viernes, 8 de noviembre de 2013

¿Cuantos relatos sobre músicos callejeros he escrito ya?

La verdad es que he perdido la cuenta, pero al menos deben de ser media docena. Ya os habreis dado cuenta de que ando seco para escribir, así que simplemente os contaré mi encuentro de hoy.

Hace ya días -bastantes- en que me quedaba con un saxofonista alto que toca en la esquina de mi calle. Hoy venía de comprar tabaco con unas monedillas, y le he preguntado a ver dónde se las echaba, pues nunca le ví con ningún recipiente a tal propósito. Me ha contestado que de momento no pedía nada, que se arreglaban bien su mujer y él con la pensión: toca en la calle porque le resulta placentero e inspirador. No es que toque exactamente Jazz, no es un gran improvisador, pero tiene un tono muy chulo.

Si ya pensaba que mi fascinación por los intérpretes de la calle había tocado techo, topar con alguien que no lo hace por dinero supera mis límites. Me recuerda al personaje de un relato que tengo en papel y que por pereza no transcribo.

Hemos estado un buen rato charlando, y me ha comentado que tocó en varios grupos de la "movida viguesa". Resulta estimulante que a sus 71 años un músico no pierda la ilusión.

Bueno, That's all folks ! . Disfruten de la noche de Viernes, y, a ser posible, no beban.

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