domingo, 22 de marzo de 2015

El parque del anochecer

Era la tercera vez que iba al parque de noche. Desde que se había trasladado a aquel barrio, hacía apenas una semana, el parque se iba convirtiendo en su mudo compañero al salir del trabajo. No tan mudo al fin y al cabo, estaba poblado por decenas de especies de pequeños pajaritos que alegraban, con sus cánticos, su alma seca tras 12 agotadoras horas de camarero multiusos. Le sorprendía que los hubiera nocturnos, siempre había asociado a las avecillas con el amanecer.

Un martes, paseando por el casco viejo en su único día libre, en el escaparate de una pequeña y polvorienta librería descubrió un libro sobre el canto de las aves. Entró y charló durante dos horas con aquel encantador anciano, un personaje fascinante que se convirtió en su compañero favorito de los martes, de todos los martes. Compró el libro, y en unos meses ya conocía a toda su cantarina tropa nocturna.

Su padre había muerto cuando él tenía 3 años, no conoció a su abuelo, y no tenía hermanos mayores, así que aquel dulce vejete se convirtió en la referencia masculina que siempre le había faltado. Había pescado el bacalao en Terranova, extraído carbón en Asturias, recogido fruta por toda Europa…eso sí, siempre acompañado de libros. Cuando ya planeaba asentarse apareció alguien que vendía aquella librería, y, como él decía, la convirtió en punto de referencia de todos aquellos temas que las demás librerías ignoraban. Incluso tenía su página en Facebook!!

No pudo creerlo cuando, un triste martes de octubre, la librería estaba “Cerrada por defunción”. Llamó a la hermana de su amigo y le confirmó lo ya sabido: el domingo había fallecido de un fulminante ataque al corazón, el funeral era dentro de escasas horas en la parroquia del barrio.

La iglesia estaba abarrotada, era un ser amable y amado; había muchas lágrimas. Al salir del funeral habló con la hermana sobre la librería, y le dijo que quería comprarla. El acuerdo fue fácil.

Allí pensaba pasar el resto de sus días, pero el momento más feliz fue cuando, a los 15 años de muerto su amigo, un jovenzuelo, vivo retrato del antiguo librero, entró para preguntar acerca de aquel viejo libro sobre cánticos de aves…

12 comentarios:

  1. Y quizás la historia se repita... Un relato muy bonito, muy dulce y sereno. Y algo triste. Un hombre solitario que encuentra un amigo y vuelve a quedar "solo".
    Ahora puede ser él ese amigo.
    Un beso

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  2. Si, Nena, aunque a veces meto humor negro y puras macarradas, este tipo de relatos con -quizás- final feliz, me pueden. Gracias por tu fidelidad!!!

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  3. El ciclo sin fin, como cantaban en El rey león...

    Excelente texto.

    Saludos

    J.

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  4. Muchos de mis textos no pueden evitar ser cíclicos; no soy budista ni nada de eso, pero el concepto de "la flecha del tiempo" es una pura invención judeo-cristiana, todas las visiones anteriores concebían el tiempo como algo cíclico (probablemente con razón)

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  5. Me ha encantado tú relato, ternura, poesia, dulzura....y por que no realidad.Triste y gratificante a la vez.
    Sigue escribiendo, me gusta mucho leerte.Saludos

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  6. Cronista Imaginario23 de marzo de 2015, 18:49

    Ya voy intuyendo quien eres, anónimo, espero que sigas disfrutando de mis ocurrencias , en primicia te digo que en la próxima vuelvo a mi amado Blues.

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  7. Esta temática es para mi fácil de comprender; sabes el motivo. El tema de los blues es mucho más complicado; lo desconozco todo. No los olvides, pero tampoco dejes de lado relatos como este. Me gustó.
    Salu2.

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  8. Cronista Imaginario23 de marzo de 2015, 21:33

    Me alegro de que te haya gustado Alfredo. Lo del Blues es para mi como para esos ancianos negros que lo respiran. Ni te cuento ahora que estoy yendo a clase de Bajo. Pese a todo, intentare componer también bonitas baladas

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  9. Me gustan mucho las historias en bucle, quizás haya una especie de extraña propensión a los círculos en los estratos más profundos de la mente humana.
    Pertenezco al club de los ornitólogos temporales, de esos que compramos libros y cintas sobre el canto de los pájaros y luego lo dejamos por novedades más absorventes.
    Saludos

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  10. Excusa esa v que se me ha escapado en la palabra absorbente.

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  11. Hasta que a un chalado se le ocurrió inventar el tiempo lineal, éste era cíclico;estaciones, día y noche, ciclos lunares, vida y muerte....Nunca me ha entrado el concepto lineal del tiempo.

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  12. De esas historias sencillas, que le arrebatan una sonrisa a uno.

    gracias.

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