domingo, 14 de junio de 2015

Y sí, pienso que va a llover hoy, quizás llueva ginebra.





Y sí
pienso que
va a llover
hoy

Eso parecía desde mi balcón, y eso ha ocurrido. Más que un aguacero, una lluvia fuerte e intensa; un verdadero vendaval. Sin embargo, me he empeñado en salir a la calle con este fino jersey, por el simple hecho de que ella nunca lo conoció. Hace dos inviernos me quedaba justo, ahora enorme. Eso, y las descuidadas barbazas, no me deben dar un aspecto muy agradable, pero me importa una mierda, al fin y al cabo

está lloviendo
hoy

Una pareja se refugia bajo un enorme paraguas. Ella se para, y le da un aparatoso beso. Te ha reconocido, y sigue tan cruel como siempre, como cuando te dejó por teléfono. Te dan ganas de acercarte a él y decirle “primero te va a volver loco, luego te va a poner los cuernos, y luego te va a dar la patada”. Pero te ahorras el numerito porque

está lloviendo
hoy

Me auto-oculto que sigo enamorado. Corro a refugiarme dentro de un gran centro comercial, los aborrezco, pero quizás me distraigan de la escena que acabo de ver, y en la calle no se puede estar. Voy a uno de los bares y me tomo 4 ginebras solas. El camarero, al verme con ese aspecto y bebiendo ginebra a pelo, se acerca respetuoso y me pregunta “¿Todo bien?”. Tu respuesta es

No creo
está lloviendo
hoy

“Otro chalado”, piensa el camarero, fijo.
Decido acercarme hasta los cines, sala número cinco, el cinco siempre me ha dado suerte. Hoy no: una lacrimógena historia de amor con final feliz que transcurre en más de su mitad bajo la lluvia londinense. Lo ideal para mi amor destrozado. Compro dos botellas de ginebra en el Hiper, salgo a la calle, y el diluvio es infernal, así que espero por un taxi y le digo “Alcalde Diego Henriquez, 53”. El taxista se lanza a una perorata sobre la lluvia y sus consecuencias, y yo simplemente le contesto

parece que
está lloviendo
hoy

A él le da igual lo que le conteste, el caso es seguir despotricando contra la lluvia y contra todos los imbéciles a los que no les deberían de dejar sacar el carnet. Yo, mientras, deseando llegar a casa para bajarme las dos botellas de ginebra de un tirón. Cuando por fin llegamos a mi portal y le pago la carrera, me despido con un obvio y enigmático:

Tenga cuidado
pienso que
va a llover
hoy

Dylan, Beatles, Who, Animals, Kinks, Byrds...van cayendo uno tras otro, todos mis clásicos. Mientras, el nivel de las botellas baja alarmantemente. De repente me doy cuenta de que, a mis 33 años, sólo tengo los discos, las botellas de ginebra, y yo mismo. Un yo destrozado e inservible. Así que decido acercarme a la gasolinera de la esquina y comprar 5 litros de gasolina. Rocío todo y, cuando estoy a punto de incendiarlo con mi viejo Zippo de John Lee Hooker, me doy cuenta de que

quizás no funcione

al fin y al cabo
creo que está lloviendo

hoy  

4 comentarios:

  1. Mejor no pruebes, seguro que si es tan antiguo, se le acabó la piedra.
    Salu2.

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  2. Felicidades por el relato y por el blog. Yo ahora estoy empezando un proyecto similar y he estado visitando blogs de relatos para ver cómo funciona. Igual te apetece hacerme una visita y darme algún consejo :-) Estoy en

    http://adictoalapalabra.blogspot.com.es/

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  3. Este relato tiene un aroma Beatnik tan fuerte con el del mismo alcohol en la piel.
    ¿Has leído a Kerouac alguna vez?
    Tremendo cuento, tremenda historia, me ha atrapado fuertemente esa tonalidad tan gris de cada cuadro.

    ¡Felicidades y ginebras, Cronista!

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  4. Elliott, he leído a Kerouac, claro, forma parte de un grupo de lecturas universitarias de autores considerados de culto que no me impactaron demasiado: Salinger, Boris Vian, Bukowsky, el propio Kerouac....Mis libros favoritos de aquellos años fueron Paralelo 42 y Trópico de Capricornio

    Si te digo la verdad, este relatillo está inspirado en un baladón de Gary Moore llamado "Gonna rain today" y en una tipa que me la jugó dos veces. Aunque influencias habrá de todo lo que he leído, lo cual hago mucho menos que antes, por desgracia la enfermedad ha mermado mis facultades cognitivas en gran medida.

    Alfredo, que soy coleccionista de Zippos, se les cambia la piedra y ya está, jaja

    Gracias, Patricio, visitaré tu blog

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