viernes, 28 de febrero de 2014

MORCI

Estaba tan tan gordo que sus amigos -muchos, se hacia de querer- le llamaban "morci" (de morcillón). Tenía 30 años y jugaba con fruición al sillón-ball, era fumador, y al día se tomaba diez o doce cervezas. Los cinco minutos que le costaba llegar a la cafetería donde se reunía toda la pandilla, le cansaban.

Era víctima ideal para un infarto, y éste llegó. Salió con vida, y le exigieron un cambio total de hábitos. El infarto le hizo enamorarse de la vida, y cumplió todos los mandamientos con total obediencia. Le dijeron que adios al tabaco y a la cerveza o a cualquier bebida gaseosa; le pusieron un régimen estricto que incluía mucha fruta y verdura; le permitieron sólo dos horas diarias aprox. de TV; y lo más importante, el ejercicio: tenía que llegar a las dos horas diarias de andar, y ahí no le pusieron patrón, simplemente que cada día o cada semana fuera ampliando el tiempo.


Empezó con 10 minutos, y casi sin darse cuenta llegó a la media hora. Ahí prácticamente se estancó, le costó 3 meses llegar a una hora. El subidón fue tal que en un mes estaba en las dos horas. Pidió cita con el médico y le dijo que ya había llegado a las dos horas, y que estaba enganchado. Si un día de fuerte temporal no se podía ni salir de casa, se ponía mustio y tristón. Lo que quería consultar al médico era si ya había llegado a un nivel suficiente de ejercicio. El médico se deshizo en elogios, y le dijo que era la hora de empezar a correr, había bajado 20 kilos, pero aún le faltaban 25. Medía 1'85, y cuando le dió el infarto pesaba 130 kilos, ahora estaba en 110, pero tenía que bajar a 85, era de complexión muy fuerte y ancha.


Por fortuna, cerca de su casa había un parque enorme, con varios circuitos de tierra prensada entrelazados entre sí.


Tomó el correr con la misma determinación que andar. Se compró una de esas especies de reloj que te indican lo que has recorrido. Durante los primeros 15 días sólo recorrió dos kilometros diarios, tenía que acostumbrar a los músculos a correr, un movimiento totalmente diferente a andar.


Nos ahorraremos detalles y simplemente diremos que llegó a los 20 Km. diarios.


Entonces creó llegado el momento de participar en alguna carrera. Faltaba un mes para la Behobia-San Sebastían, una popularísima competición en la que participan miles de corredores (incluso profesionales), de una longitud aproximada a una media marathon. Se inscribió y durante ese mes se dedicó a los 30 Km. diarios.


Llegó el día de la carrera y su posición final fue un alucinante puesto 15, entre los profesionales. Ya estaba lanzado, y aspiraba a la Marathon. Pasar de los 30 a los 42'195 Km. le llevó nueve meses. Corrió una marathon en su ciudad y dos en su provincia, y en ninguna bajó del puesto 25.


Un día, en sus dos horas de TV, vió un reportaje sobre la Marathon de New York, y dijo a los dos amigos

que le acompañaban: ¡¡ YO QUIERO ESTAR ALLÍ !!

Ya estaba en los 87 kilos, y consultó con su médico si podría participar en esa Marathon. La respuesta fue clara: entrenas sobre distancias de Marathon y has participado en 3, no veo ningún inconveniente. Eso sí, si te asfixias por el humo de los coches, déjalo inmediatamente.


No iba a conseguir sponsor, así que tiró de sus ahorrillos. Era un sueño.


El ritmo era super-exigente, así que no lo intentó seguir, simplemente se dedicó a disfrutar de estar corriendo la Marathon de NYC. A la altura de los 20 Km. le dio una "pájara" y pensó en retirarse, pero entonces su cuerpo empezó a segregar endorfinas y se sintió fenomenal. Empezó a adelantar posiciones y llegó a un punto en el que veía la cabeza de la carrera, de ahí no pudo pasar, pero llegó en un tremendo puesto 67. Nunca había sido tan feliz.


Tele 5 tenía la retransmisión de la carrera en exclusiva, y él resultó ser el tercer español. La televisión subió a los 3 primeros al podium de la tele y les dedicó una larga entrevista. Fueron célebres por una hora.


Diversas empresas estaban ojo avizor y le ofrecieron esponsorización.Él aceptó cuatro.


Corría 4 medias maratones y 3 maratones al año. Al menos ganaba dos.


Era bilbaíno de pura cepa, y Euskal Telebista se hizo con los derechos de todas las carreras en que participaba. Era como el F.C. Barcelona, temido por todos sus rivales. No siempre ganaba, pero nunca bajaba del 5º puesto.


Del insano anonimato a heroe local, lo que puede provocar un infarto...


6 comentarios:

  1. Muy ilustrativo.
    A veces tocar fondo nos abre los ojos.
    Pero no hay que arriesgarse, mantener unos ejercicios moderados y una dieta sana te puede alargar el turno,pero sobre todo la salud.
    No siempre se sobrevive un infarto.

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    1. Gracias por intervenir, Carlos !! Este relato lo escribí para ver si un amigo y yo, que llevamos una vida super-sedentaria, nos animábamos a hacer algo de deporte. Recientemente me han retirado una medicación que me hacía estar como una bolita, y además me provocaba un cansancio infernal, espero empezar a mover el culo. Además es que tiendo casi siempre a escribir relatos tristes, y me apetecía relatar algo positivo por una vez. No es que yo aspire a correr una maratón, pero desde luego que va siendo hora de hacer algo de deporte. Un saludo !

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  2. Me temo que lo que publicas va a menguar, en eso vas a la velocidad del rayo. Imposible seguirte.
    Dicen que el ejercicio es sano, yo de invierno practico lo que practicaba el protagonista al principio, de verano el segayerba, que no veas como crece con los días tan largos..
    Salu2.
    Oye, que estoy recopilando datos para seguir ese puñetero relato que me habéis dicho que ha de continuar. Veremos; segundas partes...
    Otros salu2.

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    1. Voy a intentar publicar un solo relato por semana, me entusiasmo y me paso, lo sé.
      ÁNIMO, ALFREDO!! Las pistolas del abuelo tiene madera para una pedazo de novela. Dale duro !!!

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  3. Has descrito uno de los grandes problemas de la sociedad. Nos aletargamos en actitudes y comportamientos banales que pocos beneficios pueden reportarnos, pensando que todavía tenemos tiempo para hacer grandes cosas o cambiar aquello que está mal. Y de pronto, un día, algunos afortunados reciben un aviso que les hace despertarse y caminar hacia un lugar concreto.

    Tienes razón, tú relato de esta vez es más positivo de lo acostumbrado y tengo que decirte que me ha gustado.

    Un abrazo!

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    1. Mister, a veces intento escribir cosas positivas, pero mi natural melancólico se va casi siempre por otros derroteros. Me alegro de que te haya gustado, a mí me parece simple y banal, pero bueno, no siempre se puede estar inspirado...

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Gracias por colaborar a que esto mejore :-) Sois tod@s muy bien recibid@s. SALUD!!