lunes, 23 de mayo de 2016

He visto tatuajes de venas cortadas.

He visto alcohólicos suicidarse desde un quinto piso. He visto esquizofrénicos fumando 20 porros al día. He oído tocar el jembé a seres tan escuálidos que les asomaban todos los huesos. He visto exposiciones que eran sólo bombillas. He visto ancianos llevarse de la biblioteca manuales de explosivos. He visto el rayo verde cerca del polo. He oído cantos de sirena en mitad del Atlántico. He visto, en Mali, morir niños en brazos de su madre.
He visto motos de 1.000 caballos estrellarse contra escaparates de bazares. He escuchado de anarquistas votando al PP. Y he visto locos que pensaban que, imponiendo las manos, sanarían.


Pero nada de ello, nada, me había preparado para ver a la policía romper a hachazos mi puerta, entrar en mi casa, y robar todos mis discos de Punk, alegando una nueva ley que regulaba la posesión de material audiovisual potencialmente violento.