domingo, 6 de octubre de 2013

(micro) MIL CARAS, MIL ESPEJOS

Desde hacía bastantes años temía padecer paranoia o incluso esquizofrenia. Al fin se decidió a acudir al psicólogo, que le sometió a un tropel de tests, y concluyó que no padecía ninguna enfermedad mental. Pero él siguió sufriendo mil rebotes por las calles, caras que eran su espejo, caras que le devolvían la suya propia, y que se mostraban tan asustadas como él al encontrar a su sosías.

Probablemente todo empezó hacía unos diez años, pero en sus inicios no le dió la menor importancia, al fin y al cabo es muy común que alguien nos diga ¡¡ Cómo te pareces a 'X' !!. Pero cuando con el tiempo el fenómeno se fue intensificando llegó a la situación con que iniciamos el relato.

Estaba muy preocupado, a un paso de la locura, eran cientos de fotocopias suyas las que recorrían la ciudad.

Un día me lo encontré y me dijo que se encaminaba a su trabajo. Todos en el barrio nos preguntábamos en qué trabajaba. Vestía ropas caras y siempre se le veía paseando a su perrilla. Así que la curiosidad me espoleó y le acompañé. Entró en un moderno edificio en cuyo dintel relucía "Banco de semen".

4 comentarios:

  1. Qué hilado! jaja Me ha gustado ese toque de humor! A mí también me gusta crear finales especiales en mis historias :)

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  2. Bienvenida a mi pequeño club, Eva !! Me alegro de que te haya gustado el relatillo. La idea la tenía hace años, pero no le daba forma. Quería escribir algo largo, pero al final he optado por redactar el esqueleto en un micro. Más vale eso que tenerlo atascado...

    Un besico !!

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  3. Creo que todos los que lo hemos leido nos hemos sonreido al leer el final. Eso ya es un éxito. je, je

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  4. Pues si que es un éxito, Martín, sí, gracias. No hay muchos motivos para sonreir en estos tiempos....

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Gracias por colaborar a que esto mejore :-) Sois tod@s muy bien recibid@s. SALUD!!