jueves, 11 de junio de 2015

El dolor monstruoso e imparable

Su mente ennegrecía por momentos. Aquella cama infernal estaba engullendo lo poco que quedaba de él, tras casi un mes sin meter nada en el estómago. Le habían hablado de lo que era una depresión, pero jamás imaginó el dolor, monstruoso e imparable, que se adueñaba de las entrañas. Ella se había ido para no volver, y ni siquiera pudieron despedirse. Él en Guadalajara por negocios, ella bajo un camión en Teruel. La noticia llegó a través de su madre, y sólo recordaba hasta el octavo whisky, lo siguiente era la policía despertándole de un banco del parque. Y lo siguiente era encerrarse en casa...hasta hoy. Le habían llamado del trabajo para decirle que las cosas sin él iban rematadamente mal, estaban en números rojos. Era el dueño y a su cargo había 4 empleados, pero siempre pensó que , aparte de él, la única persona que había conocido con verdadero talento para llevar una empresa era su antiguo socio.
Hoy la noticia había roto la última puerta, esa velada frontera que separaba el inmenso dolor de la muerte inminente. Sabía que le quedaban pocas horas, eso sentía. Pero en un último esfuerzo decidió que tal vez había salida. Llamo a su médico y le contó lo que pasaba, lo que había pasado en ese último mes de pesadilla. Enviaron a una ambulancia y le trasladaron a urgencias.Allí le atendió un psiquiatra muy amable que le recetó antidepresivos.

Ya han pasado 8 años, ahora tiene 39 y le han diagnosticado 5 enfermedades mentales diferentes. Ha pasado por 9 psiquiatras, le drogan como a un zombie, ha perdido el trabajo y vive con su madre subsistiendo de una miserable pensión. Está alcoholizado y su único amigo es un anciano desdentado que sólo sabe hablar de viejas películas de Tarzán. A veces piensa en ella, pero con otro vaso de vino en seguida se olvida...

2 comentarios:

  1. Siempre lo mismo, ante los incomprensibles dolores del alma (o del ser) pastillas. Y si las pastillas no funcionan, más pastillas... Así nunca resolveremos nada, sólo le llenaremos los bolsillos a las farmacéuticas, nada más.

    Saludos

    J.

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  2. Laponia tiene el nivel más alto de recuperación de la psicosis de todo el mundo occidental y no utilizan pastillas, sólo el método del "diálogo abierto", donde los psiquiatras y psicólogos están disponibles dia y noche y se dialoga con afectados y familias. Puedes verlo en https://www.youtube.com/watch?v=4Xvp5vpwWf4

    También está la "antipsiquiatria", pero ahí hay de todo....

    Un saludo.

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