viernes, 5 de julio de 2013

"MORCI"

Estaba tan tan gordo que sus amigos -muchos, se hacia de querer- le llamaban "morci" (de morcillón). Tenía 30 años y jugaba con fruición al sillón-ball, era fumador, y al día se tomaba diez o doce cervezas. Los cinco minutos que le costaba llegar a la cafetería donde se reunía toda la pandilla, le cansaban.

Era víctima ideal para un infarto, y éste llegó. Salió con vida, y le exigieron un cambio total de hábitos. El infarto le hizo enamorarse de la vida, y cumplió todos los mandamientos con total obediencia. Le dijeron que adios al tabaco y a la cerveza o a cualquier bebida gaseosa; le pusieron un régimen estricto que incluía mucha fruta y verdura; le permitieron sólo dos horas diarias aprox. de TV; y lo más importante, el ejercicio: tenía que llegar a las dos horas diarias de andar, y ahí no le pusieron patrón, simplemente que cada día o cada semana fuera ampliando el tiempo.

Empezó con 10 minutos, y casi sin darse cuenta llegó a la media hora. Ahí prácticamente se estancó, le costó 3 meses llegar a una hora. El subidón fue tal que en un mes estaba en las dos horas. Pidió cita con el médico y le dijo que ya había llegado a las dos horas, y que estaba enganchado. Si un día de fuerte temporal no se podía ni salir de casa, se ponía mustio y tristón. Lo que quería consultar al médico era si ya había llegado a un nivel suficiente de ejercicio. El médico se deshizo en elogios, y le dijo que era la hora de empezar a correr, había bajado 20 kilos, pero aún le faltaban 25. Medía 1'85, y cuando le dió el infarto pesaba 130 kilos, ahora estaba en 110, pero tenía que bajar a 85, era de complexión muy fuerte y ancha.

Por fortuna, cerca de su casa había un parque enorme, con varios circuitos de tierra prensada entrelazados entre sí.

Tomó el correr con la misma determinación que andar. Se compró una de esas especies de reloj que te indican lo que has recorrido. Durante los primeros 15 días sólo recorrió dos kilometros diarios, tenía que acostumbrar a los músculos a correr, un movimiento totalmente diferente a andar.

Nos ahorraremos detalles y simplemente diremos que llegó a los 20 Km. diarios.

Entonces creó llegado el momento de participar en alguna carrera. Faltaba un mes para la Behobia-San Sebastían, una popularísima competición en la que participan miles de corredores (incluso profesionales), de una longitud aproximada a una media marathon. Se inscribió y durante ese mes se dedicó a los 30 Km. diarios.

Llegó el día de la carrera y su posición final fue un alucinante puesto 15, entre los profesionales. Ya estaba lanzado, y aspiraba a la Marathon. Pasar de los 30 a los 42'195 Km. le llevó nueve meses. Corrió una marathon en su ciudad y dos en su provincia, y en ninguna bajó del puesto 25.

Un día, en sus dos horas de TV, vió un reportaje sobre la Marathon de New York, y dijo a los dos amigos
que le acompañaban: ¡¡ YO QUIERO ESTAR ALLÍ !!

Ya estaba en los 87 kilos, y consultó con su médico si podría participar en esa Marathon. La respuesta fue clara: entrenas sobre distancias de Marathon y has participado en 3, no veo ningún inconveniente. Eso sí, si te asfixias por el humo de los coches, déjalo inmediatamente.

No iba a conseguir sponsor, así que tiró de sus ahorrillos. Era un sueño.

El ritmo era super-exigente, así que no lo intentó seguir, simplemente se dedicó a disfrutar de estar corriendo la Marathon de NYC. A la altura de los 20 Km. le dio una "pájara" y pensó en retirarse, pero entonces su cuerpo empezó a segregar endorfinas y se sintió fenomenal. Empezó a adelantar posiciones y llegó a un punto en el que veía la cabeza de la carrera, de ahí no pudo pasar, pero llegó en un tremendo puesto 67. Nunca había sido tan feliz.

Tele 5 tenía la retransmisión de la carrera en exclusiva, y él resultó ser el tercer español. La televisión subió a los 3 primeros al podium de la tele y les dedicó una larga entrevista. Fueron célebres por una hora.

Diversas empresas estaban ojo avizor y le ofrecieron esponsorización.Él aceptó cuatro.

Corría 4 medias maratones y 3 maratones al año. Al menos ganaba dos.

Era bilbaíno de pura cepa, y Euskal Telebista se hizo con los derechos de todas las carreras en que participaba. Era como el F.C. Barcelona, temido por todos sus rivales. No siempre ganaba, pero nunca bajaba del 5º puesto.

Del insano anonimato a heroe local, lo que puede provocar un infarto...

11 comentarios:

  1. La excusa del castigo nos hace cambiar de actitud, aunque no siempre se consigue algo positivo. El Morci llegó a una especie de triunfo televisado; habría bastado con reducir la ingesta y caminar un poco. Yo, esta tarde, me siento a ver el Tour.
    Un abrazo
    Juan M

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  2. Un famoso escritor dice que escribir novelas se parece a correr un maratón, ambos requieren un nivel alto de concentración y constancia.Conozco a gente que estudia y tiene las mejores ideas encima de una bici estática, y es que con endorfinas todo se fija mejor y más rápido. Incluso puede que Morci se llegue a convertir en un gran escritor, aunque aún no lo sepa ni lo sueñe.Abrazos

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  3. Juanma, este personaje es un reflejo de lo que debería hacer yo. Mido 1'80 y peso más de 100 kilos. Ando del ordenador-ball al lectura-ball, y eso no es vida. Cuando bajen las temperaturas (espero que allá por octubre, que rico el verano) empezaré con ese régimen. De momento, recorro de 2 a 4 Km. por la orilla de la playa de Samil, lo considero un oportuno ejercicio. No me importa el triunfo televisado de "morci", sino su historia de superación personal.

    Un abrazo!!!

    kb: yo no creo que nunca llegue a ser un escritor de novelas, como morci, mi distancia está entre los 400 y los 1.600 metros

    ¡¡ GRACIAS A L@S DOS POR PASAROS!!

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  4. Debo decir que desconocía esta historia en particular y que, debido a mi ignorancia, estaba convencido de que iba a acabar corriendo también en la maratón de Boston en la edición del atentado. ¡Por un momento pensé que Morci no acababa vivo el relato!

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  5. Jajaja, acabar muriendo....La historia es sólo fruto de mi imaginación, y desde el primer momento tuve claro que era un relato positivo de superación personal. Lo que debería de hacer yo...

    SALUD!!!

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  6. Desde luego que es un relato positivo, nada irreal. Hay personas que han necesitado un "sustillo" para que su forma de vida cambie. En este caso todo le fue bien. Me gustan las historias que terminan bien y sobre todo las que dejan un mensaje de esperanza, esta lo reune todo.
    Un abrazo.

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  7. Gracias por pasarte, San !! He escrito demasiados relatos negativos, supongo que fruto de mi enfermedad y del horroroso tiempo que hemos tenido desde septiembre (tampoco el verano fue bueno, precisamente). Ahora que pasamos de los 30ºC imagino que me saldran cosas bonitas.

    Un abrazo !!

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  8. Sastrecillo, a ver si ahora te vamos a ver en la tele por correr en vez de por escribir.
    Yo también necesito hacer algún que otro marathon... pero de escribir.
    Saludos!

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    1. No te hacen falta maratones, kyra, lo haces muy bien. Yo sí que necesito empezar el ejercicio físico YA, está más agil y fuerte mi madre a aus 74 que yo a mis 46, y no es una coña.

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  9. Una historia de disciplina y esfuerzo por superarse.El secreto de la fuerza que nos empuja hacia nuestra meta, está en una voluntad indomable, como decía Gandhi.
    Un saludo.

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  10. Sabias palabras las de Ghandi. Ojalá yo tuviera esa voluntad indomable para ponerme a hacer ejercicio al aire libre YA!!
    (los gimnasios no los soporto, y las 3 piscinas me pillan en las kimbanbas)

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Gracias por colaborar a que esto mejore :-) Sois tod@s muy bien recibid@s. SALUD!!