miércoles, 4 de enero de 2017

Atravesando el dolor






Cuando te dicen que tienes un Trastorno Límite de la Personalidad y sabes que no lo tienes, cuando pugnan por convencerte de que lo tienes, cuando es tu propia pareja la que atribuye todos los males de la relación a ese supuesto trastorno tuyo...eso es el infierno en la tierra, muchachos.

Sacaste fuerzas, pese a estar enamorado pudiste decir Adiós Para Siempre, pero te han quedado unas profundas llagas. Sí, madrugas, disfrutas de tu café, escuchas al gran Sonny Clark, paseas hasta el puerto, te cuidas, comes sano, te estás poniendo de un guapetón subido, disfrutas de esas pelis especialmente recomendadas para la infancia que ella odiaba, planeas el transiberiano, ahorras...Pero el miedo ha anidado en tu corazón. Un tío inteligente, culto, valiente, respetuoso, generoso, bien vestido, grande y fuerte...y de repente resulta que te acompleja la longitud de tus uñas, porque ella te convenció de eso. Porque ella, después de 15 días sin verte, en vez de decirte "Echaba de menos tus abrazos de oso", te decía "a ver esas uñas!". Pero tú ni mención a "son las 9 y ya estás borracha".

Y ahora yendo a terapia para que te enseñen a ver de nuevo tus virtudes y no sólo tus defectos, para a los 50 empezar a valorarte otra vez, por culpa de una desgraciada, amargada y alcohólica, que te cogió como "punching-ball".

2 comentarios:

  1. La vida sería mucho más fácil si la gente llevara su historia clínica y psicológica bajo el brazo y pudiéramos leerla a cada paso.
    Claro que eso no sucede.

    Saludos,

    J.

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  2. Sería un futuro muy GATTACA, J, prefiero este presente imperfecto que a veces nos desroza,.

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Gracias por colaborar a que esto mejore :-) Sois tod@s muy bien recibid@s. SALUD!!