martes, 9 de julio de 2013

RELATO COMPLETO "Historia de dos soledades encontradas" (para alergic@s al fraccionamiento)


HISTORIA DE DOS SOLEDADES ENCONTRADAS



El callejón estaba desierto a esa hora del mediodia. La cerca de maderas pobres separaba el asfalto de un solar repleto de cascotes. Unos metros más allá, al doblar apenas la esquina, la ciudad se extendía ruidosa, poblada de coches acelerados . Pero la pequeña calleja era ignorante a todo ese tráfico, inmóvil bajo un sol plomizo o una fuerte tormenta..



Él acostumbraba a incluirla en su ruta para ir al trabajo, salvo cuando el ventarrón la azotaba enloquecido. Nunca se había cruzado con nadie, las gentes de aquel infierno parecían ignorarla, siendo de lo poco tristemente tranquilo de aquella población.

Un día, alucinado, se cruzó con una mujer. Era un día de lluvia sin viento, una lluvia desatada poco después de salir de casa, y que le había cogido con una chaquetilla de lana gris. No estaba empapado, chorreaba.



La mujer, protegida por un amplio paraguas, al verle en aquel estado, se ofreció a prestarle un pequeño paraguas plegable que siempre llevaba en el bolso. Su misoginia le impidió aceptarlo.



Misoginia que desde hace tiempo había estado ahí. Se había acostado con algunas chicas y sólo había sentido asco. Tampoco era homosexual; como les decía a sus amigos: “soy asexual”


Volvió a cruzarse habitualmente con aquella mujer, lo cual le producia repugnancia porque aquel era “su”callejón. La mujer, joven, siempre le saludaba muy amable. Él murmuraba un “hasta luego” inaudible.



Un día, aquella tipa se atrevió a pararle y preguntarle porque era siempre tan poco agradable “pues mira, porque durante años he ido al trabajo por este callejón, y nunca me había cruzado con nadie, y tú has roto la magia del único lugar de esta ciudad que me gusta “¿Te gusta este callejon?”. Tiene un encanto indefinible y abstracto. Tendrías que verlo bajo la luz del verano “Pero hay algo más”- dijo ella.



Sí, soy profundamente misógino. “¿Algún divorcio doloroso?” No, nunca he salido con una chica, ni quiero.”pero no eres gay” No, tampoco, no me interesa el sexo, simplemente, y no me gustais las mujeres. Y no me preguntes porqué, tengo idea del porqué, pero no lo sé seguro. Por favor, no intentes psicoanalizarme, que es vuestro hobby favorito.”No el mío, yo acepto a la gente tal cual es”. Pues serás la única...



“¿Tu misoginia te impediría tomar un café conmigo?”. De entrada sí, pero si adelantamos un poco nuestras pasadas por aquí y tenemos tiempo de conocernos más, igual acepto. Había algo masculino en ella, algo inconscientemente masculino que fue lo que le llevó a ese “igual acepto”.



Él era, lo que se llama vulgarmente, “un hombre hecho a sí mismo”. Doctor en Ciencias Físicas, y licenciado en Geografía e Historia, y en Historia del Arte; las dos últimas, carreras que cursó a distancia y simultáneamente. Nunca pidió un euro a sus padres, todo lo hizo con becas o trabajando.



Ella no le iba a la zaga, Licenciada en Filologías Inglesa e Hispánica.



Al principio charlaban sobre todo de la crisis, y los incapaces que nos gobernaban. Afortunadamente, a ninguno de los dos le gustaba el futbol, a ella porque le aburría, a él porque le parecía inhumano que alguien cobrara 10 millones de euros o más. Charlaban sobre sus trabajos: ambos habían tenido suerte. Ella trabajaba como traductora en una editorial especializada en relatos, novelas o poesía de autores noveles en lengua inglesa, o viceversa. Inexplicablemente, les iba muy bien. Él era el seleccionador, coordinador y contacto de las exposiciones en el muy reputado Museo de Arte Contemporáneo. Los dos escribían, y muy bien: el le iba pasando sus relatos, ella sus poesías. Muy poco a poco, se fueron conociendo. Cinco semanas después, cuando se dió cuenta de que aquella mujer no era como las otras que había conocido, acepto el café. Ella propuso “Podríamos quedar el domingo en el café La Gramola, lo conoces?” Sí, claro. “¿A las seis?” A las seis, vale.



Eso era un viernes, el sabado casi llegó a las manos con el carnicero del supermercado que frecuentaba, por el odio hacia sí mismo que sentía por haber quedado con una mujer.



El domingo por la mañana decidió no ir, pero luego, por razones egoistas, pensó que lo mejor era acudir a la cita. Entre todas las mujeres, y los tíos que le caían mal, odiaba al 75% de la población, y eso no podía ser sano. Así que pensó que lo mejor era darle una oportunidad a aquella chica, y quizás se le curara la misoginia, a más no podía ir...



Ni se le ocurrió coger el coche para ir al centro, así que salió de casa a las 5 y cuarto para ir paseando. Se dió cuenta con sorpresa de que miraba de otra forma a las mujeres, algunas hasta le producian una sensación agradable.



Llegó al café a las 6 en punto, ella a las 6 y diez “perdona, es que el tráfico...” Le dijo que no pasaba nada. ¿Qué quieres tomar? “una caña”. Yo me voy a tomar un albariño, dijo él. “Vale, paso de la caña, que sean dos”. Les sirvieron y ella propuso un brindis.

“Porque se te cure la misoginia”. No sé si quiero..., pero venga.



Él le dijo que buena parte de su misoginia y casi misantropía empezó a formarse cuando inició el Doctorado en Físicas. La gente, y sobre todo las chicas, le miraban como a un semidios, y querían acostarse con él como un objeto de coleccionista. Con todo el descaro, le preguntó si ella era así. “¿Pero tu crees que me importa un pimiento que la gente tenga una licenciatura o sólo primaria?”. “Lo único que me importa es que sean buena gente y tú, pese a tu misoginia, lo pareces, por eso te invité al café”. Bueno, tengo unos pocos amigos que me adoran, eso lo tengo claro.



Estuvieron charlando de sus respectivos trabajos, y vieron que en el fondo no eran tan diferentes, basicamente se reducían a estar a las ordenes de jefes vagos e ineptos. “Ahora eso no vale nada, pero yo estoy fijo.Ya llevo 10 años en el Museo” ”Perdona la indiscreción”, dijo ella. Pero..., ¿Cuantos años tienes?” No es ninguna indiscreción: 42

.“Yo soy un poco más joven que tú, tengo 38, y soy capricornio, así que no digas nada, sé que es el signo con peor fama” . Capricornios y tauros siempre conectamos muy bien, por eso a lo mejor he aceptado tomar un café con una mujer; la última fue hace años.

¿Sabes que casi la mitad de los españoles nunca han léido un libro?” Dijo Azucena (sí, perdonad, me había olvidado de presentaroslos: Azucena y Xavier). Estás de coña! “No, en serio, hace poco lo leí en un periódico, no de los gratuitos, creo que fue en “El País”. “Y también en cerca de la mitad de hogares sólo hay 2 libros: la Biblia y El Quijote, que no los han leído, por supuesto”. ¿Y que hacen en casa, ver telebasura? “Pues supongo que sí”. No, si al final voy a ser un intelectual-dijo riéndose. Yo los Domingos por la tarde me tiro en el sofá tragándome todo lo que echan en el canal “National Geographic”. Acompañado de un Pack de cervecitas es mi verdadero momento de Relax, incluso apago el movil, y que les den!!

Los dos se quedaron en un silencio nada incómodo, y para romperlo Xavier le propuso ir al cine. Eso sí, que no sea una comedia romántica, no las soporto. “¿Una de aventuras?”, propuso Azucena. De aventuras, o de tiros, o de mafiosos (estas son mis favoritas), o de lo que sea menos lo que te he dicho. O mejor aún de cine de países no habituales.

Así que fueron a los cercanos multicines (8 salas) y apenas había colas. “La crisis”, dijo ella. Xavi añadió: fijo, en mi barrio, prácticamente cada semana, cierra un comercio. Es espantoso.

Uno de los actores favoritos de ella era Nicholas Cage, y había una de él que tenía toda pinta de ser de intriga y misterio, así que la decisión se tomó sola.

A los dos les encantó le película: miedo, intriga...y el director, pese a ser un filme de Hollywood, era iraní; una mezcla perfecta. “Te confesaré una cosa: Nicholas Cage es mi amor platónico” Es normal, es un gran actor y sé reconocer a un tío atractivo, y él lo es. “¿No te vas a reir de mí?” preguntó ella.. No, yo, desde que ví “Alien” me quedé pillado con Sigourney Weaver. “Buffffffff, Alien es demasiado para mí, cuando le sale el bicho ya no pude ver más”.

Bueno, hora de retirada, no? -dijo él “¿Te acerco en coche?”, dijo Azucena, Vale, gracias

Se despidieron con un beso en la mejilla, y quedaron en seguirse viendo en el callejón.

Así pasaron varias semanas, o varios meses, y los encuentros en el callejón y el albariño de los domingos se convirtieron en rutinarios. Él se olvidó de sus tardes tirado delante del televisor, prefería estar con ella.

Pero algo estaba pasando, no en la superficie, sino como un magma profundo que quizás surgiera por un volcán. El volcán explotó un Domingo que ella le propuso visitar su casa para que viera su colección de discos de Blues en vinilo. Los dos eran aprendices de melómanos, cada uno en su estilo, y los dos en el Blues, aunque él tenía básicamente CDs. Y ella LPs. Tras apenas 3 ó 4 canciones, sin saber cómo, estaban abrazados besándose en el sofá. Azucena dijo un simple “Te quiero”, Xavier no encontraba las palabras, le dijo que sentía por ella algo que nunca había sentido por nadie, que quería que ese abrazo durara eternamente, y recorrer su cuerpo con caricias. Azucena le dijo “no sabes decir “te quiero”, pero me lo has dicho”. Creo que sí, y me encanta!!- afirmó Xavier.

Tardaron todavía un mes en irse a la cama, y descubrieron que eran totalmente compatibles: a los dos les gustaban las caricias por todo el cuerpo, el amor dulce, tierno, lento...

Xavier no sabía de donde sacó las fuerzas, pero le preguntó: Nunca he salido con una chica, pero...¿Quieres ser mi chica?”Siiiii, hace meses ya” ¿Y porqué no lo decías? “Por miedo”, dijo Azucena, “miedo a ser rechazada, sólo he tenido un novio y los pocos chicos que me han gustado han pasado de mí”

Esa noche durmieron totalmente acoplados, y Xavi y Azucena podrían haber llegado tarde al trabajo de no ser que a las 8 un pintor austriaco llamó a Xavier para proponer enviarle un catálogo con sus trabajos. Azucena ya se había acostumbrado a las constantes interrupciones: pero realmente estaba orgullosa de que su chico tuviera un trabajo de tanta responsibilidad en un museo reputado.

La relación se hizo “oficial” cuando se presentaron a sus respectivas pandillas. Los vaciles fueron tremendos, sobre todo a Xavier “Qué, soltero de oro, te han cazado!!” “Mira tú con el asexual, si es que dos tetas...”Las amigas de ella se alegraron enormemente de que, después de 10 años, hubiera encontrado a su chico.

Era un amor verdadero y recíproco.

Él vivía en un pequeño y precioso ático, en el que no quedaba espacio ni para un gato entre Lps, Cds, y libros de todo tipo. Ella vivía en un piso de 2 habitaciones, porque tenía claro que la sala y una habitación eran para la “cultura”, y la otra para ella. Todos los fines de semana los pasaban en el piso de ella, y se pinchaban música o leían en voz alta pasajes de libros (entre otras cosas, claro). Xavi había conseguido negociar las tardes del sábado libres, alegando, con informe médico, (inexistentes) trastornos de ansiedad.

Las 2 pandillas prácticamente se habían fusionado, y ya había algún esbozo de parejita más.

De repente, un día, Xavi le dijo que había conocido a otra chica que le gustaba más.

Azucena se quedó destrozada. Él le dijo que gracias a ella se le había curado la misoginia, y ahora le gustaban las mujeres. Azucena ni veía ni escuchaba, era un mar de lágrimas y sollozos. Xavier no sabía qué hacer, así que se fue.

Azucena tuvo que ir al médico que le receto antidepresivos y ansiolíticos. Gracias a ellos pudo ir a trabajar, pero cuando volvía a casa, todo era llorar y llorar. Adelgazó 15 Kilos en 2 meses, estaba esquelética. Cuando ya estaba pensando en tomar una sobredosis y suicidarse, una tarde de sábado llamaron al timbre, y ella pensó que era Xavi que venía a rescatarla, o a suicidarla dicíendole que iba a casarse. “Puedo pasar?” Esta siempre ha sido tu casa, tú te fuiste, yo no te eché, y no te cerraré nunca la puerta, siento un inmenso dolor, no rencor. “Gracias”.

¿que tal te va con tu chica?- preguntó Azucena.

Ya no es mi chica, el 'affaire' apenas duró tres semanas

¿Has encontrado a otra mejor?

Sería fácil, persona más superficial es dificil de encontrar. Pero no, cometí un error y ya estoy castigado de por vida.

Que error?, dijo ella, sabiendo la respuesta

Aunque tengo ya 43 años, como nunca había salido con nadie, emocionalmente era un crio de 15. Y, curada mi misoginia, hay mujeres que me resultan atractivas. No supe darme cuenta de que compartía mi vida con la mujer más maravillosa del mundo, y me dejé llevar por cantos de sirena.

¿Crees que volveran esos cánticos?

No, sin tí he tenido que recurrir a la medicación, incluso coger una baja.

Yo también estoy con medicación.

Azucena, aunque emocionalmente sea un crío de quince, intelectualmente tengo 43, y sé que sigo enamorado de tí, y sé que eres irrepetible. He venido a implorar tu perdón y a decirte que seré tuyo de por vida, aprendo fácil.

Xavi, me has fallado una vez, no habrá otra oportunidad.

...¿Eso quiere decir que...?

Que seguimos siendo pareja, sin reproches ni rencores, desde cero.

Xavi se echó a llorar con una mezcla de dolor y alegría. Ella le contemplaba, de alguna manera siempre había intuído que este momento llegaría. Le abrazó, y él lloró más fuerte aún y se agarró a ella con una desesperación terminal.

La pandilla (pues ya era solo una) también lo había pasado fatal, viendo a los dos con medicación, sabiendo que Xavi se había equivocado, viendo a Azucena perder peso de forma increíble...Así que se merecían una alegría: al sábado siguiente organizaron una super-fiesta en casa de Azucena, y lo primero que anunciaron es que estaban buscando piso porque se iban a vivir juntos. De borrachera a cogorza monumental osciló la cosa, Xavier y Azucena incluidos. Al levantarse el domingo con una resaca descomunal, había cinco de la cuadrilla tirados por el suelo de la sala.

Buscar piso era como esperar un hijo, nunca habían sido tan felices.

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