domingo, 26 de enero de 2014

No era mal chico...

No era mal chico, simplemente le faltaba un hervor, tenía poca inteligencia y aún menos memoria.

Por su cumpleaños su padre le regaló un pequeño conejito en su jaula de alambre. El chico lo dejó en el patio trasero, y se olvidó de él.

Quince días despues le vino a la memoria y cogió unas zanahorias para darle de comer.

Ya era demasiado tarde: el conejito estaba muerto con las patas delanteras ensangrentadas y roídas. Se había intentado devorar a sí mismo.

1 comentario:

  1. Tiene un cierto toque de inocencia y gore (muy matizado en las patitas del conejo) me ha gustado bastante. Un saludo y espero leer más cosas como esta

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