lunes, 29 de septiembre de 2014

La verdad fragmentada




Conozco las causas de mi inmundicia actual, y me las niego, me las oculto, las disminuyo...para que no duelan.
A los demás las cuento fragmentarias, partidas, anécdóticas...
Nadie sabe la verdad salvo un cofre en mi interior. Cofre que apenas se abre, pero cuando lo hace, cuando lo hace... brotan relámpagos fúnebres e hirientes.
Ninguno imaginais lo tremendo de mi error.
¿No son suficientes, señor mío, 20 años de pena, por incumplir un "no iré"?
No os voy a contar la realidad, aquel "busqueite tanto", aquella frase de Cortázar, aquellos 091, aquella magia en cada fugaz instante de miradas robadas
No penseis que os lo estoy contando, ni mis mejores amigos (si es que me quedan amigos) lo saben; sólo cuento una versión cinematográfica y adulterada.

La verdad sólo la conoce el cofre
y es el cofre quien maneja mi vida.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Te sueño desnuda



Te veo, te veo cada día vestida. Y despierto te sueño desnuda. Despierto, sí, las horas de oscuridad se eternizan sin tí, y escucho un blues tras otro. En la pantalla, en los dados apiñados, escucho una melodía que me dice que lo intente con ternura. ¿Ternura?; si sólo fuera eso lo que siento... No sé qué más quieres de mí, y ahí estás, inaccesible, mientras vacío mi soledad en cartas manuscritas que nunca buscarán tus dedos, en músicas de doce compases y voz femenina, en esa voz de Etta James que canta "Miss You". Ser tu amigo no es suficiente, tu amante tampoco, "todo" es lo que anhelo y nunca se cumplirá. ¿Recuerdas cuando me pediste un compromiso? La tierra ha dado muchas vueltas desde que ni pude ni supe, y ahora soy yo el que mataría por volver a escucharlo de tu boca deseada. Joder, sí!!! Sí, quiero que mi vida entera gire como un satelite alrededor de tu querida presencia. Nunca leerás esto, nunca te lo diré, pero al menos me queda la rockin' pneumonia and the boogie woogie flu.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Y tenerte entre mis brazos...



Un beso. Sí, así es como suelen organizarse las cosas, primero un beso.
Pero no, yo quiero que empiece por una mirada, tus ojos atrapando los míos y escabulléndose de pánico ante la marejada, la mar de fondo, la mar desatada...Mis ojos detenidos en tus labios gordezuelos, en tus mil sonrisas, en el verdor tras las pestañas, en...sí, también en tus curvas.
Quizás me invites a cenar, y cuando ocurra el rutinario beso en las mejillas ya sabremos que hemos caído en un pozo imparable, pero ninguno querremos ser el primero.
Sí, cenaremos, y luego? Antes de darme cuenta tus muslos estarán sobre mí y mis manos en tus pechos, como antes, como siempre, porque...sabes? Nunca ha habido otra mujer, quizás hubo una, pero todo es neblina. Realmente eres tú, te esperé 42, ahora otros 5, y tampoco tengo ya prisa, si no es aquí será allí, pero será, porque tú también me has buscado toda tu vida...Y cuando nos sumerjamos uno en otro ya no habrá vuelta atrás, seré el alfil y tu mi reina, y nuestra guerra no tendrá final...
"Busqueite tanto..."

Otro año más, otro OTOÑO está aquí








Siempre lo sientes llegar. Un olor húmedo y levemente dulzón, una sensación de inestabilidad, una luz oscura pero transparente. De repente Lady Day suena lejana. Siempre lo sientes llegar. Da igual que sea 10 de Setiembre o 5 de Octubre, el calendario no importa. Es una sensación que viene desde pequeño, desde la inconsciencia de la infancia

La estación de la melancolía ha llegado. A veces es tan repentino... como aquella vez que te sorprendió, al salir del kiosco, con el fallecido “Cuadernos de Jazz” bajo el brazo. Cuando entraste aún era verano, cuando saliste era otoño.

Sabes que se sucederán las semanas escuchando a Prez y Lady Day. Tienes sus discografías completas. Prez, el saxofón más dulce que ha existido; Lady, la hermosa destrucción. Se acabaron el Funk y el Hip-Hop; se acabó, incluso, el Blues...el Swing y el Jazz vuelven a llamar a tu puerta, y te llena de gozo.

Durante años sólo tenías un miedo: enamorarte equivocadamente, y siempre te enamoras en otoño. Pero no, ya te las sabes todas, sabes cómo huir de las encantadoras de serpientes. Los marineros no se alegran si escuchan cantos de sirena. Y tú no vas a tener en tu corazón más restos de naufragio. Siempre te cuesta horrores olvidar, te hechizan facilmente, te exprimen hasta dejarte vacío, y se van. Por eso Billie Holiday es mejor compañía que un vampiro emocional. Por eso la amas.

Ahora vas por la calle y piensas en ideas para relatos; el otoño es la estación creativa, inspiradora y luminosa para tus pensamientos. Vas llenando hojas que luego transcribes al ordenador, hojas de un pequeño cuaderno que siempre llevas encima, y cuando te paras en plena calle, y te pones a escribir, las personas te miran como a un insecto palo.

Si el paseo es largo puedes tener 4 ó 5 ideas esbozadas, algunas se convertiran en relatos, otras no.

El CD de Lester y Oscar ya estaba puesto en el reproductor, solo hay que darle al “play”. Una obra maestra, una pieza mágica a la que siempre vuelves.

Siempre lo sientes llegar, y este año más que nunca, será que te haces mayor...

domingo, 14 de septiembre de 2014

Como el Deseo y el Sueño







Hoy te soñé, soñé que te tenía. Sí, eras mi amiga, mi hermana, pero sabes? Te deseaba como no he deseado jamás. Sí, aquellas eternas preguntas: "¿Qué tal te va con tu argentino?", y la eterna respuesta, siempre feliz. Yo no quería que te fuera bien, quería que se acabara el idilio y te dieras cuenta de que yo SIEMPRE había estado allí, siempre un paso por delante del Amor.

Conocí a una mujer que, tras mil años de sufrir, giró el cuello hacía el amigo de su vida y vió lo que hasta entonces se le escapaba de los dedos. Yo quería que tu lo hicieras. Joder, a quién coño mirabas??? Durante años tu único refugio eran mis abrazos, y mientras te abrazaba imaginaba tus pezones reventando mi paladar; mi polla enchendo de semen ese cuerpo adorado; mis manos transportando, cada mañana, rosas y champán hacia la cama; mis pies soportando el peso de tu cuerpo, atravesando la puerta del hotel en las Maldivas. Mis hombros rodeados de tus bellos muslos, para que pudieras ver a Michael bailar ...sigo, darling?

Ya no estoy; sí, el que ya no está soy yo, me fallaste nena. Y no, no fue por tu falta de deseo, fue por tu falta de amistad. Si me hubieras dado un tanto así, hubiera sido tu felpudo, pero hasta un felpudo se cansa de ser ignorado...

Hoy te he soñado, sí, pero llegará un día, Mary Coast, en que me sueñes y sepas que la cagaste, la cagaste bien.. Bye bye.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Me desperté esta mañana...



I Woke Up This Morning, así empezaban tantos viejos Blues...Sí, me desperté esta mañana y algo había cambiado en mi redor. Aquel poster de Miles Davis se había tornado sepia, y  en la habitación de al lado, donde desde meses atrás Sergio ya no vivía, sonaba la inconfundible guitarra de Albert King. Fiel a mi costumbre me preparé un café bien cargado (“keroseno en vena” los llamaba mi ex-), me lié un cigarrillo, y comprobé que las plantas de marihuana seguían en el balcón, mientras la anciana de enfrente se deleitaba con mi cuerpo desnudo al entresol recién amanecido.



Sí, el viejo Albert seguía sonando y ya la intriga me recomía, así que obvié la ducha para dirigirme a aquella habitación que algún día debería limpiar. No se abrió la puerta, lógicamente, como no se debería de abrir la de cualquier habitación encantada que conservara la suficiente dignidad.



Era “LiveWire/Blues Power”, uno de los más clasicos discos que se hubieran pergeñado jamás. Y chasqueaba el vinilo, perféctamente reconocible, a un volumen que seguía “in crescendo”. Sergio había vendido su plato Technics cuando se le acabó el subsidio, a Sergio no le gustaba el Blues, y quizás más importante, Sergio se había suicidado cuando su novia le dejó por aquel imbécil empresario engreído y podrido de oro.



Las botas de piel de foca con puntera de acero, que mamá me había traído como regalo de su viaje a Groenlandia, por fín iban a valer para algo. Dieciocho patadas, sí, dieciocho, y la puerta se vino abajo.



Sergio, el querido Sergio, follaba con su ex-, Albert King sonaba, y yo estaba liando un canuto en la esquina, sentado sobre el cadaver de una preciosidad de unos 20 años. Un momento, si yo estaba allí, ¿quién era yo? La verdad es que no importaba demasiado: colegas, sexo, blues y marihuana; me sumé a la fiesta...hasta que la polícía vino al olor de aquel cadáver descompuesto. Ahora estamos nosotros y nuestras réplicas en esta celda, y en la vecina alguien, mientras escribo, interpreta a Albert King...




lunes, 8 de septiembre de 2014

PERDIDO





Perdido, sí, como decía el Duque. El gato había orinado en el doble vinilo de Muddy Waters y le pareció una señal para empezar a ordenar sus discos de Blues. Había ido acumulándolos según los escuchaba, en su última fase bluesera, hace un par de meses, y ya no localizaba los de Son House. Se sorprendió de tener tantos, y lo celebró pinchando "Highway 49". Era un viejo CD de novena mano, comprado en aquel encantador cuchitril, enano rastro gigantesco, al cual sólo se acercaban los locos que buscaban ese objeto que alguien había despreciado.

Callejas retorcidas, barrios en los cuales la palabra "paralelas" no existía, y como recompensa, al final se hallaban aquellas oxidadas persianas, siempre abiertas, en lluvia y en domingo, en nieve y en puente. "Trazo de tiza" de Miguelanxo; una tetera de cobre, gigantesca; aquel poster de unos R.E.M niños y melenudos., muchos libros de Stanislaw Lem, ilegibles por la traducción del polaco al mexicano; y la primera edición irlandesa de "Shades of blue orphanage"....parte de su cosecha antes de que los buitres orinaran por la calle y un banco creciera donde tantos sueños recordados se acumulaban.

Venganza. Ocho meses sin poder comprar nada, el número 1 de "National Geograhic - Historia" ajado de releído, y las mañanas de los sábados convertidas en resaca en lugar de ilusión a la caza de la sorpresa.

Venganza. Ocho meses sin poder pasear por el barrio le habían convertido en un geniecillo de internet. La deepweb era su casa, y la sucursal -que había edificado su dinero robado sobre el almacén de maravillas- tenía medidas de seguridad de chocolate derretido.

Sí, hacer una transacción era fácil. Tres millones doscientosmil euros andaban sueltos y sólo Marcos lo sabía. Interés en pasarlos a su cuenta no había ninguno, sin la tienducha de viejo ya no tenía dónde darse caprichos. Pero había otros planes más interesantes: conocía el número de cuenta del jefe político de los yihadistas españoles, y el del fiscal antiterrorista. Una transferencia, un chivatazo, la brigada de delitos informáticos sedienta de gloria y sangre, un juez honrado...Nadie le devolvería los cinco años encarcelado por no quemar un contenedor, pero aquel fiscal sabría que con los expulsados del sistema ya no se juega.