jueves, 27 de marzo de 2014

La música, siempre la música, viene al rescate

(no creo que pueda mantener mucha periodicidad, estoy de bajón, pero de vez en cuando necesito escribir algún texto...)

Unos creen en Dios, otros creen en Billie Holiday

Esa garganta, dulce pero rasposa, bella pero hiriente, viva y agónica, creó una leyenda. Su fotografía debería figurar en todas las enciclopedias al lado de la palabra SENTIMIENTO. Cuando los hijos de mis sobrinos me pregunten qué era esa desaparecida sensación, les pincharé "Strange Fruit". Por aquí hablé una vez -creo- de la máquina del tiempo. Un tiempo que ella definió mientras sufría y se desangraba en cada vaso de ginebra. "All or nothing at all" : pues sí, Billie, nos lo diste todo mientras te quedabas en la nada más absoluta.
Quiero ir más allá de tu leyenda negra, quiero escribir la novela que mereces, añadir miel imaginaria que bañe un poco esas heridas, que de tanto repetirlas ya carecen de sentido. Topicazos que siempre hacen hincapié en la destruida, destructora y autodestructiva ¿vida? de una mujer negra en la primera mitad del Siglo XX.
Sí, quiero ser tu cuerpo y alma, quiero contar otra historia, la de una redención color crema donde tú y Prez esteis juntos por siempre. Lady, ayúdame desde donde estés, cuéntame justo lo que deseo saber y te daré al menos esas pizquitas de felicidad que mereciste. Quiero contar la magia blanca y desteñir un poco la negra. Cántame al oído mientras Lester me sopla suavemente en el otro, cántame y dame fuerzas para la ingente tarea de escribir esa novela agridulce (y sólo agridulce) que aún nadie se ha atrevido a escribir. Aunque me quede muerto como Capote tras escribir "A sangre fría".

Lady, I love you





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