorar con una mezcla de dolor y alegría. Ella le contemplaba, de alguna manera siempre había intuído que este momento llegaría. Le abrazó, y él lloró más fuerte aún y se agarró a ella con una desesperación terminal.

La pandilla (pues ya era solo una) también lo había pasado fatal, viendo a los dos con medicación, sabiendo que Xavi se había equivocado, viendo a Azucena perder peso de forma increíble...Así que se merecían una alegría: al sábado siguiente organizaron una super-fiesta en casa de Azucena, y lo primero que anunciaron es que estaban buscando piso porque se iban a vivir juntos. De borrachera a cogorza monumental osciló la cosa, Xavier y Azucena incluidos. Al levantarse el domingo con una resaca descomunal, había cinco de la cuadrilla tirados por el suelo de la sala.

Buscar piso era como esperar un hijo, nunca habían sido tan felices.

lunes, 8 de julio de 2013

HISTORIA DE DOS SOLEDADES ENCONTRADAS (parte 3 de 4)

Él le dijo que buena parte de su misoginia y casi misantropía empezó a formarse cuando inició el Doctorado en Físicas. La gente, y sobre todo las chicas, le miraban como a un semidios, y querían acostarse con él como un objeto de coleccionista. Con todo el descaro, le preguntó si ella era así. “¿Pero tu crees que me importa un pimiento que la gente tenga una licenciatura o sólo primaria?”. “Lo único que me importa es que sean buena gente y tú, pese a tu misoginia, lo pareces, lo dicen tus ojos, por eso te invité al café”. Bueno, tengo unos pocos amigos que me adoran, eso lo tengo claro.

Estuvieron charlando de sus respectivos trabajos, y vieron que en el fondo no eran tan diferentes, basicamente se reducían a estar a las ordenes de jefes vagos e ineptos. “Ahora eso no vale nada, pero yo estoy fijo.Ya llevo 10 años en el Museo” ”Perdona la indiscreción”, dijo ella. Pero..., ¿Cuantos años tienes?” No es ninguna indiscreción: 42
.“Yo soy un poco más joven que tú, tengo 38, y soy capricornio, así que no digas nada, sé que es el signo con peor fama” . Capricornios y tauros siempre conectamos muy bien, por eso a lo mejor he aceptado tomar un café con una mujer; la última fue hace años.
¿Sabes que casi la mitad de los españoles nunca han léido un libro?” Dijo Azucena (sí, perdonad, me había olvidado de presentaroslos: Azucena y Xavier). Estás de coña! “No, en serio, hace poco lo leí en un periódico, no de los gratuitos, creo que fue en “El País”. “Y también en cerca de la mitad de hogares sólo hay 2 libros: la Biblia y El Quijote, que no los han leído, por supuesto”. ¿Y que hacen en casa, ver telebasura? “Pues supongo que sí”. No, si al final voy a ser un intelectual-dijo riéndose. Yo los Domingos por la tarde me tiro en el sofá tragándome todo lo que echan en el canal “National Geographic”. Acompañado de un Pack de cervecitas es mi verdadero momento de Relax, incluso apago el movil, y que les den!!
Los dos se quedaron en un silencio nada incómodo, y para romperlo Xavier le propuso ir al cine. Eso sí, que no sea una comedia romántica, no las soporto. “¿Una de aventuras?”, propuso Azucena. De aventuras, o de tiros, o de mafiosos (estas son mis favoritas), o de lo que sea menos lo que te he dicho. O mejor aún de cine de países no habituales.
Así que fueron a los cercanos multicines (8 salas) y apenas había colas. “La crisis”, dijo ella. Xavi añadió: fijo, en mi barrio, prácticamente cada semana, cierra un comercio. Es espantoso.
Uno de los actores favoritos de ella era Nicholas Cage, y había una de él que tenía toda pinta de ser de intriga y misterio, así que la decisión se tomó sola.
A los dos les encantó le película: miedo, intriga...y el director, pese a ser un filme de Hollywood, era iraní; una mezcla perfecta. “Te confesaré una cosa: Nicholas Cage es mi amor platónico” Es normal, es un gran actor y sé reconocer a un tío atractivo, y él lo es. “¿No te vas a reir de mí?” preguntó ella.. No, yo, desde que ví “Alien” me quedé pillado con Sigourney Weaver. “Buffffffff, Alien es demasiado para mí, cuando le sale el bicho ya no pude ver más”.
Bueno, hora de retirada, no? -dijo él “¿Te acerco en coche?”, dijo Azucena. Vale, gracias
Se despidieron con un beso en la mejilla, y quedaron en seguirse viendo en el callejón.
Así pasaron varias semanas, o varios meses, y los encuentros en el callejón y el albariño de los domingos se convirtieron en rutinarios. Él se olvidó de sus tardes tirado delante del televisor, prefería estar con ella.
Pero algo estaba pasando, no en la superficie, sino como un magma profundo que quizás surgiera por un volcán. El volcán explotó un Domingo que ella le propuso visitar su casa para que viera su colección de discos de Blues en vinilo. Los dos eran aprendices de melómanos, cada uno en su estilo, y los dos en el Blues, aunque él tenía básicamente CDs, y ella LPs. Tras apenas 3 ó 4 canciones, sin saber cómo, estaban abrazados besándose en el sofá. Azucena dijo un simple “Te quiero”, Xavier no encontraba las palabras, le dijo que sentía por ella algo que nunca había sentido por nadie, que quería que ese abrazo durara eternamente, y recorrer su cuerpo con caricias. Azucena le dijo “no sabes decir “te quiero”, pero me lo has dicho”. Creo que sí, y me encanta!!- afirmó Xavier.
Tardaron todavía un mes en irse a la cama, y descubrieron que eran totalmente compatibles: a los dos les gustaban las caricias por todo el cuerpo, el amor dulce, tierno, lento...
Xavier no sabía de donde sacó las fuerzas, pero le preguntó: Nunca he salido con una chica, pero...¿Quieres ser mi chica?”Siiiii, hace meses ya” ¿Y porqué no lo decías? “Por miedo”, dijo Azucena, “miedo a ser rechazada, sólo he tenido un novio y los pocos chicos que me han gustado han pasado de mí”
Esa noche durmieron totalmente acoplados, y Xavi y Azucena podrían haber llegado tarde al trabajo de no ser que a las 8 un pintor austriaco llamó a Xavier para proponer enviarle un catálogo con sus trabajos. Azucena ya se había acostumbrado a las constantes interrupciones: pero realmente estaba orgullosa de que su chico tuviera un trabajo de tanta responsibilidad en un museo reputado.
La relación se hizo “oficial” cuando se presentaron a sus respectivas pandillas. Los vaciles fueron tremendos, sobre todo a Xavier “Qué, soltero de oro, te han cazado!!” “Mira tú con el asexual, si es que dos tetas...”Las amigas de ella se alegraron enormemente de que, después de 10 años, hubiera encontrado a su chico.
Era un amor verdadero y recíproco.
Él vivía en un pequeño y precioso ático, en el que no quedaba espacio ni para un gato entre Lps, Cds, y libros de todo tipo. Ella vivía en un piso de 2 habitaciones, porque tenía claro que la sala y una habitación eran para la “cultura”, y la otra para ella. Todos los fines de semana los pasaban en el piso de ella, y se pinchaban música o veían DVDs (entre otras cosas, claro). Xavi había conseguido negociar las tardes del sábado libres, alegando, con informe médico, (inexistentes) trastornos de ansiedad.
Las 2 pandillas prácticamente se habían fusionado, y ya había algún esbozo de parejita más.
De repente, un día, Xavi le dijo que había conocido a otra chica que le gustaba más.

(Interludio) Calor sobre mi piel !!

Lo añoraba tanto que ya ni era consciente. Creía que mis axilas se habían vuelto verdes, pero no, era musgo.
Desde la primavera pasada no me había podido poner las bermudas seguidas tanto tiempo. ESTOY COMO UN CRÍO!! Y siguen pronosticando bueno hasta el 17, algún día semi-nuboso, solamente.
La última época de calor que recuerdo fue en febrero y marzo del 2012, totalmente descolocada, pero que nos permitió sacar las bermudas del armario. Luego se fastidió el resto de primavera, el verano no fue verano, el otoño e invierno fueron horribles, la primavera también, y PLAS! mágicamente por SanJuanes llegó el verano. El 23 de Junio, fiel a su cita.

Pero no es un verano cualquiera, es un verano de 30-35º o más. Como siempre tiene que haber jodemierdas para todo, mucha gente se queja de "la caló". PERO IMBÉCILES, recordad abril, cuando implorábamos por una miajita de calor. Llorones a destiempo...

El agua no está para bañarse, somos víctimas del afloramiento o surgencia, que debido a los vientos predominantes, aleja la cálida agua superficial y hace surgir la fría y profunda. Pero simplemente pasearse con el agua en los tobillos es una delicia (aunque también hay valientes).

Yo siento que los líquenes de mis huesos se derriten, y es una sensación tremendamente placentera. Todas las saetas que el invierno había clavado en mí son polvo en el viento

Y  ahora
me vais a permitir
que me reboce de crema
coja mi toalla y mi zurrón
y me vaya
a la dorada
(y soñada)
playa

domingo, 7 de julio de 2013

HISTORIA DE DOS SOLEDADES ENCONTRADAS (parte 2 de 4)


Él era, lo que se llama vulgarmente, “un hombre hecho a sí mismo”. Doctor en Ciencias Físicas, y licenciado en Geografía e Historia, y en Historia del Arte; las dos últimas, carreras que cursó a distancia y simultáneamente. Nunca pidió un euro a sus padres, todo lo hizo con becas o trabajando.

Ella no le iba a la zaga, Licenciada en Filologías Inglesa e Hispánica.

Al principio charlaban sobre todo de la crisis, y los incapaces que nos gobernaban. Afortunadamente, a ninguno de los dos le gustaba el futbol, a ella porque le aburría, a él porque le parecía inhumano que alguien cobrara 10 millones de euros o más. Charlaban sobre sus trabajos: ambos habían tenido suerte. Ella trabajaba como traductora en una editorial especializada en relatos, novelas o poesía de autores noveles en lengua inglesa, o viceversa. Inexplicablemente, les iba muy bien. Él era el seleccionador, coordinador y contacto de las exposiciones en el muy reputado Museo de Arte Contemporáneo. Los dos escribían, y muy bien: el le iba pasando sus relatos, ella sus poesías. Muy poco a poco, se fueron conociendo. Cinco semanas después, cuando se dió cuenta de que aquella mujer no era como las otras que había conocido, acepto el café. Ella propuso “Podríamos quedar el domingo en el café La Gramola, lo conoces?” Sí, claro. “¿A las seis?” A las seis, vale.

Eso era un viernes, el sabado casi llegó a las manos con el carnicero del supermercado que frecuentaba, por el odio hacia sí mismo que sentía por haber quedado con una mujer.

El domingo por la mañana decidió no ir, pero luego, por razones egoistas, pensó que lo mejor era acudir a la cita. Entre todas las mujeres, y los tíos que le caían mal, odiaba al 75% de la población, y eso no podía ser sano. Así que pensó que lo mejor era darle una oportunidad a aquella chica, y quizás se le curara la misoginia, a más no podía ir...

Ni se le ocurrió coger el coche para ir al centro, así que salió de casa a las 5 y cuarto para ir paseando. Se dió cuenta con sorpresa de que miraba de otra forma a las mujeres, algunas hasta le producian una sensación agradable.

Llegó al café a las 6 en punto, ella a las 6 y diez “perdona, es que el tráfico...” Le dijo que no pasaba nada. ¿Qué quieres tomar? “una caña”. Yo me voy a tomar un albariño, dijo él. “Vale, paso de la caña, que sean dos”. Les sirvieron y ella propuso un brindis.

“Porque se te cure la misoginia”. No sé si quiero..., pero venga.

HISTORIA DE DOS SOLEDADES ENCONTRADAS (parte 1 de 4)

HISTORIA DE DOS SOLEDADES ENCONTRADAS

El callejón estaba desierto a esa hora del mediodia. La cerca de maderas pobres separaba el asfalto de un solar repleto de cascotes. Unos metros más allá, al doblar apenas la esquina, la ciudad se extendía ruidosa, poblada de coches acelerados . Pero la pequeña calleja era ignorante a todo ese tráfico, inmóvil bajo un sol plomizo o una fuerte tormenta..

Él acostumbraba a incluirla en su ruta para ir al trabajo, salvo cuando el ventarrón la azotaba enloquecido. Nunca se había cruzado con nadie, las gentes de aquel infierno parecían ignorarla, siendo de lo poco tristemente tranquilo de aquella población.
Un día, alucinado, se cruzó con una mujer. Era un día de lluvia sin viento, una lluvia desatada poco después de salir de casa, y que le había cogido con una chaquetilla de lana gris. No estaba empapado, chorreaba.

La mujer, protegida por un amplio paraguas, al verle en aquel estado, se ofreció a prestarle un pequeño paraguas plegable que siempre llevaba en el bolso. Su misoginia le impidió aceptarlo.

Misoginia que desde hace tiempo había estado ahí. Se había acostado con algunas chicas y sólo había sentido asco. Tampoco era homosexual; como les decía a sus amigos: “soy asexual”
Volvió a cruzarse habitualmente con aquella mujer, lo cual le producia repugnancia porque aquel era “su”callejón. La mujer, joven, siempre le saludaba muy amable. Él murmuraba un “hasta luego” inaudible.

Un día, aquella tipa se atrevió a pararle y preguntarle porque era siempre tan poco agradable “pues mira, porque durante años he ido al trabajo por este callejón, y nunca me había cruzado con nadie, y tú has roto la magia del único lugar de esta ciudad que me gusta “¿Te gusta este callejon?”. Tiene un encanto indefinible y abstracto. Tendrías que verlo bajo la luz del verano “Pero hay algo más”- dijo ella.

Sí, soy profundamente misógino. “¿Algún divorcio doloroso?” No, nunca he salido con una chica, ni quiero.”pero no eres gay” No, tampoco, no me interesa el sexo, simplemente, y no me gustais las mujeres. Y no me preguntes porqué, tengo idea del porqué, pero no lo sé seguro. Por favor, no intentes psicoanalizarme, que es vuestro hobby favorito.”No el mío, yo acepto a la gente tal cual es”. Pues serás la única...

“¿Tu misoginia te impediría tomar un café conmigo?”. De entrada sí, pero si adelantamos un poco nuestras pasadas por aquí y tenemos tiempo de conocernos más, igual acepto. Había algo masculino en ella, algo inconscientemente masculino que fue lo que le llevó a ese “igual acepto”.

viernes, 5 de julio de 2013

"MORCI"

Estaba tan tan gordo que sus amigos -muchos, se hacia de querer- le llamaban "morci" (de morcillón). Tenía 30 años y jugaba con fruición al sillón-ball, era fumador, y al día se tomaba diez o doce cervezas. Los cinco minutos que le costaba llegar a la cafetería donde se reunía toda la pandilla, le cansaban.

Era víctima ideal para un infarto, y éste llegó. Salió con vida, y le exigieron un cambio total de hábitos. El infarto le hizo enamorarse de la vida, y cumplió todos los mandamientos con total obediencia. Le dijeron que adios al tabaco y a la cerveza o a cualquier bebida gaseosa; le pusieron un régimen estricto que incluía mucha fruta y verdura; le permitieron sólo dos horas diarias aprox. de TV; y lo más importante, el ejercicio: tenía que llegar a las dos horas diarias de andar, y ahí no le pusieron patrón, simplemente que cada día o cada semana fuera ampliando el tiempo.

Empezó con 10 minutos, y casi sin darse cuenta llegó a la media hora. Ahí prácticamente se estancó, le costó 3 meses llegar a una hora. El subidón fue tal que en un mes estaba en las dos horas. Pidió cita con el médico y le dijo que ya había llegado a las dos horas, y que estaba enganchado. Si un día de fuerte temporal no se podía ni salir de casa, se ponía mustio y tristón. Lo que quería consultar al médico era si ya había llegado a un nivel suficiente de ejercicio. El médico se deshizo en elogios, y le dijo que era la hora de empezar a correr, había bajado 20 kilos, pero aún le faltaban 25. Medía 1'85, y cuando le dió el infarto pesaba 130 kilos, ahora estaba en 110, pero tenía que bajar a 85, era de complexión muy fuerte y ancha.

Por fortuna, cerca de su casa había un parque enorme, con varios circuitos de tierra prensada entrelazados entre sí.

Tomó el correr con la misma determinación que andar. Se compró una de esas especies de reloj que te indican lo que has recorrido. Durante los primeros 15 días sólo recorrió dos kilometros diarios, tenía que acostumbrar a los músculos a correr, un movimiento totalmente diferente a andar.

Nos ahorraremos detalles y simplemente diremos que llegó a los 20 Km. diarios.

Entonces creó llegado el momento de participar en alguna carrera. Faltaba un mes para la Behobia-San Sebastían, una popularísima competición en la que participan miles de corredores (incluso profesionales), de una longitud aproximada a una media marathon. Se inscribió y durante ese mes se dedicó a los 30 Km. diarios.

Llegó el día de la carrera y su posición final fue un alucinante puesto 15, entre los profesionales. Ya estaba lanzado, y aspiraba a la Marathon. Pasar de los 30 a los 42'195 Km. le llevó nueve meses. Corrió una marathon en su ciudad y dos en su provincia, y en ninguna bajó del puesto 25.

Un día, en sus dos horas de TV, vió un reportaje sobre la Marathon de New York, y dijo a los dos amigos
que le acompañaban: ¡¡ YO QUIERO ESTAR ALLÍ !!

Ya estaba en los 87 kilos, y consultó con su médico si podría participar en esa Marathon. La respuesta fue clara: entrenas sobre distancias de Marathon y has participado en 3, no veo ningún inconveniente. Eso sí, si te asfixias por el humo de los coches, déjalo inmediatamente.

No iba a conseguir sponsor, así que tiró de sus ahorrillos. Era un sueño.

El ritmo era super-exigente, así que no lo intentó seguir, simplemente se dedicó a disfrutar de estar corriendo la Marathon de NYC. A la altura de los 20 Km. le dio una "pájara" y pensó en retirarse, pero entonces su cuerpo empezó a segregar endorfinas y se sintió fenomenal. Empezó a adelantar posiciones y llegó a un punto en el que veía la cabeza de la carrera, de ahí no pudo pasar, pero llegó en un tremendo puesto 67. Nunca había sido tan feliz.

Tele 5 tenía la retransmisión de la carrera en exclusiva, y él resultó ser el tercer español. La televisión subió a los 3 primeros al podium de la tele y les dedicó una larga entrevista. Fueron célebres por una hora.

Diversas empresas estaban ojo avizor y le ofrecieron esponsorización.Él aceptó cuatro.

Corría 4 medias maratones y 3 maratones al año. Al menos ganaba dos.

Era bilbaíno de pura cepa, y Euskal Telebista se hizo con los derechos de todas las carreras en que participaba. Era como el F.C. Barcelona, temido por todos sus rivales. No siempre ganaba, pero nunca bajaba del 5º puesto.

Del insano anonimato a heroe local, lo que puede provocar un infarto...

miércoles, 3 de julio de 2013

Un "voyeur" del Blues

No sabías de donde te venía esta afición al Blues, que era obsesiva; si te dieran a elegir entre un mes sin comida y un mes sin Blues, la respuesta era clara. Tu abuelo materno (el paterno murió demasiado joven, ni siquiera conoció a su hijo) es un entusiasta de la música clásica, especialmente de los rusos : Rachmaninov, Prokofiev, Moussorgsky... Tu padre berrea (que no canta) sobre discos de Flamenco puro. A tu madre, como a las madres de media españa, lo que le va es la copla, la cual no canta nada mal. Y tus padres y tu abuelo te han contado que, si yendo en el coche, sonaba en la Radio algo parecido a un Blues, te ponías histérico a mover los pies y dar palmadas. Y estamos hablando de los 2 ó 3 añitos. Mientras, tu hermano, 4 años mayor, te miraba con desprecio, a él nunca le interesó el Blues ni ningún tipo de música, era un voraz devorador de libros.
Tus padres te inculcaron el ahorro, sí, y ahorras para comprar discos. A los 7 años compraste tu primer disco, un doble LP recopilatorio de Blues de Chicago. Ya no eras un ignorante en el tema: había, y sigue habiendo, un programa de Blues, miércoles y sábados, de dos horas de duración, en la Radio municipal. A los 8 años ya trabajabas recogiendo y limpiando las mesas de una popular terraza, para poder comprar discos. Con 12 años y toda la desfachatez del mundo te presentaste -con tu colección de 35 discos de Blues- ante el locutor del programa, para que te los firmara. El tipo se sorprendió muchísimo viendo a un retaco, en una edad en que la mayoría sólo piensan en jugar al escondite y al futbol, y quizás en sus primeros amores, hablándole de Charley Patton y Albert Collins.
Estudiaste mecánica del automóvil, y eras el mejor de clase. Nada más terminar (con 18) recibiste ofertas de los mejores talleres, y elegiste el más reputado. Cobrabas, y sigues cobrando, un pastonazo. Y tienes claro que no te pueden echar, eres el jefe de mecánicos, y la mano derecha y media izquierda del jefe.
Ahora, con 35 recién cumplidos, tienes una colección de cerca de 3.500 discos de Blues, entre LPs y CDs, y unos pocos de flamenco, que te regaló tu padre cuando se cansó de ellos. No te interesa otro tipo de música. No sientes la llamada de tocar un instrumento. Como tú dices, eres un 'voyeur' del Blues. Cuando la gente viene, por vez primera, a tu casa, alucina, y más aún cuando les dices que es todo Blues, ellos, que no tienen -si es el caso- más que un recopilatorio de B.B. King.
El otro día, en casa de tus padres, hojeando un viejísimo album familiar de fotos,viste una de grano muy gordo, donde, con alejamiento y atención, se distinguía a una guapa mujer blanca acompañada de un negro. Sentiste curiosidad, y preguntaste a tu padre que, visiblemente azorado, te dice que tu tatarabuela era inmensamente rica, y pasaba largas temporadas del año en Nueva York, y también hacía viajes a otros continentes, pese a estar casada con tu tatarabuelo. Era una mujer libre antes de que se acuñara el término. Y una aventurera. Aquel negro era su mejor amigo neoyorkino,y siempre hemos pensado que...bueno, ya sabes... ¿pero nunca te has preguntado porqué tú, yo, y tu abuelo en las fotos, tenemos la piel tan parda?

martes, 2 de julio de 2013

Cabeza voladora

No tenía ni idea de lo que le pasaba, nunca le había ocurrido algo similar: su cabeza volaba, pero no volaba en una dirección concreta; en ninguna y en todas a la vez. Al menos, no sentía que se le separara del cuerpo, como le dijo un borracho en un bar.

Sólo daba vueltas y más vueltas, trazando espirales y orbitas planetarias excéntricas: lo mismo recordaba su séptimo cumpleaños que a la última amante que tuvo. O no recordaba nada y simplemente contemplaba esa mente a veces circular, a veces elíptica. Era como observar un baile ritual desde la altura del Everest.

Era algo agotador: intentó con infusiones, fue a la herboristería a por las capsulas de valeriana más fuertes que tuvieran. Le conocían de sobra, era vegetariano e iba allí a comprar germen de trigo, levadura de cerveza, soja, comprimidos de todas las vitaminas del complejo B...y remedios para gripes y catarros o cualquier malestar. Les contó lo que le pasaba (sin poder hilvanar una frase coherente y hablando como Yoda),. Fueron sinceros: “La valeriana no te va a hacer nada”. “Ya sabemos que eres tan reacio como nosotras a la medicina oficial, pero yo subiría a Urgencias”

Se sentó -o eso creyó- en un banco de la calle. Con la cabeza patinando sobre hielo, el ruido del tráfico, su rechazo a la medicina oficial, y lo que le habían dicho en la herboristeria, pensó en tirarse debajo de un camión. Para mayor ironía, no se había sentado en un banco, sino en el escalón de acceso a una empresa de pompas fúnebres.

De los males el menor, se decidió a subir a urgencias en un taxi. Estuvo 3 horas esperando a que le atendiera un psiquiatra, y su mente seguía torturándole.

El psiquiatra le dijo que era un brote psicótico y llamó a un practicante para ponerle una inyección intramuscular de una sustancia llamada olanzapina. Casi inmediatamente notó que la velocidad de su mente y los ciclos se calmaban, pero empezó a notar también que se le caía la baba por la comisura derecha y que apenas podía pensar. Los tres últimos años de su vida los pasó encerrado en su casa, con su madre, convertido en vegetal.