viernes, 28 de febrero de 2014

MORCI

Estaba tan tan gordo que sus amigos -muchos, se hacia de querer- le llamaban "morci" (de morcillón). Tenía 30 años y jugaba con fruición al sillón-ball, era fumador, y al día se tomaba diez o doce cervezas. Los cinco minutos que le costaba llegar a la cafetería donde se reunía toda la pandilla, le cansaban.

Era víctima ideal para un infarto, y éste llegó. Salió con vida, y le exigieron un cambio total de hábitos. El infarto le hizo enamorarse de la vida, y cumplió todos los mandamientos con total obediencia. Le dijeron que adios al tabaco y a la cerveza o a cualquier bebida gaseosa; le pusieron un régimen estricto que incluía mucha fruta y verdura; le permitieron sólo dos horas diarias aprox. de TV; y lo más importante, el ejercicio: tenía que llegar a las dos horas diarias de andar, y ahí no le pusieron patrón, simplemente que cada día o cada semana fuera ampliando el tiempo.


Empezó con 10 minutos, y casi sin darse cuenta llegó a la media hora. Ahí prácticamente se estancó, le costó 3 meses llegar a una hora. El subidón fue tal que en un mes estaba en las dos horas. Pidió cita con el médico y le dijo que ya había llegado a las dos horas, y que estaba enganchado. Si un día de fuerte temporal no se podía ni salir de casa, se ponía mustio y tristón. Lo que quería consultar al médico era si ya había llegado a un nivel suficiente de ejercicio. El médico se deshizo en elogios, y le dijo que era la hora de empezar a correr, había bajado 20 kilos, pero aún le faltaban 25. Medía 1'85, y cuando le dió el infarto pesaba 130 kilos, ahora estaba en 110, pero tenía que bajar a 85, era de complexión muy fuerte y ancha.


Por fortuna, cerca de su casa había un parque enorme, con varios circuitos de tierra prensada entrelazados entre sí.


Tomó el correr con la misma determinación que andar. Se compró una de esas especies de reloj que te indican lo que has recorrido. Durante los primeros 15 días sólo recorrió dos kilometros diarios, tenía que acostumbrar a los músculos a correr, un movimiento totalmente diferente a andar.


Nos ahorraremos detalles y simplemente diremos que llegó a los 20 Km. diarios.


Entonces creó llegado el momento de participar en alguna carrera. Faltaba un mes para la Behobia-San Sebastían, una popularísima competición en la que participan miles de corredores (incluso profesionales), de una longitud aproximada a una media marathon. Se inscribió y durante ese mes se dedicó a los 30 Km. diarios.


Llegó el día de la carrera y su posición final fue un alucinante puesto 15, entre los profesionales. Ya estaba lanzado, y aspiraba a la Marathon. Pasar de los 30 a los 42'195 Km. le llevó nueve meses. Corrió una marathon en su ciudad y dos en su provincia, y en ninguna bajó del puesto 25.


Un día, en sus dos horas de TV, vió un reportaje sobre la Marathon de New York, y dijo a los dos amigos

que le acompañaban: ¡¡ YO QUIERO ESTAR ALLÍ !!

Ya estaba en los 87 kilos, y consultó con su médico si podría participar en esa Marathon. La respuesta fue clara: entrenas sobre distancias de Marathon y has participado en 3, no veo ningún inconveniente. Eso sí, si te asfixias por el humo de los coches, déjalo inmediatamente.


No iba a conseguir sponsor, así que tiró de sus ahorrillos. Era un sueño.


El ritmo era super-exigente, así que no lo intentó seguir, simplemente se dedicó a disfrutar de estar corriendo la Marathon de NYC. A la altura de los 20 Km. le dio una "pájara" y pensó en retirarse, pero entonces su cuerpo empezó a segregar endorfinas y se sintió fenomenal. Empezó a adelantar posiciones y llegó a un punto en el que veía la cabeza de la carrera, de ahí no pudo pasar, pero llegó en un tremendo puesto 67. Nunca había sido tan feliz.


Tele 5 tenía la retransmisión de la carrera en exclusiva, y él resultó ser el tercer español. La televisión subió a los 3 primeros al podium de la tele y les dedicó una larga entrevista. Fueron célebres por una hora.


Diversas empresas estaban ojo avizor y le ofrecieron esponsorización.Él aceptó cuatro.


Corría 4 medias maratones y 3 maratones al año. Al menos ganaba dos.


Era bilbaíno de pura cepa, y Euskal Telebista se hizo con los derechos de todas las carreras en que participaba. Era como el F.C. Barcelona, temido por todos sus rivales. No siempre ganaba, pero nunca bajaba del 5º puesto.


Del insano anonimato a heroe local, lo que puede provocar un infarto...


sábado, 22 de febrero de 2014

La memoria colectiva de toda una generación, SALTA !!

Sí, y ahora vienen los putos tocapelotas de siempre y nos quieren etiquetar como "generación EGB", en un intento de someternos, hacer sentir gordos, viejos y calvos. Pues no, say it loud an proud !!! yo soy de la generación ¡¡ VIVÍ A TOPE LOS '80 !!

Smiths y Cure, heavies y siniestros, U2 y unos jovenes REM que aún componían grandes canciones (muy grandes, válgame el cielo!!), mods y rockers, punkies...Sí, también pestiños como Europe y Guns and Roses, pero por ahí estaban Metallica con los dientes afilados...Nuestros padres con nostalgia sesentera y nosotros emborrachándonos en el Bernabeu en aquel macroconcierto del '87 que si no estuvisteis no os daré envidia. Unos jovenes leopardos despiezando los USA, Michael y Prince, Radio Futura, las escenas locales en cada pequeña ciudad...Siniestro Total...

Un mundo en el que nadie tenía depresiones ni sabían quiénes eran jorge bucay y pablo conejo

"La orgía más cara de la historía" llamó Scott Fitzgerald a los felices '20. ¡¡La orgía más DIVERTIDA de la historia fueron los putos ALEGRES  '80, joder!! No sé de donde salió toda aquella alegría comprimida a nivel mundial...pero aquí tuvo que ver la muerte del gran facista, y desde luego esos horrendos calentadores que llevaban las chicas por encima de las medias...

Me recuerdo con los elásticos rojos, los botines blancos, las camisas de cuadros y aquellos foulards...

Y mientras todo aquello ocurría, iban creciendo en nuestra memoria aquellos saltos...la canción que mejor ejemplifica la decada de 1980...GO AHEAD..AND...JUMP!!!

viernes, 21 de febrero de 2014

Fumo. Como siempre.

Una fugaz cortina de humo atraviesa con levedad la luz. La pequeña lámpara está encendida. Fumo. Fumo como siempre desde que nos dejaste.
 Tres acordes y esa canción.
 ¿En que pozo estabas? Creo que fue la simple -y maldita- tristeza la que te mató.
¿Sabes? Phil murió...
Nunca lo pudiste asumir, ni tú ni yo concebíamos un mundo sin él.
Como yo tardé en entender tu Blues. Yo tampoco concebía un mundo sin tí.
Sabía (maldita sea, creía !) que te volvería a ver. Como a Dylan.
Quizás te amé demasiado, tal vez demasiado poco...
Ya no estás, y soy un huérfano que llora sobre sus propias lágrimas.
Y de fondo suena Gary Moore, y la magia existe.
Gary, estás en mi mente, en mi corazón (if you could see inside my heart) , en tu música que nunca morirá,
y en esta pequeña pantalla de mi ordenador.
¿Sabeis? Gary Moore murió...

In days like this
I need
no reason to cry

Para G. M. , 4-04-52, 06-02-2011

Y sí, va a llover hoy.

miércoles, 19 de febrero de 2014

UNA HISTORIA DESDE EL INFIERNO : exorcizando a los demonios

La cara oculta de la luna; Miles Davis


Situémonos : Miles estuvo enganchado a la heroína unos 4  ó 5 años (aproximadamente de 1950 a 1954), pero se las arregló para salir del atolladero tras haberse inspirado en el ejemplo del boxeador Sugar Ray Robinson (no olvidemos que Miles era un gran aficionado al boxeo, practicándolo él mismo).

Se liberó él solo en la granja de su padre tras siete u ocho días de atroces dolores: "Sientes que te vas a morir, y si alguien te garantizase que morirías en dos segundos lo aceptarías sin titubear. Tomarías el regalo de la muerte ante la tortura de la vida".

Durante el resto de los '50, todos los '60 y parte de los '70 estuvo "limpio".Pero tras un accidente con uno de sus ferraris ocurrido en 1972, Miles Davis se fue hundiendo poco a poco debido a: la mala acogida de sus últimos trabajos, la falta de inspiración, una serie de operaciones para la implantación de una cadera artificial -por las secuelas del accidente automovilístico-, una infección en una pierna, cálculos biliares, serios problemas en los labios provocados por la trompeta, y una terrible drogodependencia (no sé exactamente en que momento empezó su adicción brutal, esta vez a la cocaína), derrumbándose en 1975 e iniciando lo que algún autor llama "sus 5 años en la cara oculta de la luna", y yo prefiero llamar directamente EL INFIERNO.

Años más tarde recordará aquella época: "No me sentía en absoluto capaz de tocar la trompeta. No quería saber nada de la música: no la quería escuchar, ni siquiera oírla distraídamente, no quería verla, respirarla; no quería tener el menor interés. Sabía que un día volvería a la música, porque la trompeta era parte de mí desde que tenía doce años. Sólo que, entonces, no la sentía: estaba aburrido, aburrido a morir.Durante cuatro años no hice absolutamente nada: no salía ni siquiera para ir a una tienda". 

Aunque esto último se contradice con:
"Mi actividad principal consistía en tomar quinientos dólares diarios de cocaína y coger a todas las mujeres que lograra llevarme a casa". También era adicto al Percodán (un analgésico) y el Seconal (un barbitúrico), los cuales acompañaba con cerveza y cognac.

Cayó tan bajo que fue a parar a la cárcel por no pasar la pensión de alimentos a una ex-mujer, y al Pabellón Psiquiátrico del Roosvelt Hospital por ataques paranoicos. Pero el infierno también tiene un final, y a principios de los ochenta comienza una rehabilitación y vuelve a tocar.

Se podrían escribir páginas enteras sobre la no-vida de Miles entre 1975 y 1980, pero como dicen 091 "si es un poco triste esta canción/te daré una pequeña esperanza". La ayuda crucial para sacar a Miles del pozo llego de la mano de su propio sobrino, Vincent Wilburn. Miles le había comprado una batería cuando tenía 7 años, y Vincent se entusiasmó tanto, que finalmente llegó a estudiar en el Conservatorio de Música de Chicago: esa dedicación le había valido el respeto y el afecto de su tío Miles. En los últimos meses de 1979 Vincent iba con frecuencia a NYC a hacer compañía a su tío Miles. Sin duda, Dorothy, su madre y hermana de Miles, alentaba esas visitas como una manera de hacer que Miles dirigiese la mirada hacia un familiar, un sobrino al que adoraba y del que debía responzabilizarse cuando éste se alojaba en su casa de la calle 77 Oeste. Además Vincent, que sentía un entusiasmo juvenil por las cuestiones musicales, no dejaba de hablar de ellas con Miles; le hacía preguntas y le pedía que tocase algo. En poco tiempo ello pasó a ser un factor tan poderoso que por fin Miles comenzó a tocar la trompeta y, como dijimos, a principios de 1980 estaba nuevamente listo para dedicarse seriamente a la música.

No es objetivo de esta columna, en absoluto, hacer reseñas de sus discos de los '80, algunos realmente excelentes. Ni tampoco hablar de su muerte. Simplemente os quería hacer ver el lado atormentado del genio. Sé que no ha sido una columna agradable de leer, pero la verdad duele y el infierno en la tierra existe.


martes, 18 de febrero de 2014

Espinas

Bajo la tenue funda de mi colchón yacía un universo de espinas. Mi mente no podía apartarse de ELLA, ni de soñar con meses sin desplazarme de la cama y morir de inanición. Había apagado el teléfono para que nadie enturbiara mi infierno. Pero de repente...suena!!. Maldita sea, no lo había apagado, mi anciana mente debió soñar con ello.

¿Quien es el chiflado que quiere interrumpir mis planes de lenta muerte? No me lo puedo creer, es ella!! Por un instante mi cerebro piensa en milagros, aunque estoy seguro de que sólo quiere que nos devolvamos esas pinceladas de cultura que hemos compartido.

"¿Que tal?". Intento no ponerme trágico: bueno, no sé, tirando... Y tras un intercambio de sandeces, suena esa pregunta que no cabía ni en mis sueños: "¿Podemos volver a intentarlo?

Se me cae el teléfono, me caigo de la cama, sobre las gafas: las destrozo. Me importa una mierda, como si el piso ardiera y estallara en un segundo Chernobil. Balbuceo, debe de pensar que estoy drogado o borracho. Recupero el resuello, le pregunto...carajo, no sé lo que le pregunté!!!

Simplemente había una segunda oportunidad. Me desprendí de las espinas, hice un café, seguimos hablando...Sé que ella nunca hubiera jugado con eso. Me malvisto sin ducharme y no puedo esperar al puto bus. Cojo un taxi, y 3 minutos después nos estamos rodeando con los brazos y dicíéndonos "Te amo"

"Two hearts beat as one", como cantaron unos jovenes U2.

domingo, 16 de febrero de 2014

Sueñas en mí

Desde el inicio de los tiempos
tuvimos una precoz telepatía.
Yo siempre te llamaba
cuando reciente estabas en casa,
con tus locos horarios.
Si me despertaba añorándote
a las 5 de la mañana,
te llamaba y allí estabas,
feliz por escuchar mi voz...
¿Tan temprano,
tan tarde?
Ahora, a nuestros 95 años,
en la misma cama desde los 25
sueñas en mí,
porque yo sueño que en tus sueños aparezco
soñando en tí.

(es bonito soñar en el amor, verdad? Sobre todo cuando tu ex-novia te ha dicho que eres "patético")

jueves, 13 de febrero de 2014

La levísima idea para la gran novela americana que me gustaría escribir...

Con tu saxo tenor, tocado de una forma rara y torcida, cambiaste la historia del Jazz.
Fuiste el gran revolucionario. Kansas City se convirtió en la capital del mundo.
La gente se agolpaba en los clubs para verte a tí y tus duelos con Herschel Evans.
Mientras estabas con Basie, también formabas parte del pequeño combo que acompañaba a Billie Holiday.
En 4 años grabasteis 36 canciones, que son uno de los pináculos del Jazz.
¿Qué paso entre vosotros?
¿Erais amigos,
amantes,
novios?
¿Era una relación platónica y casi telepática?
¿Porqué os separasteis?
¿porqué Billie quiso cantar en tu funeral, casi 20 años después de vuestra separación, y no le dejaron?
¿Fue la tristeza de tu muerte
la que llevó a Billie a morir
pocos meses despues?
Yo soy la próxima, dijo.
Pasaste un año en la barraca de detención, y fuiste licenciado con deshonor.
Nunca volviste a ser el mismo.
Para mejor.
Tu tono se hizo más profundo y melancólico, mäs expresivo,más penetrante.
Fuiste siempre un hombre triste.
Y te refugiaste en las drogas y el alcohol
"Usted no tiene problemas,
Usted es un hombre blanco"
Moriste pero no has muerto. Mientras tu música siga sonando en muchos hogares, Lester Young seguirá vivo.

miércoles, 12 de febrero de 2014

COMPARTIENDO

Un vecino de mi barrio. Un veterano. Ya cumplidos los 63 años. Aún iba con su Scooter a todas partes. Recordando los viejos tiempos en que fue 5 veces campeón de España de 250 cc. Nos conocimos en una cafetería, los dos leyendo. Él una historia de los inicios de la ciencia en la Grecia clásica, yo una antología de Jorge Guillén. Entre dos "raritos" leyendo se establece una complicidad que acaba en diálogo. Él era una autoridad en Ciencias pese a haber estudiado Filología Hispánica. Igual que en mi caso, con una carrera de Químicas y experto en los "Episodios nacionales" de Pérez-Galdós y mucha narrativa y poesía en general. Dos carreras confundidas. Dos vocaciones erradas, cubiertas cuando el tiempo lo permitía.

Nos caímos bien inmediatamente. Siempre sabíamos que a eso de las 5 el otro estaría en la cafetería, y tras nuestros cafés salíamos a dar una larga caminata. No sólo era un experto en muchas areas de la ciencia, desde la física cuántica hasta la vida de las tortugas marinas. Había leído de todo. Para mí, era un placer escucharle, aprendía muchísimo. Un cinco veces campeón de españa de 1/4 litro tenía muchas historias que contar. Además había sido marino de la mercante, y conocía, si bien superficialmente, docenas de países. Con él aprendí de los libros y de la vida. Yo no creo haberle aportado mucho, salvo quizás mi entusiasmo juvenil (nos llevábamos 35 años) y mi afición al Rock clásico. Resultaba curioso ver a un canoso señor de su edad con una camiseta de "Abbey Road" o "Dark Side of the moon".

Los Sábados por la tarde, a eso de las 9, quedábamos en la cafetería a tomarnos una par de whiskys. Aunque se rumoreaba, aún no había entrado en vigor la ley que prohibiría fumar en cualquier lugar público, y ambos eramos fumadores: él en pipa, yo de puritos. Un día le presté "Trafalgar", y se quedó prendado de Pérez-Galdós. Yo tenía casi completa la colección de los episodios, y periodicamente le prestaba alguno. Él me dejaba de divulgación científica, pero, pese a mis estudios de química, nunca llegué a entender la Teoría de la relatividad ni la Física cuántica. Tampoco había sido un alumno brillante, lo confieso.

Un día, el dueño, de unos 40 años, se metió de forma agria en nuestra conversación sobre mujeres (era un machista recalcitrante) y Juan lo único que le dijó fue "Respeta las canas, joder!!!". Y se marchó. Nunca volvió a las cinco, nunca volvió los sábados a las nueve. No habíamos pisado la casa del otro, y como era un hecho cotidiano el encontrarnos a las 5, tampoco habíamos intercambiado teléfonos. De eso hace 3 años y sigo sintiendo su falta, nunca nos hemos cruzado por la calle. Yo sigo volviendo de vez en cuando, pero en balde. Una amistad rota por un gilipollas.

martes, 11 de febrero de 2014

La Extraña Herencia

Me has dejado una herencia, sí, una herencia algo extraña, pues no se compone de dinero y valores, sino de sangre que no seca, fuego que no quiere arder, y tiestos de plantas muertas.

Ya te fuiste varias veces, pero en tus ojos leía que volvías.

Ahora no. Ahora leo que jamás volverás.

Y no sé si lo más jodido es que hubiera otro hombre, o esta maldita incomprensión.

Pasaré siglos pregúntandome ¿Porqué? ¿Porqué?

Te vas sin discusión, sin explicación, sin razón, sin nada a lo que aferrarte, o aferrarme.

"El Jueves vengo con la furgo de mi padre a por mis cosas"

No, no hace falta, quédate con el piso y todo lo que hay dentro, incluidos mis aterrados fantasmas. Dame una semana para despedirme de nuestro antiguo hogar, buscar otro sitio, y ya está.

“Pero”...dice.

¡Calla!, tu has tomado tu decisión y yo la mía. El Jueves encontrarás mis llaves en el buzón.

Un par de ropa puesto y otro par de repuesto, una zamarra y unos botas de invierno, los CDs de Zeppelin y Purple, los libros de Balzac...y nada más.

El miércoles llamo a casa de sus padres y les digo "Ya están las llaves en el buzón"

Estoy un par de noches en una pensión, y está decidido, la vida sin ella es el vacío, carece de sentido.

Así que voy por la noche al puerto con mi mochila...

y me cuelo en un barco que va a pasar ocho meses frente a las costas de Somalia. Espero que los piratas acaben con mi sufrimiento. Cobarde siempre, cobarde hasta para suicidarme.

domingo, 9 de febrero de 2014

Sofía y la silenciada República

Sofía era una mujer tremendamente agradable, generosa y solidaria. Estaba divorciada, pero sus dos hijos ya estaban colocados y eran independientes, así que con lo que cobraba en la cafetería, donde estaba fija, le llegaba y le sobraba. Ella sabía que yo lo pasaba mal, y no era la primera vez que le tenía que pedir 20 ó 30 euros para acabar el mes. A menudo a fondo perdido.

Aquel principio de verano estaba realmente apasionada y nerviosa: iba a tener una niña saharaui con ella, 3 ó 4 meses, y las dudas sobre cómo tratarla la corroían. Yo le dije que la tratara como había hecho con sus hijos, pero ella seguía inquieta como un árbol en medio del huracán.

Al fin llegó el día. Fuimos a recogerla en mi vieja furgoneta, heredada de un amigo. No comprendía como cada año pasaba la ITV. La niña se llamaba Jamila, tenía 8 años, hablaba un casi perfecto castellano, y era una ciatura dulce y tiernamente bella. Nos enamoramos al instante de ella.

Vivía en el interior de la Republica Saharaui Independiente, y nunca había visto el mar., salvo desde el avión que la trajo. Así que lo primero que hicimos fue llevarla a una de las calas que bordeaban esta ciudad, y se deshizo en lágrimas. “En mi vida he visto algo tan bonito” -dijo.

Yo, para variar, estaba en el paro, así que pasaba casi más tiempo en la playa conmigo -tuvimos un verano muy benigno- que con su mamá adoptiva.

Uno de los escasos días que llovió -y la niña disfrutó mientras yo me cagaba en todo- coincidió que Sofía libraba, y nos encerramos por la tarde en mi apartamento a ver la tele, pero como yo no aguantaba la TV, les pinché algo de música. Cuando Jamila escuchó a Duke Ellington nos preocupamos porque pareció desmayarse, pero nos dijo “Tranquilos, estoy bien, esta música me ha emocionado más que la playa, no sé explicarlo”

Sofía se dio cuenta de que estábamos haciendo a Jamila más feliz de lo que nunca había soñado. Playa, excursiones, lluvias ocasionales, el Duque...y cantidades ingentes de cariño.

Parecía que habían pasado 3 días, pero llegó el momento de su partida. Le regalamos una minicadena, una cantidad brutal de pilas, y todos mis CD de Elligton. No quiso aceptarlo, pero a su edad aún no sabía lo que era el chantaje emocional.

Sofía y yo estábamos destrozados, habíamos perdido a nuestra niña, a nuestra hija. Un par de meses después nos llego una carta de la República, en la que los padres de Jamila nos decían que la niña nos extrañaba mucho, y que tenían 7 hijos a los que apenan podían mantener. Querrían hacer un viaje a España para conocernos y ver si podíamos ser sus padres de verdad.

Les pagamos el viaje, estuvieron 3 semanas, y se convencieron de que mejores padres no podía haber. Para entonces, yo me había decidido a sacar rendimiento de mi habilidad extrema para arreglar casi cualquier cosa, y no me iba mal, se acabaron los prestamos de Sofía.

Mis dos mujeres eran felices, yo era feliz...y lo que pasó entre Sofía y yo quizás lo cuente otro día...

sábado, 8 de febrero de 2014

En ese pequeño pesquero

Creo que nunca he sido más feliz. Ni cuando en el "Luna de plata", en un torrido verano, me leí -en 4 días tirado en cubierta casi en pelotas- "La guerra del fin del Mundo".

Mi felicidad llegó a última hora del último día, cuando el temporal nos dio un respiro.Llevábamos 4 días así, y yo salvé mi rostro, y quizás mi vida. Estaba orinando con mi cara a 20 cm. de un ojo de buey, y las olas hicieron saltar en añicos el contiguo. Al principio no fui consciente, pero al cabo de un rato comprendí que por un metro me había salvado.

Eso era un jueves, y el viernes amaneció despejado, una de las locuras de este tiempo gallego.

A las cinco de la tarde pusimos proa a costa, para vender en la lonja nuestra escasa cosecha.

Y de repente ocurrió el milagro que recordaré en -espero- mis futuras reencarnaciones. Una pareja de simpáticos delfines se acercó a menos de un metro de la borda, con el sol del anochecer de fondo, y nos acompanaron hasta casi el puerto. Un metro, un metro nos separaba de ellos. Tanta fue la emoción que me olvidé de todo, incluso de que tenía una cámara de fotos en el camarote. Es igual, toda la escena está grabada a fuego en el DVD de mi cerebro.

En mis numerosos embarques me he sentido acompañado por cientos de estos inteligentes cetaceos, pero no he vuelto a vivir esta escena.


Dedicado a los tripulantes del "Buraz", que me acogieron muchas semanas con su cariño, y perecieron en un maldito naufragio

viernes, 7 de febrero de 2014

TERROR FASCISTA EN EL SENO FAMILIAR ( II )

Los vencedores la llamaron "Guerra Civil". Hablemos con propiedad : fue un golpe de estado fascista contra un gobierno legítimo -si alguno lo es-, elegido al menos por la mayoría del pueblo . Fue un levantamiento militar que fracasó y que, incluso con la ayuda de Hitler y Mussolini, tardó casi 3 años en doblegar al pueblo.

Cometimos muchos errores y, considerando a aquellos mis predecesores, no fuimos los anarquistas los menos culpables. Todas las personas, sindicatos, y partidos opuestos al fascismo, deberían haber hecho piña. Pero no, el POUM hizo la lucha por un lado, la CNT por otro, La Guardia Civil catalana se mantuvo fiel a la república, las brigadas internacionales fueron un "quedar bien" de los países democráticos, el PCE a su aire...una verdadera calamidad. Y a los anarquistas se nos ocurrió, en 1937, montar una revolución en parte de la zona republicana. Así acaba conquistando Madrid hasta el imbécil de Franco, se lo pusieron en bandeja.

Un abuelo -Santos Rasero-, fusilado sin juicio (Bueno, todos los fusilamientos eran sin jucio) y enterrado en lugar desconocido. Y mi otro abuelo, como os conté en la anterior columna, condenado a muerte y salvado por circunstancias que podríamos llamar milagrosas. No es extraño que así haya salido yo -más que rojo- rojinegro.

Mi abuelo paterno, Santos Rasero, cometió el delito de ser un ferroviario comunista en el nudo ferroviario de Aranda de Duero. Con nocturnidad, él y 17 ferroviarios izquierdosos más, fueron montados en un camión y fusilados. Para rematar lo indignante del crimen, una vez muertos los montaron en un carromato de estiercol y fueron enterrados en un lugar cualquiera  del Monte Costaján, a donde la memoria histórica llegó en Noviembre del 2013, al fin!!

Santos era una persona generosa y solidaria. Cuando mi abuela le preparaba el almuerzo, sabía perfectamente que él no lo iba a comer, sino el primer hambriento que encontrara. En lo más crudo del invierno, podía salir con una recia zamarra y volver sin ella: mi abuela ya sabía que se la habría dado a algún mendigo. No estoy pintando un santo, sino los recuerdos contados por mi abuela a mi padre, y de éste a mí.

Dedicado a Durruti, y también a todos los maquis.

jueves, 6 de febrero de 2014

Esto puede acabar ocurriendo : Terror fascista en mi familia ( I )

La vida de mi abuelo materno merece una novela, novela que quizás algún día escriba, gracias a la prodigiosa memoria de mi, aún joven, madre. Y a mis recuerdos de esa persona regordeta y bajita, ex-bateria de Jazz, a la cual yo adoraba.Y los recuerdos de mi recientemente fallecida abuela.

Pero yéndonos exclusivamente a su condena de muerte y salvación, la historia es realmente novelesca. Mi abuelo, batería de Jazz, era el director de una banda, en Barcelona. Pero su principal lugar de actuación era la vecina Francia. En fechas cercanas al fracasado golpe de estado, la banda se deshizo. Sólo había dos formas de entrar a España: o por Hendaia, o por Perpignan. Mi abuelo, por razones desconocidas, eligió Hendaia, instalándose primero en Bilbao, y luego en Santander. Allá donde fuere hacía gala de su independentismo catalán, siendo incluso amigo del President Josep Tarradellas. Eso fue lo que le condujo a la carcel en Santander, barraca de la que sólo se salía para ser fusilado. El criterio de fusilamiento era muy democrático; la autoridad castrense al mando, entraba y decía: el 2, el 8, y el 21 (número de los catres).

Mi abuelo era el 15, y un día fueron designados el 13, el 14, el 16 y el 17. Para mi abuelo, desde entonces, el 15 fue un fetiche. No sé si ese día, unos días antes, o unos después, mi abuela cogió un taxi de gasógeno para desplazarse a la cercana Bilbao, en busca de unos documentos que quizás pudieran salvar a mi abuelo de la muerte. Estaba embarazada de mi madre. Por el camino, se encuentran a una pareja que le pide al taxi que pare. La idea del taxista es continuar, ya tiene pasajera, pero mi abuela le dice que pare y les recoja. La mujer se sienta al lado de mi abuela, el hombre delante. Mi abuela va llorando desconsoladamente, y la mujer le pregunta el porqué, mi abuela se lo dice, y el hombre que va delante le dice, tranquilo, "su marido no morirá, yo soy el Director de la carcel"

Pude disfrutar de abuelo hasta los 11 años, y me legó el Jazz.

Dedicado a todos los asesinados por Franco, durante y después del conflicto armado.

miércoles, 5 de febrero de 2014

En días como éste no necesito razones para llorar...

Sólo había que verle pegar saltos. La felicidad destilaba en sus prodigiosos dedos. La enésima despedida de “Robbo” le había dado la oportunidad de colaborar con su amigo del alma. Era el momento culminante. En Sidney ante más de 100.000 personas. Salieron a matar y no dejaron a un alma indiferente.

El líder y compañero de alocada juventud aún no había comenzado su descenso al autodestructivo infierno, estaba pletórico, y la presencia de Gary culminó la prodigiosa gira con probablemente el mejor disco de Phil, de Lizzy.

Ya no tenemos a Phil Lynott desde una aciaga vispera de Reyes de 1986, y hoy se cumplen 3 años de la muerte de Gary Moore. El Blues está de luto, el Rock está de luto, y yo llevo varios días triste y lacrimoso escuchando “Old New Ballads Blues”.

Gary no pudo salvar a Phil, y un fallo cardiaco nos dejó también sin él.

Yo amaba a estos 2 cabrones. Con Jimi y Miles muertos hace demasiado, sólo me queda Dylan.

No one understand the heartache/no one feels the pain/´cos no one sees the tears/when you're cryin' in the rain

Pero mientras me sostenga un hálito vital y existan los blogs, alguien recordará a Gary cada 6 de febrero

Os dejo con un baladón de los que ya no se hacen "No reason to cry".




EN: If you could see inside my heart,
ES: Si pudieras ver dentro de mi corazón,

EN: you'd see a loneliness right from the start.
ES: podrías ver una soledaded desde el inicio.

EN: These days I need no reason to cry.
ES: Estos días no necesito ninguna razón para llorar.

EN: If you could feel the way I feel,
ES: Si podrías sentir lo que siento,

EN: you'd know that every word I say is real.
ES: sabrías que cada palabra que digo es real.

EN: These days I need no reason to cry.
ES: Estos días no necesito ninguna razón para llorar.

EN: I always knew I would have to let you go.
ES: Siempre supe que tendría que dejarte ir.

EN: The years go by and the only thing I know
ES: Las lágrimas pasan y lo único que sé

EN: is that I love you still.
ES: es que te amo todavía.

EN: If I could see your face today,
ES: Si pudiera ver tu cara hoy,

EN: then all the emptiness'd be far away.
ES: entonces todos el vacío sería muy lejos.

EN: All the loneliness would pass me by.
ES: Todos la soledad me pasaría.

EN: Then I would have no reason to cry.
ES: Entonces no tendría ninguna razón para llorar.

martes, 4 de febrero de 2014

Uno de mis múltiples relatos de Músicos Callejeros

EN LA ESQUINA

Un hombre negro tocando en una esquina, una guitarra acustica con "cuello de botella", una guitarra acustica que suena como 100 eléctricas. Y una voz profunda, potente, rota, desgarrada. Desgranando Blues añejos, del Delta, haciéndolos sonar como si se hubieran escrito mañana. Mientras puedas encontrar esta escena en una esquina de tu barrio, esta ciudad imposible y aberrante tendrá un rinconcito en el que refugiarse. Cada día somos más los que nos dejamos abducir por esa música casi centenaria. Yo, que por fortuna tengo todo el tiempo libre del mundo, paso 2 horas por la mañana y otras dos por la tarde empapándome de cada lick, de cada inflexión de su voz, de su repertorio siempre cambiante. Fuí uno de sus primeros fieles, y ya hemos mantenido alguna conversación delante de un vinito. Era profesor de Ciencias Físicas en la Universidad de Philadelphia, y lo dejó todo plantado para venirse a recorrer Europa. España era su principal objetivo, y aquí esta, piensa permenecer un par de semanas más en Vigo y luego recorrer Coruña, Gijón, San Sebastian...ir poco a poco circunvalando la península. Yo le doy algunos consejos acerca de donde puede sacar más dinero, y tener el mejor clima (no ha elegido la mejor época para el norte, precisamente).


Nosotros seguimos con nuestro ritual, y somos cerca de 100 las personas que cada tarde nos juntamos alredor del hombretón y su guitarra. 4 ó 5 nos quedamos con él mientras recoge y nos vamos tomar el vinito que ya se ha convertido en habitual. Nosotros, aparte de darle algunos consejos sobre el carácter de las personas y el clima de cada sitio de este país artificial, nos limitamos a escucharle. Ha tocado y conocido desde a jovenzuelos como Kenny Wayne Shepperd hasta a viejas glorias como Furry Lewis. Pero no tiene nada grabado, ni en solitario ni en colaboración. No cree en la música grabada, piensa que tiene que ser obra del momento, y por tanto irrepetible.


Un día no vino, al siguiente tampoco...al tercero ya sabíamos que el sueño había desaparecido, habíamos vivido en el Delta durante casi un mes, y se acabo...ni despedidas, ni teléfonos, ni e-mails, casi mejor asi...

lunes, 3 de febrero de 2014

HORMIGÓN (y lágrimas)

Doblada el alma. Retorcida como el tronco de uno de esos torturados bonsais. Retorcido también el cerebro, colgando cabeza abajo cual murcielago en su cueva. Inexistente el corazón, o quizás transformado en un pequeño hexágono negro que dolía y dolía.

Ni él mísmo podía saber como conseguía responder a las preguntas de los periodistas, contestar a los e-mails procedentes del mundo entero.

Una maldita subvención que los políticos habían rechazado sistemáticamente. Tan solo pedía construir dos muros de hormigón armado, ya sabía que tarde o temprano tendría que ocurrir.

Voluntario, voluntarioso. Era una de esas personas que empeñaban su ser en lo que hacían, sin pedir nada a cambio. 20 años así..

El centro de ese micromundo, la envidia de todos los centros de investigación, de todas las universidades...

¿2 millones de euros? ¿Se puede valorar ese destrozo?

Yo estuve allí con mi gran amigo Ángel. El espectáculo era fastuoso, sobrecogedor. La mayor colección de Calamares Gigantes del mundo.

Luarca. Museo muerto en pleno temporal por no querer construir dos malditos muros de hormigón

Luego la boca de esos bastardos se llenará hablando de I+D+i. Losas de hormigón en vida es lo que merecen.

domingo, 2 de febrero de 2014

...si no era hoy, era mañana...

No quería hacerlo. Paseaba por toda la casa como un chimpancé enjaulado. Se hizó un café, llamó a un par de amigos para charlar de intrascendencias políticas y futboleras. En vez del café abrió el frigorífico siempre repleto de cervezas y eligió una buenísima, negra. Se sentó ante el televisor a ver un poco de basura "algún día tengo que contratar el National Geographic" -pensó.



No podía permanecer en casa sin hacerlo, así que salió a dar -lo que él intentaba que fuera- un largo paseo. La realidad es tozuda y en menos de media hora estaba de vuelta en casa. Intentó hacer sudokus, releer a Kropotkin, concentrarse en un puzzle de un tigre que se le resistía...



Era igual, nada podía separar su mente de aquel cuadrángulo. Era como El Aleph. De todas formas, si no era hoy, era mañana...



Así que allí se dirigió, rasgó el plástico que lo envolvía, olisqueó el carton, lo abrió para contemplar el diseño central...y eligió una cara y una canción al azar: "If I had possession over Judgemente Day". Precisamente esa canción, la que le perseguía desde los -ya parecían milenios- que la más extrema derecha se había instalado en el poder.




Si, como decía ese viejo blues de Robert Johnson, tuviera posesión sobre el "Día del Juicio", condenaría al más terrible de los múltiples pisos del infierno a toda la espantosa masa de fascistas e ignorantes (¿No es lo mismo?) que estaban destrozando piedra a piedra todos los pilares construidos desde que Franco murió.



Durante días, y a un volumen brutal, sólo sonó esa canción en su equipo, día y noche. No quería hacerlo. Paseaba por toda la casa como un chimpancé enjaulado. Se hizó un café, llamó a un par de amigos para charlar de intrascendencias políticas y futboleras. Pero si no era hoy era mañana.


Y al final lo hizo. Era cazador. Recortó los cañones de su escopeta, cogió el fusil de cazar ciervos, y en plena calle se lió a tiros con todos sus ultraderechistas vecinos. Falleció a manos de la policía y todos los voceros sociales condenaron hipócritamente sus acciones, pero en el infierno se encontró con Durruti y todos los miembros de su Columna. Había merecido la pena.



sábado, 1 de febrero de 2014

Mi perra y mis fantasmas

Siempre tuve claro que querías a mi perra más que a mí. Con tu hijo era lógico, si no le quisieras más que a mí sería la definitiva evidencia de tu desequilibrio.
Que tu hijo quisiera más a Saritah también entraba en lo normal. Era cariñosa, mimosa, retozona, divertida y suave.
Lo que no entiendo es qué pintaba yo de cuarto ángulo de ese triangulo de playa de invierno.
O de quinto angulo de una ya colmena que incluía a tu novio de Skype.

En todo caso...¿qué pintaba yo en tu vida?
Me decías que no fuera demasiado cariñoso delante del chavalillo.
Y luego me reprochabas no ser cariñoso.
Había que respetar las formas, pero luego follábamos a puerta abierta al lado de la habitación del niño.
"Sexo tántrico" le llamabas, algo que no habías sentido con tu legión de amantes.
 
En cualquier caso, ni Saritah ni yo estamos ya en tu vida.
Y sinceramente te diré que quise mucho más a Saritah que a tí.
Y ahora no encuentro el mechero; he perdido el Zippo de los Beatles, lo cual también duele más que tu pérdida.
A ver con que demonios les doy fuego a mis fantasmas, precisamente hoy que nos tocaba hablar de la CNT en la guerra civil.