sábado, 26 de noviembre de 2016

Todo empezó con un viaje







No me refiero a un viaje físico ni a un viaje de drogas, sino a un viaje de amor y sexo. Corría 1995 y David era un atractivo joven de 28 años recién llegado del Canadá, un futuro Doctor en Ciencias Físicas (le quedaba poco más de un año para acabar la tesis) al que se auguraba un brillantísimo futuro. Y las mujeres se lo rifaban. Con una radiante autoconfianza hacia el sexo femenino, no exenta de inseguridad, iba conquista tras conquista. Se había adelantado años a la moda del pelo rapado al cero y la perilla y era la "rara avis" objeto de cacería. Guapo mozo siempre fue, todo hay que decirlo, alto, apuesto, y de bellas facciones muy masculinas. Pero con un punto de dejadez que le hacía más atractivo que guapo, o sea, la perdición!!! 

Pero sólo había dos en su vida, las dos  le amaban y a las dos amaba, a una con más sexo, a la otra con más ternura. Y ninguna vivía en su ciudad, una a 200 km, la otra a 800. Fue un año de intensidad de cometa, quemó sus alas y las de cien arcángeles más, vivió mil vidas, mil reencarnaciones en unos meses... sexo, amor, alcohol, trabajo y rock'n'rroll, como siempre el r'n'r. A las dos perdió y dopado acabó la tesis. 

Casi 22 años más tarde, tras atravesar un infernal viaje de médicos, medicinas y hospitales, ha descubierto que simplemente aquel de 1995 fue un viaje del que no se puede volver, que no está enfermo, que sólo se hizo viejo. Varios viajes de varias vidas en un año te cambian para siempre - si consigues sobrevivir.

Quizás la cincuentena sea la redención de David. ÉL sueña con países fríos, aún tiene que aliviar el calor de su entrepierna.

A B. y N.

2 comentarios:

  1. Cierto ardores duran toda la vida (o la mayor parte de ella).

    Excelente biografía

    Saludos,

    J.

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