lunes, 28 de julio de 2014

IRLANDA

Alberto no veía la luz, se sentía solo.

Difícil edad los 30ypico, como bien retrataba la serie. Si no se está emparejado y con hijos la soledad aprieta, tus amigos ya no tienen tiempo y no haces mas que saltar de relación insatisfactoria a otra aún más insatisfactoria.

Un día, paseando por uno de los lugares que habían crecido últimamente en su ciudad, escuchó "Roxanne", Police fueron su primer gran amor, y recordó aquella mítica nochevieja donde ejercía de pincha -como siempre- y estaba especialmente inspirado. Fue "in crescendo", y cuando llegó a LA CANCIÓN todas las cabezas saltaban locas. Sí, Police marcaban su vida como si ningún otro acontecimiento hubiera sido tan relevante como descubrirlos.

Era un músico callejero quien la interpretaba. Le echó un billete de cinco euros, le acababan de pagar unas enormes dietas que le debían, maldita burocracia.

"¿Estás bien?", "me acabas de echar cinco euros". Tío, has tocado la canción de mi vida.

Dos enfermos, dos personas que eran como apestados porque nadie entendía cómo se puede sentir así la música. Inevitablemente estaban predestinados a conocerse.

El sueño de Alberto siempre había sido tocar el bajo, y Kike daba clases. Otra inevitabilidad.

Alberto tenía un oído prodigioso, en menos de un año podía acompañar cualquier canción, y cuando su trabajo se lo permitía tocaba en la calle con Kike.

¿os imaginais la historia que debería ocurrirí mil veces, no? Disco, gira...y de repente una oferta para tocar por Irlanda.

Preparar a toda prisa un repertorio, y primer concierto, primer local, y la locura se desató; la cerveza negra chorreaba, irlandeses de nacimiento y de sentimiento hermanados.

Nunca pudieron -ni quisieron- salir de allí. Se convirtieron en la mejor banda de la isla, y nada les ataba en Galiza. Van Morrison les dió su bendición, y eso era suficiente.