jueves, 11 de mayo de 2017

(VI) Luther, el mulato




Luther era alcohólico, lo cual lo situaba sólo un paso por delante de nosotros, que desayunábamos café en vez de Bloody Mary. El resto del día era igual, sólo que Luther cerraba todas las fiestas bebiendo solo. Un tipo desconfiado el tal Luther, mucho mayor que todos nosotros (rondaría la cincuentena), y al que por ciertos detalles se adivinaba culto e instruido. A la hora de ir al cine iba él solo, porque la única vez que nos arrastró a una "obra maestra" de un tal wenders yo batí el record con 35 soporiferos minutos. En la ranchera era igual, pero cada tres días nos tocaba recibir la iluminación (1/2 hora, no más) de una cosa que el llamaba "el antes y después de la música", noción que yo, pecador, siempre había asociado a Led Zeppelin y que por lo visto ostentaban unos tales"Sonic Youth" que en su planeta debían ser la repolla, pero aquí en la tierra ni para teloneros. Originales eran, eso sí, los pedos de mi perro también.

Luther desconfiaba de todo el mundo, lo cual es una postura lógica llegada la cincuentena. De cada 30 tías que se follaba a una le daba el móvil, y le daba EL SEGUNDO movil. El primero estaba para los negocios.

De todos modos, si había algo por lo que de verdad hubiera matado Luther no eran los chochos, ni los vinilos de los Youth, ni Wemders, sino por sus 817 copias de "La montaña Mägica" de Thomas Mann: del finés al mogol, cualquier versión era bien agradecida en casa. Hay coleccionistas para todo. Para Blues, por ejemplo.


2 comentarios:

  1. Al igual que el tal Luther también desconfío de todos y todo, pero no llego a los 50 aún...

    Saludos,

    J.

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  2. Yo estoy en la cincuentena, y para obligarme a confiar en alguien, y más si es mujer, haría falta un pelotón de fusilamiento.

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Gracias por colaborar a que esto mejore :-) Sois tod@s muy bien recibid@s. SALUD!!