martes, 28 de abril de 2015

El día universal "sin"

No podías tener idea de a que mente enferma se le había ocurrido tal aberración.
Probablemente en Bruselas, paraíso de la burocracia, algún funcionario había confundido un "of" con un "without".
Para colmo de males, tu aparato había dejado de  funcionar más o menos a la vez que tú. Había días que tiraba como una bestia, y otros estaba totalmente inactivo. Un día
mundial "sin" estaba condenado al fracaso: más aún que los días sin alcohol o sin tabaco.
Todo el mundo la necesitaba para vivir, de una u otra manera, expertos o no.
Ni en los telediarios le dedicaron el más mínimo espacio a las encuestas,porque el seguimiento, en cualquier caso, no llegaría al 2%.

Si, no es un error, te gustaria coger al responsable de tal aberración y someterlo
a 50 escuchas del "Reign in blood" de Slayer.

Un día universal SIN música.
¿un día sin música?

Probablente la tierra dejara de girar,
y podría vivir apenas unos segundos,
en esa  situación totalmente inaudita.



viernes, 24 de abril de 2015

Manejando armas de doble filo.

Era adicto al Trankimazin. Su médico, inconsciente e imprudentemente, se lo recetaba como si de agua se tratase. Ya llevaba dos años así, y lo que en principio era una dosis de 0,25 mg. se había transformado en dos de 3. Un día en que, un viernes, mezcló alcohol y ansiolíticos, decidió pedir ayuda. Su médico estaba descartado, así que acudió a Urgencias. Le ingresaron durante dos meses. Llamó al trabajo el Lunes para decir que su hermana llevaría los partes de baja. Envió whatsapps a la docenita de los que consideraba sus mejores amigos, y recibió una solitaria respuesta. Su hermana y aquella chica, Helena, fueron sus únicas visitas en aquellas eternas 8 semanas. Nadie del trabajo llamó para interesarse, y su fortísimo carácter consiguió dos cosas: desintoxicarse, y escindir de su vida con facilidad a aquellos falsos amigos,

Helena había llegado para instalarse, siempre había habido algo implícito entre ellos, algo que por fín se explicitó.

Ahora es un hombre solitario pero feliz: en el trabajo está permanentemente escuchando música brasileira con el MP3, ni responde a los saludos esbozados. Su vida se reduce a Helena, su hermana Sonia, el novio de ella, Oscar, y las enormes caminatas de fin de semana. No toma ansiolíticos, no fuma, no bebe, y toma un solitario cafecito por las mañanas. No añora a nadie porque la falsedad siempre le repugnó. Limpio pero casi solo, cuando estaba permanentemente colocado era el alma de las fiestas, pero sólo eso, de las fiestas, no estaba en el alma de nadie. Ahora estaba en tres almas sinceras y,siendo brutalmente honesto, el resto del mundo le importaba una mierda.

jueves, 23 de abril de 2015

Como el pan y la arena

Como el pan blanco y caliente del amanecer. Como la arena rebozando mi cuerpo. Como un parque inesperado en mitad de las ruinas. Así llegaste a mi vida, y te instalaste poco a poco, dulce, suave, algodonosa pero firme. Me declaré, y tardaste 3 días en decirme "sí", yo era tu primer amor, tú eras mi segundo.
Lloré durante minutos que duraron horas al escuchar ese "sí", lloré como si al fin todas mis plegarias hubieran sido escuchadas. Llevaba 4 meses colgado por tí, absorbiendo cada nota de tus bailes, siempre sola. Imaginando mis dedos juguetear entre tu larquísima melena negra y rizada, soñando con acariciar tus hombros morenos.
Y digo cuatro meses que fueron dos años, pero al final reventaba de amor y deseo.
Me declaré por una carta que te dí y te dije que no leyeras hasta llegar a casa. Como por sortilegio, ese mismo día me prestaste un librito de pensamientos positivos, de tu puño y letra, porque me dijiste que me veías tristón últimamente. ¿Tristón?. Esa era la cara buena, la de mostrar. La realidad era una tristeza infinita por mi anhelo y mi cobardía.
No podía tener celos de nadie, eramos una pandilla muy unida y todo se hubiera notado.No tenías amantes, no tenías "amigos especiales", ibas a todas partes con tu hermana...Y si a alguien de la pandilla prestabas más atención era a mí.
Pero tenía celos: celos del aire que te envolvía, celos del agua que destilaba de tu cuerpo al salir a la playa.
Te dí tiempo, todo el tiempo del mundo, al fin y al cabo yo era tu primer amor. Pasó casi un mes hasta que me dijiste "quiero pasar la noche contigo". Y sí, pasamos la noche juntos, pero no hubo sexo, sólo abrazos y besos, tú aún no estabas preparada.
Pero llegó, y fue más maravilloso de lo que ninguno de los dos imaginábamos. Nos descubrimos mutuamente un universo de placeres frescos y fragantes, apasionados e intensos.
Respeté tu unión con tu hermana, al fin y al cabo erais de la misma sangre. Así que ibamos los tres a todas partes. Yo debía ser la comidilla del barrio, acompañado siempre de dos guapísimas mozas.
Porque sí, no lo había dicho hasta ahora, pero eras un bellezón, y con un cuerpo perfecto en sus redondeces.
Los fines de semana, cuando el tiempo era benigno, nos fugábamos de acampada sin tu hermana a "nuestra" cala, conocida sólo por 3 ó 4 parejas más. ¡Cuanta felicidad! Fueron años de reverdecer, de rejuvenecer aún más.

Compartíamos gustos, compartíamos opiniones, aficiones..., eramos muy parecidos...,y por ahí vino el fallo. Demasiado parecidos. Y todo se empezó a hacer cachitos. Compartimos el mismo final, el mismo triste -inevitable- final, de todos los finales de las parejas.


Pero no me arrepiento de nada, fui feliz como nunca. Y creo que tú también.

lunes, 20 de abril de 2015

RUINAS

Sales a dar un pequeño paseo, y te paras a contemplar ese viejo edificio al cual nunca habías prestado atención. Ahora reverdece, su fachada desprendida por fin de la enorme valla publicitaria que la atormentaba. Piedra y cemento y unas ruinosas ventanas que vuelven a la luz y muestran entre guiños un interior derrumbado. Tras mucho tiempo, la aparición de su verdadera cara en esta esquina supone un acontecimiento que sólo si paseas con ojos abiertos y cierta alma se puede apreciar. Tras las ventanas, cascotes y muros semiderruidos hacen suponer que vendrán las palas excavadoras y crecerá allí otra rápida torre de viviendas. Es breve el instante en que el viejo edificio recupera su prestancia y por momentos vuelve a presidir la calle, como tal vez hizo muchos años atrás. Ahora, libre de la obligación de anunciar malas películas y peores diarios, ofrece un lugar mágico para que los niños jueguen y se pierdan en su interior, tan comido por escombros como renacido por árboles que el tiempo ha crecido. Quizás dentro de unas semanas este lugar sea siquiera un recuerdo, el ruido y las máquinas chillonas y grasientas se abrirán paso a su través, para formar un nuevo bloque impersonal.
Y tú te preguntas si no sería mejor dejar, en ciertos lugares, viejas ruinas que recuerden el pasado, y que su deterioro, lento, pausado, a la vista de todos, nos dé tal vez una mejor idea del paso del tiempo que la ofrecida por infalibles relojes nucleares. Imaginas una ciudad imposible (pero esta ciudad ya lo es, todas lo son pero esta quizá más) en la que cohabiten, en calma y respeto, nuevas construcciones, viejas joyas rehabilitadas, y ruinas envejeciendo sin pudor a la vista de la gente. Ruinas queridas y no abandonadas, respetadas en su marchita y misteriosa belleza, apreciadas por su sabiduría que puede volver a encantar a niños que juegan y adultos que se dejen llevar por su dulzura intangible.


Recuerdas otros lugares, otras ruinas, famosas algunas, tan famosas que no hace falta nombrarlas porque están en la cabeza de todos, en todas partes del mundo; otras desconocidas, modestas ruinas que descubriste en un pequeño paseo y que han pasado a formar parte de ese universo personal de recuerdos y momentos. Ruinas rodeadas de árboles cultivados, y otras de simples malezas que han ido medrando hasta convertirse en pequeños bosquezuelos que cobijan la piedra olvidada. Quizas algunos de los grandes monumentos empezaron así, como pecios de un tiempo lejano que alguien empezó a valorar y con su entusiasmo consiguió contagiar al resto. Esta vieja casa abandonada que hoy te ha hecho pararte es sólo una prueba de que hay algo más, algo que la razón no puede comprender y el alma sí.
Con tu camara y tu cuaderno vas sacando fotos, dando con frases temblorosas que escribes con premura, para no olvidar lo que tal vez mañana será destruido. Y mientras tanto, piensas en tristeza, lloras un pasado no respetado que tú no viviste, pero que las ruinas te ayudan a recordar.




viernes, 17 de abril de 2015

¿os gustan las carreras de caballos?

LA RECTA 

(un poco larga para un blog pero se debe leer de un tirón, no admite mutilaciones)





El rugido de mil voces me sobresalta: los cajones han debido de abrirse; no lo esperaba tan pronto, la Carrera ha comenzado y yo aún no he alcanzado las escaleras. Dieciséis participantes en busca de la gloria y yo de espaldas a la pista, intentando abrirme hueco entre la masa de cuerpos que gritan, temblando de esa emoción que sólo se siente una vez al año -cuando llega esta Carrera, el Gran Premio de Otoño, la más importante del año, la reina del medio fondo.

Me abro paso a codazos, ansiando llegar a un sitio desde el que pueda ver algo. Maldigo la ocurrencia de pasarme por las taquillas a echar un último vistazo, a ver cómo iban los boletos de apuestas; una semana de expectación, de discusiones, apuestas y conjeturas, nervioso como nunca, casi sin dormir, para en el último momento perderme la salida. Nunca me había pasado, no vivir ese momento único en que las puertas de madera se abren, sincronizadas, y ya sólo pueden hablar los 2400 metros de hierba que hay por delante. Siento angustia ante lo que me puedo perder, miedo de no encontrar un sitio para ver la curva del río y la entrada en la recta final; temo no ver la llegada que promete ser apasionante, una de los más disputadas de los últimos años.

Los mejores del país frente a un único enemigo de fuera, pero basta con él: el dominador absoluto de la temporada en las Islas: cuatro salidas, cuatro victorias, todas en premios millonarios. ¿Podrá con él alguno de los nuestros?. Las apuestas no son optimistas, el isleño es el gran favorito. Yo al menos no he apostado por él, está en la pista con el número 3 uno de los mejores caballos que he visto correr jamás en este Hipódromo, nacido aquí y con los colores de una cuadra de la casa. He jugado por él, a ganador, con más fe que esperanza, con el corazón y las ganas de empujar desde la grada, que no se crean los Ingleses que pueden llegar aquí con su mejor alazán y su más prestigioso jinete, en avión, el día anterior, y arrasar como si los nuestros fueran cojos.
Por fin me puedo acomodar, dar la vuelta y mirar hacia la pista. Apenas 200 metros, no he perdido casi nada. No distingo los colores: ¿quién está lanzando el inicio?. Es igual, ahora me enteraré, al primer paso por meta, y además está ya la megafonía dando posiciones. <<Colocación al paso por los 300 metros: Guajira, Aketegi, El Dorado, Blue Nile, Singapur, Arco Iris,... >>. De momento, lo esperado, tirando del grupo los compañeros de cuadra de los favoritos, Guajira endureciendo la carrera para Estrómboli, El Dorado para Tres de Oros, Aketegi como siempre, en punta, haciendo su propia carrera, pero creo que la distancia le queda demasiado larga, el jinete se ha equivocado de táctica, es un caballo de milla, no de milla y media. El Inglés esta bien situado, cuarto, atento a lo que pasa por delante, dicen que es como le gusta correr a Blue Nile, se siente más cómodo.

Se acercan a las tribunas, al primer paso por la recta de meta; el resonar de los cascos se mezcla con los murmullos del público. Van muy agrupados pero la carrera está lanzada, es uno de los principios más rápidos que recuerdo, puede que hoy batan el record del Gran Premio.

Están ya justo frente a la tribuna, nos estremecemos con el retumbar de las pisadas, del galope, las herraduras sobre la hierba, el contacto entre las grupas sudorosas, un fragor intenso resaltado por el silencio casi místico del público. La nube parda de los caballos pasa a nuestra altura, rápida, veloz como una mancha, levantando una humareda de tierra y césped. El número 5 ondea suavemente en el costado de un Blue Nile que parece tranquilo, demasiado, su jinete lo está reteniendo. Por eso la multitud calla, callamos, porque el Inglés parece que va sobrado, de paseo, y Al-Mansur, nuestra gran esperanza, el potro por el que yo he apostado, el de las grandes polémicas de la semana -si podrá o no con el "crack" foráneo- aparece casi al final de la caravana, encerrado contra los palos, incómodo, revolviéndose y sudoroso, demasiado sudoroso. Su jockey, vestido con los clásicos colores -lila y amarillo- de esa cuadra legendaria, parece sin embargo tranquilo, concentrado en el cuello de su cabalgadura, sin mirar adelante ni atrás. Todavía es pronto, queda mucha pista, está todo por resolver.


Las brillantes chaquetillas de los jinetes nos dan la espalda, faltan cien metros para afrontar la primera curva, la del aparcamiento, la que aún no es decisiva. Se cruzan y recruzan para coger la punta o los palos del interior, para entrar al giro bien colocados y arrancar en la recta de enfrente. Blue Nile prácticamente en cabeza, igualado con Guajira, que va por dentro, tirando a muerte, sacrificando todas sus opciones para un Estrómboli al que no veo en forma. Al-Mansur se ha situado algo mejor, por el exterior y en mitad del grupo, no es caballo al que le guste ir encerrado. Se estiran para ceñirse al arco, las posiciones se aclaran, los del interior buscan los setos, empujones, choques, cuartos traseros contra cabezas, hay que trazar por dentro, ahorrar esfuerzos.

Ya se han situado, la curva empieza y ralentiza el ritmo, un respiro necesario después del impresionante comienzo. Me da tiempo a levantar la vista y veo las nubes -gordas y oscuras, de lluvia- volviéndose a cerrar rápidamente. Hace viento, refresca. La pista ya estaba pesada por los primeros aguaceros de otoño, pero parece que se nos viene encima otro chaparrón antes de que acabe la carrera; otra buena noticia para Blue Nile y su jinete, acostumbrados a correr entre auténticas cascadas, allí, al norte.

Abandonan la curva, enfilan la recta de enfrente, el grupo se rompe; Aketegi ha lanzado un terrible acelerón, sólo puede responder Blue Nile; la fila se tensa, se resquebraja, se hace añicos en grupitos de dos o tres, poco más; algunos jinetes empiezan a manejar las fustas viendo esfumarse sus opciones: Turista hace honor a su nombre, Estrómboli va junto a él, cerrando la carrera; dos caballos de la Cuadra Urbasa (Sureño y Júpiter) marchan un cuerpo por delante. Por arriba Guajira se mantiene a tres cuerpos de la cabeza, hace de enlace con el grupito de cinco del que tira Al-Mansur, a otros tres cuerpos de la yegua, que está haciendo un carrerón, lo contrario que su compañero de cuadra, Estrómboli, que ni debería haber salido a la pista, lleva unos meses desconocido, ni sombra de lo que era desde una pequeña lesión en primavera.

Me fijo en Aketegi y no entiendo la táctica de Cristóbal Cabrera, su jinete; a un caballo de milla no se le puede exigir así en los 2400, lo va a desfondar antes de entrar en la recta. Cierto que ya no es un potrillo, tiene cinco años y a estas edades empiezan a ganar resistencia, pero este mismo verano fue segundo en la Copa de los 1600, sigue siendo un gran velocista, y esto es medio fondo.

Las distancias entre los de delante se reducen, parece que Aketegi pierde fuelle, Blue Nile dirige ahora con autoridad pero baja el ritmo, el grupito de Al-Mansur (con Playa Azul, Singapur, Alondra y Arco Iris) alcanza a Guajira y se acercan a la punta, el resto parece que no cuentan salvo Belle-de Jour, Tres de Oros y La Terca -la única de la cuadra Urbasa que aún aguanta- que luchan por no descolgarse; la carrera se va a resolver entre once como mucho y sólo está mediada la recta de enfrente, quedan casi 1000 metros, un Gran Premio duro de verdad, cinco caballos fuera de carrera a falta de un kilómetro.

Empieza a llover, fuerte y repentino, una cortina de agua que dificulta la visión y hace abrir los paraguas a los pocos precavidos. La irrupción de la lluvia me distrae un momento, imagino el hipódromo visto desde arriba, una elipse con dos colas en extremos opuestos. Dos rectas, dos curvas, verdor, y poco más: tan sólo la mancha blanca de las tribunas en la recta de meta; y otra mancha, pequeña, alargada, móvil, parda y matizada de colores, casi invisible para mi imaginario paracaidista, donde se está desarrollando esta pequeña historia que es tan importante, lo único que ahora mismo existe para las miles de gargantas que ya empiezan a alborotar ante la cercanía del final.

La proximidad de la última curva acelera el ritmo de forma salvaje, hay cambios en la cabeza, el dúo que ha mandado toda la recta cede, aparece Belle-de-Jour, la importada esta misma temporada con un historial impresionante, que parece querer demostrarlo. Le acompañan Tres de Oros y La Terca, un trío que apenas se destaca un cuerpo de sus perseguidores, un grupo de ocho ahora compacto donde mandan Blue Nile y Al-Mansur, por fin costado con costado, mirándose las caras sus jinetes, conscientes de su papel de favoritos.

Entran en la curva, la lluvia arrecia y el ángulo es malo para ver lo que pasa, los prismáticos mojados no ayudan mucho. Estiro el cuello para intentar enfocar por encima de las cabezas, todas vueltas en la misma dirección. No lo consigo, bajo los prismáticos; a mi lado, un tipo elegante, endomingado de estreno -chaleco, traje, corbata, sombrero, prismáticos de lujo- con cara de pisar un hipódromo por vez primera, está leyendo en voz alta la reseña de una revista hípica: <<Nacido y criado en los jugosos pastos de nuestra tierra, entre montañas y ríos, bautizado con un nombre árabe de resonancias históricas, Al-Mansur, Hijo de Haizea y Ortegal, hijo del viento, se enfrenta hoy a su mayor reto... >>. Desconecto de la monótona voz de mi vecino y vuelvo al verde, donde están pasando cosas, muchas cosas. Encuentro un hueco por donde apuntar con los prismáticos. Ya hay más descolgados: Arco Iris, Alondra, Playa Azul y Singapur, los que acompañaban a Al-Mansur en la recta de enfrente, se quedan cortados en plena curva, casi ocho cuerpos los separan de la cabeza, demasiado para poder recuperarlo en la recta; quedan siete caballos en esta carrera de eliminación, estoy seguro que la más rápida de la historia.

La curva acaba, entramos en los metros decisivos, la perspectiva acorta las distancias, los siete parecen agrupados, no distingo posiciones, menos mal que hay megafonía: <<Colocación a falta de 600 metros: Blue Nile, Aketegi, Guajira, La Terca, Belle-de-Jour, Tres de Oros, Al-Mansur,... >>. El resto no importan, entre esos está el ganador. No parece fácil para mi número 3, que viene cerrando el grupo: Blue Nile se ha puesto en cabeza con algo de ventaja.

Faltan 500 metros para la meta, 300 para llegar a nuestra grada, la perspectiva mejora y están tan cerca que los prismáticos sobran. Ahora empieza la carrera de verdad, la hora decisiva. Blue Nile destacado, a tres cuerpos aguantan, increíbles desde la salida, Guajira y Aketegi. El inglés no viene exigido, viene fácil, casi parece de paseo. Las peores predicciones se van a confirmar, llegar y besar el santo, parece que nuestros caballos no están al nivel de estos fuera de serie. Blue Nile aún no está a tope de revoluciones, su jinete mira hacia atrás, tranquilo, midiendo distancias, decidiendo si reservar o sacar todo de su cabalgadura, disfrutando más de una marcha triunfal que de la llegada de un Gran Premio.

A falta de 400 metros un caballo da un brusco bandazo hacia el exterior, se abre buscando la tribuna, encuentra su carril en mitad de la pista y acelera brutalmente, el jinete colgado sobre su cuello, fuera de la silla, usando la fusta de pleno: Al-Mansur ha reaccionado, ahora sí que la tribuna retumba de gritos, ánimos, exclamaciones, un estruendo de voces rotas; nos volvemos locos, cada quien animando a su caballo, a su favorito, más que las apuestas importan los sentimientos, todos tenemos un caballo al que queremos ver ganar aunque no hayamos jugado, no es cuestión de dinero, es la épica del Gran Premio, el orgullo frente al Inglés -salvo los muchos que hayan apostado por él, que para mí no cuentan, sus voces entran en el escándalo general y animan a los nuestros, a Al-Mansur, a Aketegi.

En pleno diluvio se va a jugar todo en esta recta final de infarto, Al-Mansur ha reducido distancias de forma espectacular, está a menos de un cuerpo de Blue Nile, cuatro metros por fuera de los palos a los que se pega el Inglés, ahora sí exigido por su jinete. Aketegi y Guajira no ceden, La Terca empieza su propia carrera, su terrible "rush" final; siempre le gustaron a esta yegua los desenlaces furiosos, puede ser hoy su día, anda muy bien con barro y lluvia.

Casi a la altura de nuestra tribuna, apenas a 300 metros del espejo, vemos que Al-Mansur ha alcanzado a Blue Nile, vienen paralelos, echando el resto, los jockeys sacando las fustas y las últimas energías de los dos. Es una lucha a muerte, el paseo del Inglés se ha convertido en una agonía, no esperaba esta resistencia, esta batalla más allá de las fuerzas de nuestro mejor caballo. Al-Mansur viene con el cuello estirado al límite, las venas marcadas, espuma entre los dientes, los flancos lívidos de sudor pese a la lluvia. César Marín, su jinete, volcado en el costado izquierdo, fuera de los estribos, colgando, cayéndose de la silla, la cara casi oculta bajo una capa de barro, la cabeza contra el cuello de Al-Mansur, la vara en la derecha moviéndose como un metrónomo enloquecido, marcando un ritmo imposible de seguir. Ya están frente a nosotros, veo todo a cámara lenta: por dentro un caballo ganador de Grandes Premios en el país donde este deporte es rey, por fuera el pura sangre que llevábamos años esperando tener en nuestras cuadras, los dos lanzados hacia los doscientos metros últimos, hacia la foto-finish de la gloria. Pasan frente a mí como bólidos de Formula 1, pero las imágenes quedan talladas en mi memoria para siempre, fotograma a fotograma, grabo con los ojos más que miro. Cesar Marín está haciendo la carrera de su vida, de varias vidas, pase lo que pase en la meta está naciendo un mito en este mismo momento, bajo este cielo plomizo y dentro de un mar de agua, fango y hierba. Al- Mansur y César son uno sólo y también lo somos los miles de pares de ojos que los vemos pasar, atónitos, absorbidos por una escena nunca vista e irrepetible: montando casi a pelo, la silla destensada, caída bajo el cuerpo del caballo, recubierto de barro y sudor, la cara contraída de sufrimiento, sujeto más a las crines que a las riendas, más a la carne y la piel que a los estribos, volcado en una misión suicida, intentando hacer lo imposible, tratando de ganar al que tal vez sea el mejor caballo del continente. Pero ya no importa quien gane, la belleza de esta recta final es más importante que el triunfo.

Están cabeza con cabeza, igualados hasta lo indistinguible, en cada tranco asoma un ganador diferente: Blue-Nile, Al-Mansur; Al-Mansur, Blue-Nile. Ya han pasado, ahora les vemos las espaldas, las grupas, no vamos a distinguir la llegada, habrá que esperar a la megafonía. Faltan 100 metros, no comprendo cómo Cesar Marín se mantiene sobre el caballo, está a punto de caer por el costado izquierdo; no monta, empuja, espolea, corre con su propio cuerpo, tira de su cabalgadura hacia delante, le transmite la poca fuerza que cabe en sus 53 Kilos de gran jinete.

Blue Nile y Al-Mansur se acercan al espejo, no vamos a verlo, la perspectiva es mala, la oscuridad del cielo, algún relámpago aislado, el alboroto de los espectadores, el telón de lluvia intensa, la estela de nubes de barro, dos caballos y sus jinetes que ya han sobrepasado su aguante y corren por inercia. Al-Mansur se ha vuelto a cerrar, apenas lo separa medio metro de las piernas del jockey Inglés. Dos amasijos de barro y músculos hacia un final de vértigo. Cincuenta metros, las piernas de los jockeys abrazando los flancos, exigiendo el último esfuerzo; treinta metros, las nuestras también, pateando el hormigón de las gradas; veinte, las fustas vuelan en las manos, los caballos casi chocan, corren ciegos, dando tumbos; diez, cabezas estiradas, tendones a romper, las nuestras, los de ellos; cinco, escalofríos de dolor en la pista, de emoción y placer en tribuna... Ya!, ya está, han llegado al espejo y no sabemos quién ha ganado, ni tal vez los de galería de meta lo sepan.

Ahora llega La Terca, a algo más de seis cuerpos, también acelerando, también sufriendo y luchando por el tercer puesto, que es casi un primero después de lo que acaba de suceder delante de nuestras miradas. Aketegi y Guajira entran luchando por el cuarto lugar, casi igualados, al límite de su resistencia, vaya carrera la de estos dos, en punta todo el tiempo, teóricos comparsas que han rechazado su papel. Increíble Aketegi, totalmente fuera de distancia, exigido por Cristóbal desde el primer metro, y se mete entre los cinco primeros. Después Belle-de-Jour, Tres de Oros y el resto, cubiertos de barro hasta las orejas, exhaustos, distanciados, casi haciendo eses, algunos al paso, incapaces de seguir un ritmo salvaje; los jockeys con los brazos bajados o intentando quitarse el barro de los ojos, de la cara, del pelo; los números invisibles en unos dorsales húmedos, marrones. La carrera ha terminado, ha sido durísima, más allá de lo esperable,

De repente el silencio se adueña de nosotros, un silencio casi reverente, místico, respetuoso ante los que acabamos de ver -la mejor recta de nuestras vidas. Nos miramos, buscamos la complicidad de las caras conocidas, de los perros viejos en esto del Turf; sonreímos felices, sabemos que esta carrera se recordará por siempre, que Cesar Marín y Al-Mansur se han ganado el Hipódromo del Cielo, que esta recta final tendremos que contársela a nuestros nietos. Todas las miradas se dirigen hacia los altavoces, como si pudiéramos escuchar con las retinas, esperando esa voz mágica que nos diga quién ha ganado. Silencio espeso, expectante, casi sólido...
Atención, resultado provisional de la Quinta Carrera, Gran Premio de Otoño: Primero, caballo número... “
Explosión, escándalo, no se escuchan las posiciones; manos levantadas, gargantas que se quiebran; apuestas perdidas que vuelan rotas como confeti; carreras hacia las taquillas, hacia la meta y la entrega de premios; empujones, gritos histéricos. Otros nos quedamos quietos: la sonrisa esbozada, la mirada brillante, los ojos abarrotados de imágenes, recuerdos que ya son parte de la historia, inolvidables, gloriosos.

La grada se va vaciando, quedamos pocos, tal vez un centenar, los rostros habituales, los que coincidimos en los entrenamientos, las tertulias, las subastas; los locos de este deporte. Sé lo que están sintiendo, lo mismo que yo: felicidad inmensa; incredulidad ante lo visto, incapaces de digerirlo; gratitud por haber estado hoy aquí, no cambiaríamos esta recta final por nada del mundo; tristeza por saber que ha terminado, demasiado breve, demasiado intenso, queda un año hasta el próximo Gran Premio y tal vez un siglo hasta uno como este.

Bajo poco a poco las escaleras, apartando con el pie los montoncitos de boletos rotos, las revistas arrugadas y encharcadas: restos de la batalla. Melancólico y feliz, absorto en mis pensamientos, noqueado, inmensamente triste y alegre a la vez, mis pasos me llevan fuera del hipódromo. Aún queda por celebrarse la última carrera, pero es igual. Voy paseando lentamente por los caminos entre las gradas y el bar, rodeado de hierba y de algunos que corren a recibir al ganador, triunfante en el recinto de pesaje. Sigue lloviendo, pero ahora más suave, más lento; una llovizna agradable que se filtra en mis pensamientos. Salgo por la puerta principal, desierta, parece que todo el mundo está haciendo cola ante las taquillas de cobro o jugando para la siguiente. Al llegar al coche echo mano al bolsillo para coger las llaves y toco unos papeles: mis apuestas. Enciendo el motor y el coche arranca a la primera. Tengo que maniobrar para salir del aparcamiento, y luego trato de enfilar por la carretera. Es casi inútil, debería concentrarme en la circulación pero no puedo, sigo lleno de escenas de lo ocurrido en la pista, mis ojos ven caballos, hierba; emoción y sudor. Pero lo que hay delante son coches y más coches y una carretera mojada; el tráfico reclama definitivamente mi atención, es denso un domingo por la tarde, me sorprende, resulta que no está en el hipódromo toda la ciudad. Pongo la radio y están informando del resultado definitivo sobre una música de fondo suave, aséptica: ha ganado Al-Mansur, a corta cabeza Blue Nile, a siete cuerpos La Terca, cuarto Aketegi, quinta Guajira. Era cierto, ha terminado, ya hay incluso resultado definitivo. El ganador de Al-Mansur se debe pagar bastante bien. Llevaba unos cuantos miles, soy casi rico.... Bueno, ya lo cobraré otro día en las oficinas del centro.

Deseo que al llegar a casa pasen la carrera por televisión, me gustaría grabarla en video, volver a ver A Cesar Marín colgando, nadando en barro, a Al-Mansur al límite, a Guajira, a Aketegi...


Dedicado a Rheffissimo y Red Regent; y a Román Martín, por hacernos vivir la recta final más bonita que recuerdo.

jueves, 16 de abril de 2015

Amistades, de esas de verdad

Se ha levantado tarde, pero feliz. Parece que la vida les empieza a tratar bien. En el lapso de dos semanas 3 amigos suyos han encontrado trabajo. Trabajos basura, claro, de esos que antes sólo aceptaban los inmigrantes. Pero trabajos al fin y al cabo, que les permitirán llegar a fin de mes -o casi. Y sino ahí está el potentado de la pandilla, que es él, para echar una mano a fondo perdido.

Pero lo verdaderamente importante son sus amigos. Son unas buenísimas personas a las que la crisis había destrozado cual temporal, y ahora, con un poco de ayuda de Dios, asoman la cabeza como caracoles.

Vicios no tiene, salvo los cafés exóticos (su cafetera es importada de Italia y vale un pastón)  y todos los DVDs de documentales que puede comprar, o sea que puede ser -y es- generoso con los que le rodean.

Lo suyo fue fortuna y algo de talento: tuvo la suerte de entrar en una empresa, aún en tiempos de las vacas gordas y, como talento empresarial no le falta, la ha convertido en la envidia del sector. Es más que la mano derecha del jefe. Él sabe perfectamente que, si aún en estos tiempos, la empresa se mantiene más que a flote, es por David. Está convencido de que ni la empresa ni su empleo corren el mínimo peligro. Han conseguido la exclusividad en la fabricación de una serie de componentes para una multinacional del motor y, con el buen ambiente que flota en el trabajo, se cumple de sobra. Y él cobra un sueldazo.

Su afición a los documentales viene desde siempre. Nunca le gustó leer, pero sí aprender. En su TV sólo se usan los canales Odisea, National Geographic, Discovery...Y con el tiempo, y a base de colecciones de kiosko básicamente, se ha hecho con una decente videoteca. Sus favoritos son los de vida salvaje y los de historia. Ya podría acceder a la UNED como mayor de 25 años, porque a veces le acompleja que todos sus amigos sean licenciados y el sólo tenga un Grado Superior de FP en Automoción. Le gustaría hacer Geografía e Historia, quizás algún día...

Pero su verdadero vicio es la generosidad. Le pone enfermo la pobreza, y más en estos tiempos miserables. Está agradecido al Cielo por tener una posición tan desahogada, y cree firmemente que su deber es agradecerlo ayudando al que lo pasa mal. Como su tiempo libre es muy restringido (trabaja en casa en su portatil incluso los fines de semana) ayuda con dinero: Cáritas, varias ONG, el Banco de alimentos...pero sobre todo los amigos y conocidos del barrio. Todo su amplio círculo sabe que en la puerta de David siempre encontrará 40 ó 60 euros para llegar a fin de mes.

Dicen que las desgracias nunca vienen solas, pero parece que las alegrías tampoco. Aún faltaban dos de la pandilla por encontrar trabajo y, por intermediación de Marcos, un antiguo amigo cuya familia pertenece a la más alta burguesía, y al cual nunca había querido recurrir, les consiguió una ocupación.

Para celebrarlo decidieron hacer una fiesta por todo lo alto en el gran apartamento de David, pero una fiesta sorpresa. Cuando volvía derrengado un viernes y pensando en que aún le quedaban un par de horas de portátil, entró en casa y le recibió el "My Way" de Sinatra, y sí, allí estaba toda su pandilla de solteros empedernidos: Juan, Luis, Alfredo, "Topo", su amigo desde la infancia Ignacio, y sí, también el influyente Marcos. Se echó a llorar, pero con el primer cubata que le pusieron en la mano, y el último disco de Depeche Mode, su alegría se desbordó. Se pasó bastante con la bebida, y a eso de las 4 de la mañana o así se retiró a su habitación, borracho como un barril.. Los demás siguieron la fiesta. Cuando despertó, a las dos del mediodía y con una resaca mortal, le dió miedo pasar al salón y encontrarse un panorama de "After the war".

Se tuvo que frotar los ojos varias veces porque el salón y la cocina estabán limpios como si una brigada de limpieza hubiera pasado por allí. Y encima de la mesa, un enorme paquete de colorines con un lazo malva. Lo abrió temblando, y dentro encontró cerca de 80 documentales de National Geographic. No tenía ninguno, y supo que tanto eso como la fiesta sorpresa de ayer se lo debía al cabronzuelo de "Topo", que tenía llaves de su casa y seguro había entrado a hacer un listado de lo que tenía para no repetir.
Amigos y trabajo, lo tenía todo, era afortunado.


martes, 14 de abril de 2015

Poema libre para El Maestro





Se me escapan las metáforas,
intento describirlo y se atragantan las palabras
que hubieran solventado y matizado lo que siento.
Grandioso, esa pobre palabra
es todo lo que se me ocurre .
Escucho y mi mente parece despegar,
hablándose a sí misma con imágenes y símbolos.
Veo carteles de musicales de Broadway.
Tenía escritas un montón de palabras inconexas
en un pedazo de papel.
He tirado el papel pero su nombre aparecía en él.
Me encuentro de nuevo
en el mismo estado de bloqueo paralizante.
Escucho y pienso que ni siquiera oigo,
dudo de que las piernas me sostengan.
Consigo reestablecer
todas las lineas de comunicación
entre corazón y cerebro.
El placer y la incredulidad caminan de la mano
Como dijo Sherlock Homes, lester
una vez eliminadas todas las explicaciones imposibles,
lo que queda es la respuesta,
por improbable que pueda parecer.

La respuesta es que existió, de eso no hay duda.
Y sonaba así.
Pero eran 2 hombres,
eso lo es cualquier persona
que existe en el mundo real,
y una personalidad que crea mundos

Pobremente he intentado describir lo que sentí
la primera vez que escché a Lester Young

viernes, 10 de abril de 2015

Padezco un TRASTORNO BIPOLAR y me he decidido a "salir del armario"

El autor de este blog es una persona normal, que crea, sueña, ama, sufre, disfruta, se emociona. Un tipo por más vital y simpaticote, amable, regordecho y tragón, sociable pero también solitario, contradictorio y maniático, ordenado y guarrete, informal pero amante de los sombreros, obseso por el Blues, lleno de rarezas y defectos, y también de generosas virtudes....Tu vecino majete de al lado, solo que diagnosticado de una Enfermedad Mental. ¡¡Fuera Estigma!! Somos personas capaces.

jueves, 9 de abril de 2015

LADRONES, ENGREÍDOS Y LAMECULOS

Hoy, por fin, los charcos salpicaban de nuevo las calles al paso del autobús: ha vuelto a llover. Para muchos una maldición; para mí -aún a riesgo de escucharme llamar loco- un placer demasiado tiempo añorado. Hoy también ha sido un día importante por otras razones:
Me he puesto a escribir, aunque tal vez sin la lluvia no hubiera tenido la fuerza. 
Y me quedo sin trabajo dentro de dos meses, y no solo eso, sino que me caigo de la rueda para siempre. Llevo veinte años rodando y ahora, con una simple patadita -ni eso, basta con dejar un enganche un poco suelto- me mandan al corredor de la muerte, el corredor de la mala suerte, sin siquiera agradecer los servicios prestados. Y este trabajo es de esos que si te sales en la curva más vale que te retires, no hay entrada a boxes que valga, ya has perdido una vuelta y estás fuera de carrera. 

Lo curioso es que no estoy indignado por perder el trabajo, sino por la traición en sí, por ese dejarte fuera del futuro sin una razón, sin un "lo siento". Porque los jefes no son capaces de decirte a la cara que ya han repartido el pastel y a ti te toca fregar la bandeja desechable. Por las miraditas bajas y los silencios cómplices de los "compañeros", que ni siquiera se atreven a hacerte un comentario por miedo a contagiarse de tu caída en desgracia, no sea que ellos, ahora tan enteros, empiecen a temblar de piernas si se ven en esa posición en la que ahora te ven a ti. Y la verdad es que me gustaría que me hablaran, para decirles dos cosas, muy simples: que me alegro de irme a la calle, y que el damnificado no soy yo, sino ellos. Las apariencias siempre engañan, y más en este caso: yo huyo hacia la libertad, y ellos se quedan ahí, siempre con miedo, siempre actuando y haciendo genuflexiones para caer en gracia.

Así que esta es la verdadera historia, por fin hemos llegado a ella: ¡¡No me echan, me voy feliz!!. Cómo... ¿Aún no lo había explicitado lo suficiente?. Pues sí, ya estaba harto de este trabajo, no aguantaba más, y me hubiera largado de todos modos antes que renovar el contrato. ¡¡Estoy contento, soy dichoso, soy libre!!. Lo que jode es que te dejen sin la opción de decir: "Ahora os vais todos a tomar por saco, yo me largo de esta cueva de ladrones, engreídos y lameculos", y cerrar de un portazo, porque resulta que a tus espaldas ya han decidido que eres un elemento molesto y sobrante. Pero bueno, por otra parte me han ahorrado el mal trago de explicar a la mayoría biempensante y políticamente correcta las razones para dejar una carrera profesional con pasado, presente y posible futuro, y también me han evitado el miedo al vacío del último momento, con el riesgo de agachar la cabeza y decir "si, quiero ser un borrego otros tres años más" a cambio de un salario fijo. Así que ahora soy yo sólo el que maneja los mandos de esta nave, y el que es libre de estrellarla contra las rocas o aproarla hacia el sol.

Y siento ese vértigo, ese miedo a la libertad del que tanto se habla, y que hasta ahora no había experimentado. Lo cual quiere decir que hasta ahora nunca había sido libre, y en veinte años ya iba siendo hora. Es duro pensar que hay gente que no lo es nunca, y yo llevaba ese camino. Bueno, la libertad es una palabra demasiado bonita e importante, un concepto tan enorme que no la empleo sino por aproximación. Nadie es libre del todo nunca, y menos aún en esta sociedad-prisión que nos hemos creado, pero digamos que por lo menos he empezado a recorrer el camino que lleva hacia ella, un camino que hasta ahora sólo miraba desde lejos, allá, en lo alto de la colina, y que imaginaba transitado por unos pocos valientes, un grupito de afortunados, tal vez algún loco, y un par de despistados que pasaban por allí. 

No me asusta la crisis, tengo doble nacionalidad hispano-canadiense, y allí me iré dichoso, con la frente limpia, el alma blanca, y la mirada puesta en el horizonte. 
Y mi mejor saxofón.

miércoles, 8 de abril de 2015

El encendedor Zippo






Era un miércoles a las 5 de la mañana en una pequeña aldea. Se despertó y le apeteció fumar, uno de sus queridos celtas sin filtro. El Zippo, que llevaba con él 15 años, regalo de la que fue la mejor de sus amantes, no daba fuego, Ayer dio su última bocanada y se había olvidado de comprar gasolina. Lo agitó, lo apretó, le dio la vuelta... probó todo. No, imposible, no había un microgramo de combustible. Sabía que sólo tenía ese mechero, pero aún y todo buscó -infuctuosamente- alguno olvidado en un cajón o donde fuere. Salió a la calle, a ver si por un milagro encontraba a algún fumador noctámbulo o madrugador, quizás un borrachín perdido. El pueblecillo se recorría en diez minutos escasos, y no se cruzó con un alma. Al volver a casa tuvo una brillante idea. Envolvería una bombilla en papel higiénico impregnado de gas y alcohol. Así lo hizo, el papel se calentó rápidamente, incluso pareció arder, pero ...un cortocircuito, un incendio. Un fumador menos.




martes, 7 de abril de 2015

Seis cuerdas y una garganta

Sobre mi pasión por el Blues, ya sois conocedores y "padecedores" los asiduos del blog.  Pues hablando en serio, y leyendas aparte, aquí está el padre de todos ellos:

 RESEÑA BIOGRÁFICA SOBRE “BLIND” LEMON JEFFERSON




Once años antes de que Robert Johnson grabara sus míticas 29 canciones, un ciego Texano ya había grabado 22 Blues en los estudios de la Paramount, en Chicago. Este hecho está totalmente contrastado, porque todo lo anterior está envuelto en una densa bruma. Probablemente la versión más plausible sobre su nacimiento lo sitúa en Wortham, TX, en 1987. Pero hay quien la sitúa 10 años antes, y en Couchman, afortunadamente, también Texas, algo coincide. Se desconoce su nombre verdadero, cuándo empezó a tocar, quién le enseñó, y de donde demonios viene lo de 'Lemon'. Ni siquiera sabemos si era ciego de nacimiento o no, ni si era ciego total o parcialmente.

Bueno, vamos a poner las luces antiniebla y a ver si concretamos algo, además de su infinita influencia desde los bluesmen un poco posteriores él, a Dylan o los Rolling Stones, además de ser versioneado por los Beatles.
Es altamente probable que este hombre fuera el "inventor" del Blues masculino, aunque eso de buscar inventores tiene poco sentido. Si nos ponemos a ello, el garage viene de Elmore James, éste de Jimmy Reed...y así seguimos hasta el blues primigenio, representado por el Bluesman al que dedico este articulillo.

Lo de Blues masculino es porque las cantantes femeninas ya habían abierto fuego bastante antes, por ejemplo Ma Rainey, que en 1923 había obtenido un extraordinario exito con la tantas veces versioneada Voo-weevil Blues, un tema tradicional, y por tanto de autoría desconocida. Por no nombrar la gigantesca figura de Bessie Smith.
Pero el fomato de un hombre solo grabando con su guitarra (las mujeres solían grabar acompañadas de pequeños combos u orquestas) lo instauran más o menos a la vez Blind Blake y 'Lemon'.Jefferson
He leído en algún sitio que con cierta frecuencia los hombres actuaban también acompañados de esas pequeñas orquestas, y que grabar solamente acompañados por su guitarra era por cuestiones económicas, porque así era más barato. Sé que la fuente era seria, pero en ningún otro libro o página web  he encontrado referencia a ese hecho, o sea que lo coloco muy entre comillas.

Para daros unos pequeños datos biográficos de lo poco que se sabe de este personaje, según su primo Alec Jefferson, ya de adolescente se ganaba la vida tocando en las llamadas "cenas campestres", donde los hombres prostituían a las mujeres, y vendían whisky ilegal. Era un ambiente muy rudo, y el joven Jefferson tocaba generalmente de 8 de la tarde a las 4 de la mañana. Ni que decir tiene que, con semejante entrenamiento, sus facultades guitarrísticas se desarrollaron muchísimo.

Alrededor de 1917 se traslada a Dallas, en busca de más dinero por sus actuaciones, pero las cosas al principio no van demasiado bien, y según se cuenta, durante una temporada se tuvo que ganar las lentejas en el "Wrestling" (esa especie de lucha libre -tongo total- que apasiona a los yankis). Todas las fuentes coinciden en esto, pero yo, como buen heterodoxo que soy, lo pongo en duda, no me cuadra la idea de un ciego practicando ese "deporte".

No pasó mucho tiempo en Dallas, sino que recorrió medio sur buscando fortuna : Alabama, Georgia, Tennessee, y en 1920 también el Delta del Mississipi, donde Son House recuerda haberle conocido.
De tanto viaje y tanto ganarse la vida en las calles sacó 3 cosas :
- un estilo propio, fruto de todas las influencias recibidas en los diferentes estados que recorrió, aunque se le considera el padre del Blues de Texas
 - una poderosísima voz, cuyo origen era la necesidad de hacerse audible en plena calle
 - una gran habilidad con la guitarra 

A diferencia de los Bluesmen de aquella época, que eran "descubiertos" por rastreadores de campo, parece ser que Jefferson contactó en 1926 con alguien que a su vez contactó con la Paramount de Chicago. Este hecho cobra visos de realidad si tenemos en cuenta que las grabaciones de otros Bluesmen de aquella época y posteriores eran realizadas en el lugar originario del músico en cuestión, mientras que éstas fueron realizadas en los propios estudios de la Paramount en Chicago, y 'Lemon' nunca se había aventurado tan al norte en sus viajes.
Algunas curiosidades : P, ej: un antiguo empleado de la Paramount, le contó a Orrin Keepnews (fuente de toda confianza), que Jefferson era un borrachuzo y un tragón, el cual prefería ser pagado en mujeres y whisky que en dinero. Su vecino, el pianista Romeo Nelson, contrasta diciendo que era una persona cálida y cordial, aunque yo creo que ambas facetas son posibles juntas.

Otra característica suya era que jamás trabajaba en Domingo,"no me importa que me pagues 20 ó 200 dólares,"-decia moviendo la cabeza- "mi madre me enseñó a no trabajar en Domingo para nadie"

En una cajita de JSP de presentación pobre, pero no tanto (tened en cuenta que esto no va a sonar como Pink Floyd precisamente, estamos hablando de grabaciones del '26 al '29, y del sello Paramount, famoso por su mal sonido) encontramos sus registros completos. Aunque más que malo, el sonido es rugoso, y eso al Blues le sienta de maravilla. Es una cajita de cartón blando con los 4 CDs en sus correspondientes cajas clásicas de plástico, sin libreto, pero...en el libreto de cada CD, además de los lugares y fechas de grabación (si se saben) tenéis más que suficiente información en un tamaño de letra pequeño pero que no daña a la vista.

Este hombre nos dejó 94 temas (con sólo 4 ó 5 tomas alternativas), en ese corto de espacio de tiempo al que me refería arriba, del '26 al '29, y pese a las diferencias de sonido en la caja (supongo que de la mayoría de temas han encontrado las tomas maestras, pero otros provienen de viejos vinilos maltratados) lo que se puede asegurar es que era un excepcional guitarrista, y un cantante con una voz poderosísima. La verdad es que mientras escribo estas crónicas estoy redescubriendo a Jefferson y flipando cada vez más. Es una buena táctica escuchar un disco o caja un par de veces, dejarla descansar medio añito o así, y luego redescubrirla encontrando multitud de matices que no se habían escuchado.

Volviendo a Blind Lemon,, poco nos queda mas que referirnos a su muerte, ocurrida el 19 de diciembre de 1929 (sobre esta fecha no hay dudas, sobre la causa de la muerte sí). La causa más probable fue que se desorientó durante una tormenta de nieve y se congeló hasta morir.


D.E.P. Uno de los mejores y más influyentes Bluesmen de la historia.


jueves, 2 de abril de 2015

Ahora más que nunca : DESOBEDIENCIA CIVIL (no a la ley mordaza)




Lo vamos a circunscribir al tan maltratado mundo de la cultura, pero sería extrapolable a cualquier ámbito.

Es una viejísima idea, cuyos dos máximos y grandiosos referentes pueden ser Gandhi y el Reverendo King. Simplemente lo que postula es que cuando la ley no es justa, lo único justo es desobedecerla.

Si hay alguien a quien le parezca justo pagar una tasa del 21% por el teatro, adelante, pensar es libre, no sigas leyendo. Eso sí, la tortura pública de un animal está exenta de IVA, tenlo en cuenta.

Y aquí es adonde llegamos Kike y yo el otro día, juro que sin ninguna necesidad de sustancias: ORGANIZACIÓN!! Por pequeños grupos en cada pueblo o ciudad, no serían necesarias más de una docena de personas, la voz se correría inmediatamente, y tenemos las redes sociales a nuestra disposición. Así de simple, esa docena de personas aparecen en la sesión de cine del sábado noche y dicen "pago la entrada, pero no el IVA. Llamen a su jefe o a la policia, esto es un acto de desobediencia civil"

Conciertos, cine, teatro, danza, discos, libros... ¿Hace falta dónde elegir? Si te gusta Bob Dylan, niégate a pagar ese ruín 21% en su gira veraniega. Lo mismo en ese espectáculo de danza que hace tanto anhelas.

Si hoy somos 5, mañana 50 y el mes que viene 500. Nos costó años pasar de un puñadito a 15.000, pero el gobierno tuvo que agachar las orejas y derogar el secuestro militar.

Os dejo con un ejemplo, y os recomiendo que busquéis por internet a este genial activista: Gerardo Fernández Noroña