domingo, 22 de noviembre de 2015

NI NAIZ NAIZENA (soy lo que soy)






Una amiga me dijo una vez que yo podría tener orgasmos musicales. La creí sin entenderla, y ahora estoy teniendo lo más parecido que puede existir: un orgasmo triste. Tengo escalofríos de placer y de tristeza, la cabeza me tiembla, las lagrimas me humedecen, siento las uñas despegarse de la piel de los dedos; las manos flotan sobre las teclas, respiran sobre ellas sin tocarlas, no entiendo cómo escriben. La columna vertebral se atraviesa de dolor y melancolía, de un liquido enérgico pero mortal. Y siento que puedo volar, ver todo el mundo desde arriba; saltar desde mi terraza, a dos palmos de este ordenador, y planear sobre todas las cosas que no quiero ver existir. Y Delirium Tremens sonando, atronando en una vieja cinta de cassette; las guitarras aceradas inundan la habitación y siento que... ni naiz naizena.

Es un sábado por la tarde, anochece, un sábado cualquiera hasta hace un minuto. El viento sopla ahí afuera. Las nubes negras y algún chaparrón se mezclan con el último resol brillante y rojizo; estamos en Vigo, en el peor invierno que Galicia, una Galicia inundada y atónita, recuerda. Afuera llueve y aquí hace frío, pero me sudan las manos que resbalan sobre el teclado, sudo por todos los poros de una piel que añora la tuya. Siento que te amé tanto que todo lo que me queda es un camino hacia abajo. Y Delirium Tremens sonando en el cassette, esas guitarras, y siento que... ni naiz naizena.


¿Cuántos años hace que perdí esta cinta, lo recuerdas, Nerea?. Tú estabas en Vigo, estábamos a punto de salir de casa para ir a ver a Negu Gorriak, prometía ser un gran concierto. Tocaban en la Sala Óxido... y también llovía, un anochecer de invierno. Habíamos quedado con Asier en la plaza de los caballos: estábamos ya preparados, a punto de salir de casa, de aquel piso de Fragoso al cual nunca he podido volver, y que aún hoy imagino lleno de fantasmas de nuestro amor, de nuestro sexo también. Y a última hora yo me empeñé en escuchar un poco de música para prepararnos, un grupo que siempre he adorado: Delirium Tremens. Y mi canción favorita: Ni Naiz Naizena.

De repente todo se torció. Era uno de esos días en que yo no estaba para bromas, y había bebido demasiado. Todo se tuerce aún en mi memoria: la cinta no aparece, en la caja hay otra, confundida; no la encuentro, me revuelvo, me enfurezco; todo tiene la culpa, tu también, cariño; no puede ser, no me puede estropear el ambiente una maldita cinta que no aparece; necesito escuchar esa música antes del concierto, mi alma lo necesita, necesita esa canción; grito y siento frustración, rabia: ¿porqué tienen que pasar estas cosas?, estas pequeñas catástrofes que te arruinan un día perfecto, que te estropean un concierto con tu chica, música para después de hacer al amor. Me rompo por dentro y rompo por fuera… pierdo el control, lloro: necesito esa canción. Pego una patada a la caja de las cintas, otra al cassette...; y así hasta que consigo envenenar el concierto y un poco más nuestra relación. Pero a pesar de todo aún me quieres, aún...ni naiz naizena.

¿Cuánto ha pasado desde aquello, cinco años tal vez?. Cinco que parecen mil y también ninguno. Y hoy, hace un minuto, este eterno e intenso minuto, rebuscando sin saber porqué entre mis olvidadas cintas de los Ramones, abro la caja de "It's Alive" y veo escrito, en la etiqueta, sobre la cinta, en mi antigua letra mayúscula: "Delirium Tremens". Al principio no entiendo; ¿que pasa aquí?, esto no es el "It's Alive"…! Y de repente entiendo: la cinta siempre estuvo ahí, descolocada, agazapada, aguardando. Y todos los recuerdos vuelven a mi cabeza, inundan la frente, chocan contra ella desde dentro amenazando romperla. Todas las conexiones del cerebro se colapsan, sumando: Nerea, mil Nereas, "mi" Nerea, eterna, bellísima y sonriente Nerea; las fiestas de la Facultad en Santiago, la cabeza dentro de los bafles al escuchar "Boga Boga"; otra vez Nerea, el piso de Fragoso; Oskar y los contenedores de basura; Negu Gorriak y Asier; Nerea, Nerea... y... ni naiz naizena.

Saco la cinta temblando y la pongo en la pletina, apago el CD de los Replacements y... suena el principio de esa canción, reconocible entre millones. Esa voz tan especial, las guitarras llenan el aire: ...ni naiz naizena.

No puede ser, la cinta llevaba así mas de cuatro años, en el principio de esa canción, mi favorita (más que eso, una de las canciones de mi vida, de las cinco ó seis que quiero pinchen a mi muerte), esperando para este momento, para este sábado de diciembre de muchas lluvias después. El volumen a tope, y el tiempo no ha pasado, este grupo sigue sonando tan bien como antes. Un disco que había buscado cientos de veces, en Donosti, en Vigo, por Internet... sin éxito. Y ahora, sin avisar, esto: un regalo del pasado que me ha dejado sin respiración. ¿El tiempo existe, o es sólo una invención?. No, es obvio que existe porque ya no estas a mi lado, Nerea, Nere, Haizea... (¿Te acuerdas? : Te llamaba Haizea a veces, Haizea por el viento que entró en mi vida contigo, Haizea por el viento que dejó todo despeinado, bendito viento que es lo único que aún conservo de ti). Pero hoy, ahora, ese viento se ha llevado el tiempo. Como si entre estos dos instantes, separados por muchos años, sólo hubiera transcurrido un segundo: el tiempo se ha contraído, hemos atravesado un túnel, un agujero negro. Todo está aquí, nada es mentira. Tú eres aún mi chica y...ni naiz naizena.



El pasado es presente, seguimos en Fragoso, falta una hora para el concierto: Nere, cariño, la cinta ha aparecido, tenemos ambientación para el concierto de "Negu"; todo está bien, Nerea, te amo, siempre te querré; vamos a disfrutar del concierto y a bailar como locos, ya no voy a perder la cabeza, mi amor. Pero antes vamos a escuchar... Delirium Tremens y esa vieja cassette: las guitarras me hacen sentir que... ni naiz naizena.

(eta beti itsasoan, haizea aurpegian)

viernes, 6 de noviembre de 2015

SACRIFICIO





La había dejado inconsciente con un fortísimo golpe del rodillo de amasar que cientos de veces había torturado su frágil cuerpo. La rajó desde el cuello hasta el ombligo con el cuchillo más grande de la cocina, un verdadero machete con el que ella habitualmente le amenzaba con suicidarse ante cualquier mala acción suya. El corazón aún latía, pero eso no fue problema: con un par de buenos puyazos del tenedor de mango imitación marmol, se quedó quieto. Le costó un buen rato darse cuenta de que ¡¡Por fin!!!, estaba muerta. Corrió hasta el reproductor y el Riff del “Burn” de Deep Purple llenó la casa. Esa voz de Coverdale, por dios, esa voz!!!! Que felicidad!! Casi se olvida de la sartén. Arrancó el corazón y con minuciosidad lo troceó y añadió al sofrito de ajo, cebolla, pimiento y zanahoria. Todo a fuego muy lento, y luego añadiría un pelin de agua y unas patatitas que ya estaban casi cocidas. El bazo lo arrancó y se lo dio a la perra, que lo devoró en dos rápidos bocados, como siempre hacía con cualquier trozo de carne. Para los pulmones tenía otros planes. Aprovechando el buen clima extremeño los colgaría cual chorizos en la terraza semi-cubierta, hasta que se curaran y pudiera hacerse un par de buenos bocadillos. El higado, el higado, ese higado al que tantas ganas tenía. Ese iba a caer crudito a la noche, bien loncheado, como un solomillo sangrante. El resto de ese aborrecible cuerpo, lo cargaría de noche en el trastero del coche, lo enterraría bien profundo en cualquiera de los bosques de los alrededores, y se masturbaría encima.

Sabía que iba a ser una tarea dolorosa, nunca se recuperó bien de cuando le destrozó las 2 piernas con un bate de beisbol, hace 10 años. Ahora, con 25, por fin podría empezar una vida normal, aunque nunca se recuperaría de las secuelas psicológicas ni fisicas, pero pediría cita con la psicoterapeuta del centro de salud, ella podría ayudarle, tenía muy buena fama. Y el traumatólogo le daba cita cada 15 días y le recetaba remedios que aliviaran sus dolores, tenía su móvil, se puede decir que eran amigos.

Las excusas estaban listas. Toda la vecindad sabía que la vida en esa casa era un infierno, así que les diría que se había ido para Guadalajara con sus hermanas, ya se sentía mayor para soportar esa situación. No habría vecino que no la odiara y temiera a la vez (por eso nunca avisaron a la policia), así que sabía que las felicitaciones y alegrías fluirían como champagne.


Cuando cenaba el delicioso higado, regado con una botella de Rioja, hizo un concienzudo repaso a su infernal vida, y llegó a la eterna pregunta. ¿Porqué? ¿Porqué no lo dejó adoptar por otro pariente? Pero la respuesta era siempre la misma : cuando la hermana pequeña de su madrastra murió en el parto, cogió al hijo en adopción para vengarse. Por fin, su verdadera madre había sido a su vez vengada.

lunes, 2 de noviembre de 2015

JOHN COLTRANE


Probablemente la figura de mayor hondura espiritual de la historia de la música, el nombre de 'Trane es habitual que origine reverencias. Incluso cuenta con Iglesia propia

http://www.coltranechurch.org/

y somos legión, entre los que tenemos a otro artista idolatrado (Miles Davis en mi caso) quienes, cuando necesitamos cura espiritual, recurrimos a este hombre y su obra. Algo tiene el agua cuando la bendicen...

Por supuesto John tiene dos estanterías completas dedicadas en exclusiva en mi discoteca, y puedo pasar semanas (como ésta tras el intento de suicidio) o meses sin escuchar otra cosa. Tuve un blog dedicado a él  y a Miles

http://milesandltrane.blogspot.com.es/

y como suelo decir, Davis puede ser Dios, pero John tiene algo superior e inexplicable.

Encuentro libros que me costaron 1000 pesetas a 220 euros, e incluso tengo cosas que ni en la red existen...Hablamos de originales, no de descargas.

John, me has vuelto a salvar la vida, I love U.





COLTRANE SE LIMPIA

(basado en el episodio más oscuro -y quizá más importante- de su vida)

Tomar la decisión fue fácil, pero sabía que el esfuerzo iba a ser titánico. Una cama, un baño, y su saxofón como únicos compañeros. Y la luz del exterior, recordándole que había vida afuera, una vida que le mortificaba y a la que no quería volver. 

Dejar la heroína, el tabaco y el alcohol de forma simultánea, era algo que no conocía a nadie que lo hubiera conseguido. Bueno, no es del todo cierto, tenía el ejemplo de Miles Davis a principios de 1954, y Miles el ejemplo de Sugar Ray Robinson, el gran boxeador. 

El 15 de Marzo de 1957 le dijo a su mujer, Naima: "estoy preparado", y dio ordenes a su esposa y su madre que no le dejaran salir de su habitación, hasta que él dejara salir el saxofón, esa sería la contraseña de que se había conseguido limpiar. Mientras tanto, sólo le darían comida y agua 3 veces al día. Así que la mañana del 15 de Marzo de 1957 se encerró en su habitación con un único objetivo: limpiarse.

Las primeras seis horas aproximadamente (se encerró sin reloj, para no mirarlo cada cinco minutos) fueron tranquilas: Estuvo sereno, ensayando con el saxo. A partir de ahí la vida empezó a doler hasta convertirse en un infierno. Lo primero que sintió fue una opresión en el pecho y un diafragma que subía hasta dejarle prácticamente sin respiración. Intentaba tocar el saxo y no podía, de sus labios sólo salía un hilillo de aire que hacia imposible soplar en su amado instrumento. Lo siguiente fueron los temblores. Empezaron imperceptibles y , cuando le pasaron la comida (sólo verduras y fruta, esa había sido su orden), apenas podía coger el vaso sin derramarlo, así que cogió la comida con la mano, era incapaz de manejar los cubiertos.



A partir de ahí todo fue a peor : era capaz de manejar la falta de respiración y los temblores, pero el ansia de tomarse un whisky y meterse un chute eran abismales. Estuvo a punto de salir y decirles a sus 2 mujeres que no lo había conseguido, pero la fortaleza interior de Coltrane siempre había sido sobrehumana, así que aguantó e incluso cenó con apetito. Los temblores seguían, el ansia por tomarse al menos una cerveza era insufrible, pero ya había pasado la opresión en el pecho, así que tras varios intentos consiguió introducir la embocadura en el saxo y dedicarse a improvisar sobre standards de Gershwin y Porter. Era una música que siempre le había encantado, pero que raramente había tocado. Sin embargo, podía tener 200 ó 300 standards grabados a fuego en su cabeza. 

Las improvisaciones podían llegar a la media hora o más, quizas prefigurando las larguísimas -de sonido bellamente horrísono- que haría a partir de 1963 aproximadamente. Aquella noche no durmió, ni siquiera lo intentó, sabía que no podría dormir ni 10 minutos. Así que dedicó la noche al saxo.

A la mañana siguiente, después de toda la noche entregado con esfuerzo al saxofón, y con el soporcillo del desayuno, consiguió dormir un par de horas, o eso calculó en función de la luz exterior. Los temblores seguían, el ansia por la heroina y el alcohol también, pero ese par de horas que consiguió dormir le animaron bastante. Empezó a pensar en Miles Davis y Sugar Ray Robinson, dos ejemplos de que dejar la heroína y el alcohol se pueden hacer "Cold Turkey" (a pelo), sin pasar por carísimos tratamientos que él no podría pagar. Conocía los riesgos: el Delirium Tremens y un posible fallo cardiaco: Pero sólo eran riesgos, no tenían porque ocurrir.



Pero sí, el delirió ocurrió. Durante aproximádamente día y medio fue presa de enloquecedoras alucinaciones, la más recurrente era que estaba hechizado por Naima y que debía de matarla. Veía su habitación llena de personajes que le incitaban a beber y meterse un pico. Rompió el cerrojo a empellones, salió de la habitación y dijo que no podía más, pero los amados rostroa de madre y esposa le devolvieron a la realidad, afortunadamente.



Volvió a pensar en el que había sido su jefe en Prestige, Miles, que 2 años después de dejarlo era una mente jazzistica prodigiosa, un lider nato, y nadie hubiera dicho que en 1954 era un heroinómano, porque sus facultades mentales estaban intactas. Pensar en Miles le llevó a coger el saxo de nuevo después de comer,e interpretar desde standards tocados de forma literal a improvisaciones de una hora, e incluso componer alguna cancioncilla. Cuando anocheció se percató de que el ansia por el alcohol y la heroina se habian reducido, aunque seguían martirizándole. Consiguió dormir lo que el calculaba que fueron 4 horas. Y para no pensar en los tóxicos, volvió a coger a su mejor amigo. 

Naima contaba que a veces se quedaba dormido con el saxo en la boca, y desde luego el "Cold Turkey" hubiera sido imposible sin la compañía de tenor. Aunque el riesgo de fallo cardiaco nunca era descartable, sentía que Dios tenía planes para él. Así transcurrieron 7 días, y al séptimo se levanto sin un sólo rasgo de ansiedad por el alcohol y la heroína. Decidió darse un par de días más de encierro para confirmar lo que sentía, y a la noche del noveno día depositó su querido saxo en el plato con las sobras de la cena.

Y cuando salió, ya limpio y sin ninguna apetencia, sino sintiendo un profundo asco por la heroina y el alcohol, dió unos profundísimos abrazos a Naima y a su madre y dijo : GRACIAS, DIOS. Pero no era un gracias rutinario como había dicho hasta ahora durante su vida anterior, era un Gracias profundo, sentido, REAL, penetrante, insondable, un Gracias que marcó un antes y un después, un despertar espiritual en un hombre que años después nos regalaría "A Love Supreme" y “Crescent”.



PD : en lo que volvió a caer fue en el tabaco. Probo con cigarrillos, puros, pipa, tabaco de liar...y no lo consiguio. De los males el menor, el tabaco no afecta a la mente.



Quiero dedicar este relato -más ficción que realidad- a mi amigo el Doctor Ángel Guerra, Profesor de Investigación del C.S.I.C., y una de las personas más bondadosas y verdaderamente creyentes que conozco.



Os dejo con una de sus más majestuosas composiciones